viernes, 10 de marzo de 2023

NUEVO NÚMERO DE EL MENSAJERO DE LA LUNA


 Compartimos un nuevo número de "El Mensajero de la Luna", el 34, que es un especial monográfico sobre el cráter Petavius, traducción del texto aparecido en la edición de enero 2023 en “The Lunar Observer”.

Aquí el enlace para leer o descargar:


https://drive.google.com/file/d/1IFbimIL7MtkPyWMj8dUHWEYZc4O6sgDw/view?usp=sharing

domingo, 5 de marzo de 2023

BÜRG B

 

Traducción del texto aparecido en la edición de marzo de “The Lunar Observer”

IMAGE 1 no hace justicia a la imagen que pude observar a través del ocular. Lo que me decidió a registrar el panorama de Bürg B, en el borde sur de Lacus Mortis, fue el relieve con forma dientes de sierra que se ve hacia el sur del cráter. Es una zona bastante específica, y realmente se veía muy pequeña en mi pequeño telescopio, pero les aseguro que era muy bello ver esa serie de lo que parecían picos brillando al sol naciente y proyectando sombras hacia el noreste. Lacus Mortis es una de las zonas más interesantes de la Luna, no es muy fácil de dibujar, pero hermosa para observar, y observando me percaté de que el paisaje en el borde sur, alrededor del pequeño cráter Bürg B (6 kilómetros de diámetro) era muy extraño, por la disposición de las sombras y las partes brillantes. No terminaba de entender la topografía alrededor de Bürg B, parecía que el pequeño cráter se encontraba sobre una elevación. Los puntos brillantes alineados con sombras intermedias parecían ser una serie de picos, las partes más altas de una pequeña cordillera. Mirando distintos atlas, incluyendo el Lunar Reconnaissance Orbiter Quickmap, la zona alrededor de Bürg B parecía montañosa pero no terminaba de interpretar lo que había visto como diferencias de brillo (las sombras, evidentemente, marcaban pendiente en el terreno). Cuando no terminas de interpretar lo que ves en un mapa, es el momento de recurrir al valiosísimo “Photographic Lunar Atlas for Moon Observers”, de Kwok C. Pau, que tiene la característica única: cada accidente importante es presentado bajo distintas iluminaciones, lo que lo acerca a lo que el observador visual realmente observa en una noche determinada. En el caso de nuestra observación, la imagen que nos permite descifrarla se encuentra en la página 279 del primer Volumen (IMAGE 2, zona dentro del círculo rojo), si ampliamos la zona (IMAGE 3) Pau nos permite identificar los accidentes en IMAGE 1.




1: Bürg B en el centro de una elevación (2). El conjunto de la elevación 2 proyecta la sombra más gruesa (3), mientras que la sombra paralela y más tenue separa la elevación 2 del resto del macizo montañoso (4), que en IMAGE 1 solo percibimos como una zona brillante; mientras que el número 5 indica la muy peculiar cordillera que atrapó mi atención. Conclusión: ahorraré para tener un telescopio de más apertura, así puedo distinguir con más precisión el atrapante paisaje lunar.

Name and location of observer: Alberto Anunziato (Paraná, Argentina).

Name of feature: Bürg B.

Date and time (UT) of observation: 2022-10-29: 23.35 to 23.55

Size and type of telescope used: 105 mm. Maksutov-Cassegrain.

Magnification: 154 X.


domingo, 26 de febrero de 2023

PLUTARCO COMO PRECURSOR DE GALILEO

 

Traducción del texto aparecido en la edición de febrero 2023 de “The Lunar Observer”

“Ver para creer, pero no vemos solo con nuestros ojos. Miramos el mundo con la ayuda de imágenes heredadas que podemos esforzarnos por mejorar pero que no trabajamos para reemplazar a menos que ocurra algo dramático”

William Shea

El arte de ver excede el sentido de la vista, es un arte que se aprende teóricamente, como cualquier arte. Lo dijo de manera insuperable John Herschel en sus “Scientific Papers”: “Ver es, en algunos aspectos, un arte que debe aprenderse. Hacer que una persona vea con tal aumento es casi lo mismo que si me pidieran que tocara una de las fugas de Haendel en el órgano. Muchas noches he estado practicando para ver, y sería extraño que uno no adquiriera cierta destreza con una práctica tan constante”. Cuando hoy observamos la Luna, la vemos ayudados por un bagaje de conocimientos adquiridos en tres siglos y medio de observaciones visuales y más de 60 años de misiones espaciales en órbita y superficie lunar. Cuando observamos visualmente difícilmente reconoceríamos lo que no conocemos previamente, lo que también puede derivar en un sesgo observacional (por eso es conveniente registrar todo lo que se observa, sin juzgar sobre su fiabilidad mientras estamos detrás del ocular, el momento de chequear es posterior a la observación). ¿Observar es un arte? Claro, pensemos que hoy podemos observar Sirius B, la estrella compañera de Sirius con telescopios mucho más pequeños que el refractor de 470 mm con el que fue por primera vez observada. En la Luna los ejemplos abundan, los dorsa, por ejemplo, fueron registrados por vez primera por Johann Schröter a fines del siglo XVIII, pero son visibles con telescopios bastante más pequeños que los que usaron sus antecesores, quienes veían los maría como completamente lisos (o al menos así los registraban). Entonces, cada observador observa “subido a hombros de gigantes”. ¿Y la primera observación lunar telescópica? Sabemos que la realizó el inglés Thomas Harriot, pero la segunda sí fue mucho más documentada, la realizó Galileo Galilei el 30 de noviembre de 1609, y quedó documentada (junto con las siguientes) en el que, me atrevo a decir, fue el libro más importante de la historia de la astronomía: “Sidereus Nuncius” (“Sidereal Message” or “Sidereal Messenger”). ¿Fue la de Galileo una observación pura, no sabía lo que podía ver en la Luna? No, el debate sobre la naturaleza de la Luna llevaba siglos cuando Galileo llevó su telescopio pionero a la superficie de nuestro satélite. De acuerdo con la concepción ptolemaica de un universo sin cambios fuera de la Tierra, la Luna se pensaba como un astro más, una esfera perfecta, de cristal o fuego, y las manchas oscuras (“la cara que se ve en la Luna”) se explicaban como defectos visuales de los observadores, reflejos de los mares terrestres y otras hipótesis similares. El paradigma minoritario concebía a la Luna como un astro diferente a los demás, similar a la Tierra. De las obras de los antiguos que conservamos, este paradigma minoritario se encuentra explicado en la obra del filósofo Plutarco de Queronea “Sobre la cara visible en la Luna” (incluida en “Moralia”). Es un diálogo en el que se debate sobre las distintas opiniones acerca de la naturaleza de la Luna para luego debatir sobre su naturaleza metafísica como sede de los daimones y morada transitoria de las almas antes de volver a encarnar en un ser humano. Lo más interesante, y asombroso, de la obra de Plutarco es el fundamento “observacional” de su hipótesis de la Luna como otra Tierra (del que deriva su habitabilidad), que “tiene hendiduras, o profundidades y huecos, lo que es un argumento para los que hacen de ella un cuerpo parecido a la tierra”: el análisis del terminador (recordemos, observado a simple vista): “la apariencia de los lugares oscuros de la Luna no es uniforme; hay istmos, por así llamarlos, donde el brillo parte y define la sombra, cada región está delimitada y tiene su propio límite, y así los lugares donde se encuentran la luz y la sombra asumen la apariencia de altura y profundidad” (página 18). “Pero la Luna tiene muchas irregularidades y partes rugosas, de modo que los rayos que proceden de un cuerpo grande, cuando caen sobre eminencias considerables, están expuestos a contrailuminación y dispersión recíproca; la luz cruzada se refleja, envuelve y acumula como si nos llegara desde varios espejos (…)” (página 30).  Las citas pertenecen a la traducción de A. O. Prickard de 1911: “The Face wich appears on the Orb of the Moon”.

En “Sidereus Nuncius” Galileo analiza sus observaciones con el telescopio, decisivas para el cambio hacia el paradigma copernicano. Las primeras observaciones analizadas son las lunares, y realiza una descripción de la superficie lunar: “Me han llevado a la opinión que he expresado, a saber, que estoy seguro de que la superficie de la Luna no es perfectamente lisa, libre de desigualdades y exactamente esférica, como considera una gran escuela de filósofos con respecto a la Luna y el otros cuerpos celestes, sino que, por el contrario, está lleno de desigualdades, desigual, lleno de huecos y protuberancias, al igual que la Superficie de la Tierra misma, que es variada por todas partes por altas montañas y profundos valles” (las citas pertenecen a la traducción de Edward S. Carlos de 1880).  Galileo no cita a Plutarco en “Sidereus Nuncius”, cita a los pitagóricos, pero claramente conocía su texto. Esta omisión puede deberse a que se lo conocía por su vanidad (la atribución del telescopio como invento suyo se debe a sus afirmaciones), que lo llevaría a negar su fuente (y de hecho se lo acusó de plagiar a Plutarco, a partir del análisis textual del Sidereus Nuncius, comparándolo con la traducción latina de Xilander del texto griego). O bien, porque consideraba los datos obtenidos con la observación como superiores epistemológicamente a las opiniones de los filósofos, a diferencia de Kepler. Galileo en Sidereus Nuncius enuncia dos pruebas de la existencia de elevaciones y depresiones en la Luna. La primera es una comprobación de lo enunciado por Plutarco: el terminador es desigual: “la frontera que divide la parte en sombra de la parte iluminada no se extiende de forma continua en una elipse, como ocurriría en el caso de un cuerpo perfectamente esférico, sino que está delimitada por una línea irregular, desigual y muy ondulada, como se representa en la figura dada, porque varias excrecencias brillantes, como pueden llamarse, se extienden más allá del límite de la luz y la sombra hacia la parte oscura, y por otro lado, pedazos de sombra invaden la luz: no, incluso una gran cantidad de pequeñas manchas negruzcas, totalmente separadas de la parte oscura, salpican por todas partes casi todo el espacio que en ese momento está inundado por la luz del sol”. Es una comprobación experimental de lo enunciado por Plutarco. Aunque quizás lo enunciado por Plutarco pudo haber sido el resultado de la observación visual (¿se verán a simple vista las irregularidades del terminador?). La segunda prueba si es original de Galileo, la presencia de puntos luminosos en la parte oscura de la cara visible, cerca del terminador, que interpretó correctamente como los puntos más altos que reciben primeros los rayos del Sol al amanecer, por analogía con la Tierra: “varias excrecencias brillantes, como se les puede llamar, se extienden más allá del límite de la luz y la sombra hacia la parte oscura (...) ¿no es el caso en la Tierra antes del amanecer, que mientras la llanura plana está todavía en la sombra, los picos de la las montañas más altas están iluminadas por los rayos del sol? Después de un poco de tiempo, la luz no se extiende más, mientras que las partes medias y más grandes de esas montañas se iluminan; y por fin, cuando ha salido el sol, ¿no se juntan las partes iluminadas de los llanos y de las colinas?”.

No hay descripciones directas de las montañas, como tampoco de ningún accidente lunar completo. En primer lugar, porque “El problema era que el acto de ver a través de un telescopio no era tan sencillo. Las lentes colocadas en ambos extremos de un tubo no solo magnificaban la imagen, sino que también producían distorsiones: alargamientos, desenfoques, franjas de color. El campo de visión del telescopio de Galileo era muy estrecho y no podía ver más que una pequeña fracción de la Luna a la vez. Era prácticamente imposible enfocar el instrumento de un metro de largo sin fijarlo al alféizar de una ventana oa un soporte. Los eruditos mayores, que intentaron manejar el telescopio, se molestaron cuando el objeto siguió saltando” (William R. Shea: “Galileo the Copernican”, page 52). Además, el telescopio que usó para las observaciones lunares del Sidereus Nuncius, que alcanzaba apenas los 8 aumentos. La imagen que acompañamos es la que eligió Galileo para ilustrar la irregularidad del terminador y los puntos brillantes en su cercanía (en la parte del Sidereus Nuncius que citamos). El detalle en este y otros dibujos de Galileo es poco, pero eso se debe a que la finalidad de los dibujos de Galileo no era cartográfico sino “enfatizar las analogías con los paisajes terrestres y no las diferencias” (William Sheehan-Thomas Dobbins, Epic Moon, page 9).

Mi hipótesis es que Galileo hubiera tardado mucho más en reconocer que en la Luna hay elevaciones y depresiones como en la Tierra de no haber conocido el texto de Plutarco. ¿Las montañas de la Luna serían evidentes por sí mismas al observarse con un catalejo de 8 aumentos? Nunca lo sabremos, porque los que siguieron a Galileo en la observación telescópica de la Luna lo hicieron sobre la base de sus observaciones y de la interpretación realizada en base al texto de Plutarco. Galileo utilizó las observaciones para desmentir un paradigma (una Luna lisa y perfecta) y apoyar otro (La Luna como un cuerpo terrestre), pero ambos paradigmas eran prexistentes. La cultura renacentista en la que surgió la astronomía moderna daba una enorme importancia a las fuentes clásicas, y Galileo se apoyó en Plutarco como lo haría cualquier científico de la época. No olvidemos que Kepler era un devoto del libro de Plutarco y toda su observación y teoría lunar se apoyan en el reconocimiento de esa fuente. Galileo funda la ciencia moderna cuando le atribuye un valor esencial a la observación frente a la autoridad, pero se sirvió de la autoridad para validar la observación en un primer momento. Plutarco siguió siendo una fuente de validación teórica de las primeras observaciones, no solamente en Kepler sino en la primera enciclopedia lunar, la “Selenographia” de Hevelius, publicado en 1647, Plutarco es una autoridad citada. Comprensiblemente, después de Hevelius, Plutarco deja de ser citado, la autoridad de la ciencia griega ya no era necesaria mientras las observaciones se multiplicaban y confirmaban su texto.


viernes, 24 de febrero de 2023

DORSUM AZARA


 

Traducción del texto aparecido en la edición de “The Lunar Observer” de febrero 2023

Detrás del ocular, incluso cerca del terminador, Dorsum Azara (en el Mare Serenitatis) se veía como un wrinkle ridge en miniatura, se veía definido, pero en tonalidades de gris pálido y su sombra era delgada, no se distinguía detalles de su topografía. En su momento, pensé que era un wrinke ridge no muy alto, aunque me intrigaba el hecho de que tenía un nombre propio, lo que indicaría que es importante. Hay muchos wrinkle ridges que no tienen nombre pero cuyos componentes topográficos se distinguen claramente. Dorsum Azara tiene nombre, pero no parece especialmente importante. Bien, para averiguar más sobre Dorsum Azara recurrí a la maravillosa enciclopedia sobre wrinkle ridges que es el Capítulo 27 de Luna Cognita de Robert Garfinkle: “Probablemente el más interesante de los sistemas de wrinkle ridges en el lado cercano forma una gran "U" en la región sureste de Mare Serenitatis. Este extenso sistema consta de Dorsa Smirnov, Dorsa Lister, Dorsum Azara y Dorsum Nicol (...) Generalmente, corriendo de norte a sur se encuentra Dorsum Azara. Esta cresta baja y estrecha se eleva al sur del cráter de cono brillante Bessel D, gira hacia el sur en Sarabhai y termina en el cráter Deseilligny. La mayor parte de esta cresta tiene menos de 200 metros (656,16 pies) de altura. Esta cresta se ve mejor en ángulos muy bajos de iluminación solar”. Bien, es un wrinkle ridge bajo, de menos de 200 metros de altura (aunque no es poca altura si los futuros habitantes de la Luna tienen que escalarlos). Solamente registré una parte de Dorsum Azara, según Garfinkle, probablemente la parte más alta. Es interesante comparar la IMAGE 1 con la IMAGE 2, que es un detalle extraído de la Lunar Chart (LAC) 42 (disponible en https://www.lpi.usra.edu/resources/mapcatalog/LAC/ ), orientada de acuerdo a la IMAGE 1, en la que el cráter de la izquierda es Bessel D (5 kms de diámetro) y el de la derecha no tiene nombre, es bastante más pequeño. En IMAGE 1 aparece en el borde occidental de Dorsum Azara, mientras que en la IMAGE 2 aparece en el centro. Esto querría decir que lo que observamos y registramos serían las partes altas (denominada cresta) y lo que escapó a nuestra vista fue el arco (el componente que está por debajo de la cresta, más ancho y bajo). En la IMAGE se ve claramente la cresta del Dorsum Azara, que coincidiría con lo registrado en la IMAGE 1.

 


Name and location of observer: Alberto Anunziato (Paraná, Argentina).

Name of feature: DORSUM AZARA

Date and time (UT) of observation: 2022-12-30-00.20 to 00.45.

Size and type of telescope used: 105 mm. Maksutov-Cassegrain (Meade EX 105)

Magnification: 154X

lunes, 20 de febrero de 2023

UNA DE LAS ÁREAS MÁS BELLAS DE LA LUNA


 

Traducción del texto aparecido en “The Lunar Observer” de febrero 2023

No recuerdo haber observado con detenimiento Mons Delisle hasta la noche que intenta documentar la IMAGE 1. Los dos cráteres más prominentes son: Diophantus (17 kms de diámetro) al Sur y Delisle (25 kms de diámetro) al Norte. El “terreno escarpado” alrededor de ambos que menciona Kwok C. Pau (Photographic Lunar Atlas for Lunar Observers, Tomo 2, página 322) no se percibe con la iluminación oblicua cerca del terminador. Pero son notables tres accidentes muy distintos entre sí que se encuentran entre ambos cráteres de impacto. El primero, y más notorio es Mons Delisle, al que Elger se refiere como “Una montaña triangular”, y Pau da más detalles: “Su extremos sur es levemente redondeado y el extremo norte estrecho. Mons Delisle recibió el sobrenombre de “el bebé” de Gerard Kuiper”. A decir verdad, solamente distingo la forma de bebé en las imágenes de las páginas 323 y 324 del Atlas de Pau, en las que Mons Delisle aparece bajo distintas iluminaciones. Durante la observación se veía una zona más brillante y que incluso proyectaba sombra hacia el este, y una sombra interna que estimé que correspondería a la que proyecta la parte más alta del macizo, que corre de norte a sur. Dicha sombra interior, de norte a sur, parece bastante anómala, siendo tan estrecho Mons Delisle, y además no se la aprecia en las imágenes que pude encontrar. Para dilucidar la duda recurrí a esa herramienta tan extraordinariamente útil, el Lunar Reconnaissance Orbiter Quickmap, más precisamente su mapa de relieve (Terrain-slope), que corresponde a la captura de pantalla de la IMAGE 2. Como ven, el interior de Mons Delisle presenta una depresión interna en su centro, que se distingue en IMAGE 1 como una sombra interna. Menos conocido que Mons Delisle es “una cresta sinuosa que llega hasta la pared norte” (Thomas Elger, The Moon, página 80) de Delisle. Es bastante prominente, no tanto como para reconocer los elementos de su topografía (arco y cresta), pero sí para proyectar sombra. Y el tercer elemento es un cráter con rayos brillantes verdaderamente fascinante: Samir, de apenas 1.2 kms de diámetro. Incluso con iluminación oblicua, para nada favorable a mostrar los rayos brillantes, las eyecciones de este pequeño, pero reciente (y por eso brillante) son un gran espectáculo. El patrón de los rayos es característico de los cráteres muy pequeños. Me encantaría disfrutarlo cerca de luna llena, pero estoy seguro que siendo tan pequeño debe confundirse fácilmente con otros materiales brillantes. Una última consideración. Dibujé un punto negro en el centro de los rayos brillantes, pero la sombra de Samir no puede exceder su diámetro de 1.2 kms, lo que lo deja fuera del poder de resolución de mi pequeño 105 mm Maksutov-Cassegrain. Al momento de la observación no sabía el diámetro de Samir. ¿Puede ser que mi cerebro haya completado, a partir de lo que esperaba ver, los rayos brillantes con un cráter que debería estar ahí, que no estaba viendo? No me parece una perspectiva agradable, registrar cosas que no veo, sino que mi cerebro, como una pareidolia, simula que ve. Hay que registrar lo que uno ve, o cree ver, y luego chequearlo con lo que realmente deberíamos ver. Una interesante reflexión filosófica derivada de la observación visual.



 

Name and location of observer: Alberto Anunziato (Paraná, Argentina).

Name of feature: DELISLE

Date and time (UT) of observation: 2023-01-03-00.55 to 01.15.

Size and type of telescope used: 105 mm. Maksutov-Cassegrain (Meade EX 105)

Magnification: 154X

viernes, 13 de enero de 2023

NUEVO NÚMERO DE EL MENSAJERO DE LA LUNA

 

Compartimos un nuevo número de “El Mensajero de la Luna”, la revista de la Sociedad Lunar Argentina y la Sección Lunar de la Liga Iberoamericana de Astronomía. En el número 33 podrán encontrar la Galería Lunar, con las últimas imágenes de nuestros miembros;  en Crónicas Lunares recordamos los 50 años de la última misión Apolo, en Selenología contamos la fascinante historia de los supuestos canales en el cráter Aristillus en Galería Planetaria tenemos imágenes de Júpìter, Marte y Saturno de nuestros miembros; en Traducciones presentamos un texto sobre los tubos de lava y las posibilidades que ofrecen a la colonización lunar, y cerramos con una poesía lunar de Baldomero Fernández Moreno en Luna de Papel.

Como siempre, los alentamos a compartir sus observaciones a través del email albertoanunziato@yahoo.com.ar

Este es el link para descargar:

https://drive.google.com/file/d/1Yxgq2sj6HXFyAx1b0d3uTGlR-tAP6cV9/view?usp=sharing

 


jueves, 12 de enero de 2023

LOS DORSA DE SINUS IRIDUM OBSERVADOS CON UN TELESCOPIO PEQUEÑO

 

Alberto Anunziato

Traducción del texto aparecido en la edición de enero 2023 de “The Lunar Observer”

Sinus Iridum es uno de los más hermosos paisajes lunares. Es el lugar donde la metáfora de los mares lunares es más obvia (una metáfora en nuestros días, pero que muchos de los primeros observadores lunares tomaron como una realidad, por analogía entre el nuevo mundo que observaban telescópicamente y nuestro mundo). En realidad, no es una bahía, sino que es lo que queda de un enorme cráter de impacto que posteriormente fue inundado por lava basáltica, pero no completamente. La mejor descripción es la de Arthur C. Clarke en su novela “Earthlight”, en la que se narra una competencia deportiva que se cumple en nuestra zona: “Eones atrás, el Sinus Iridum había sido una montaña circular completa, una de las llanuras amuralladas más grandes de la Luna. Pero el cataclismo que había formado el Mar de las Lluvias había destruido todo el muro sur, de modo que ahora sólo queda una bahía semicircular. Al otro lado de la bahía, el Promontorio Laplace y el Promontorio Heráclides se miran, soñando con el día en que los unieran montañas de cuatro kilómetros de altura. De esas montañas perdidas, todo lo que ahora queda son algunas crestas y lomas bajas”.

De la topografía previa a la inundación casi nada puede verse, o ni siquiera imaginarse, salvo por algunos picos cerca de Promontorium Laplace. Son muy pocos los cráteres en la bahía del arco iris (y con telescopios pequeños solo es visible Laplace A). Y si esto no fuera suficiente para conservar la ilusión de una verdadera bahía, con la iluminación adecuada, cerca del terminador, se pueden observar olas congeladas, como si fuera un mar encantado:  Son los dorsa de Sinus Iridum, tan pequeños que no han merecido un nombre, y que corren de este a oeste, para hacer más impresionante la similitud con olas congeladas: “En el lado occidental de Mare Imbrium se encuentra la media luna de Sinus Iridum. Un grupo de dorsa paralelas atraviesan la boca de la bahía (...) Dan la apariencia de olas congeladas de lava, muy parecidas a las olas del océano que se dirigían hacia la bahía desde Imbrium” (Robert Garfinkle, Luna Cognita, Chapter 27).




Mi intención al momento de la observación no fue registrar Sinus Iridum (lo que excede mis habilidades para dibujar), sino registrar los dorsa contenidos en esta zona que aunque no es pequeña, si lo es para mi pequeño telescopio. Traté de registrarlos para luego chequear con el Map of Lunar Wrinkle Ridges del Lunar Reconnaissance Orbiter Quickmap (IMAGE 2) cuantos había observado. Los segmentos más chicos no pude observarlos, pero la mayoría sí los registré. Los dorsa observados con mi pequeño Maksutov-Cassegrain de 4 pulgadas parecen simplificados, si comparamos IMAGE 1 con IMAGE 2, por el indicado como número 1. Lo que puede verse como un solo dorsum en IMAGE 1, el Map of Lunar Wrinkle Ridges lo marca como una sucesión de segmentos, lo que se explica por la obvia menor resolución de IMAGE 1, pero también puede ser que si ampliáramos IMAGE 2 viéramos que visualmente los segmentos parecen unidos. En IMAGE 1 los segmentos que aparecen marcados con el número 2 en IMAGE 2 parecen más curvos de lo que son, que es un sesgo inevitable de la observación visual de dorsa. En esta zona tendríamos dorsa que no son muy altos ni muy extensos. Alguna vez he fantaseado con elaborar un catálogo de dorsa, a partir de la observación mi telescopio, que por ser tan pequeño se limitaría a unas pocas características generales, detectadas visualmente y luego corroboradas con imágenes fotográficas y/o de sondas en órbita lunar, partiendo del Map of Lunar Wrinkle Ridges ya mencionado. En el caso de los dorsa que registramos, pareciera que tuviéramos dos tipos: dorsa que aparecen como segmentos brillantes que proyectan sombras (un ejemplo es el dorsum marcado con el número 3 en IMAGE 2) y dorsa que aparecen solamente como segmentos brillantes (sin sombra, como el marcado con el número 4 en IMAGE 2). Si seguimos a Charles Wood (The Modern Moon): “Aunque no muy altas (100 a 300 metros), las crestas de los dorsa suelen ser lo suficientemente empinadas como para proyectar sombras, y sus laderas orientadas hacia el sol son más luminosas que las de arcos más suaves”, podríamos relacionar sombra con altura y luminosidad con una pendiente más pronunciada”. Comparemos entonces el relieve de un dorsum que proyecta sombra (el número 3, IMAGE 3) con el relieve de un dorsum que no proyecta sombra (el número 4, IMAGE 4), la IMAGE 3 presenta un relieve más escarpado y alto que el relieve de la IMAGE 4, un poco más suave, lo suficiente para aparecer menos brillante. Aquí podríamos tener dos etiquetas para un eventual futuro catálogo: “cresta escarpada” “arco suave”, o algo similar.

Por último, no sé a qué se debe la mancha más oscura que se ve en el sector oeste (izquierda), enmarcada en líneas brillantes, estimo que se corresponderá con diferencias en los tipos de lavas presentes en Sinus Iridum (más fáciles de observar cerca de luna llena), y que, hipotéticamente, podríamos ubicar en la IMAGE 5, en la que marcamos con una flecha una zona más oscura que se correspondería con lo que marcamos (y los bordes brillantes que marqué serían en cierta manera ilusorios, por contraste).

IMAGE 1:

Name and location of observer: Alberto Anunziato (Paraná, Argentina).

Name of feature: SINUS IRIDUM

Date and time (UT) of observation: 2022-12-04-03.05 to 03.25.

Size and type of telescope used: 105 mm. Maksutov-Cassegrain (Meade EX 105)

Magnification: 154X

IMAGE 2 TO 4:

Lunar Reconnaissance Orbiter Quickmap

IMAGE 5:

Name and location of observer: Alberto Anunziato (Oro Verde, Argentina).

Name of feature: Sinus Iridum.

Date and time (UT) of observation: 08-21-2016-05:43.

Filter: Astronomik ProPlanet 742 IR-pass.

Size and type of telescope used: 250 mm. Schmidt-Cassegrain (Meade LX 200).

Medium employed (for photos and electronic images): QHY5-II.


jueves, 5 de enero de 2023

NUEVA ALERTA LUNAR LIADA

 


ALERTA LUNAR LIADA Nº 14

Desde la Sección Lunar de la Liga Iberoamericana de Astronomía (LIADA) lanzamos una nueva Alerta Lunar LIADA, para sumarnos al llamamiento a observar Mare Nubium y Reiner Gamma impulsado por la revista “The Lunar Observer” de la Association of Lunar and Planetary Observers (ALPO), para la publicación de su sección Focus On de las ediciones de marzo y mayo 2023.

NO SE REQUIERE QUE LAS OBSERVACIONES SEAN ACTUALES, es la ocasión ideal para buscar todas las imágenes que tengamos de ambos accidentes lunares abarcado en su totalidad o en detalles.

EXPEDICIÓN A MARE NUBIUS

Mare Nubius es pequeño, no muy extenso, pero tiene una variedad increíble de accidentes: una belleza de cráter de impacto, no tan fresco pero increíblemente conservado como Bullialdus, cráteres de extraña forma como Wolff, gigantes como Pitatus, cráteres casi desaparecidos como Kies o Gould, el cráter concéntrico más notorio (Hesiodus A), domos, rimas, wrinkle ridges, los rayos brillantes del lejano Tycho y uno de los accidentes más hermosos, Rupes Recta. Compartiremos las imágenes lunares de nuestros observadores para soñar con una expedición por el mar de las nubes.

Tienes tiempo hasta el 20 de febrero de 2023 para enviar tus observaciones al email:

sociedadlunarargentina@gmail.com

MISTERIOSO REINER GAMMA

Reiner Gamma merece con honores el apelativo de anomalía. Hay otros remolinos lunares, pero Reiner Gamma es el único visible para nosotros, los aficionados. Comparte la cara visible con los remolinos de Mare Marginis y Mare Ingenii, que solamente podermos atisbar parcialmente en condiciones favorables de libración. Sobre la naturaleza de Reiner Gamma hay distintas teorías, que tienen un momento transitorio de reinado, pero no estamos completamente seguros de que causó nuestra anomalía. Nos preguntaremos sobre su naturaleza y trataremos de aportar imágenes que nos hagan conocer mejor la topografía del área.

Tienes tiempo hasta el 20 de abril de 2023 para enviar tus observaciones al email:

sociedadlunarargentina@gmail.com

 


martes, 3 de enero de 2023

EL DORSUM QUE ATRAVIESA SCHEELE ARC



 

Traducción del texto de Alberto Anunziato aparecido en la edición diciembre 2022 de “The Lunar Observer”

La zona que intenta mostrar la IMAGE 1 se encuentra en el extremo sur de Oceanus Procellarum, un poco más al norte de Gassendi. Es una zona de una increíble densidad de dorsa, corriendo de este a oeste y de norte a sur, también hay una gran cantidad de picos y cordilleras aisladas, los restos de la antiguo topografía de la región antes de la inundación de lava y un indicio de que la densidad de ésta es menor. Es una zona hermosa en el terminador, da una cierta sensación de un paisaje dominado por ruinas antiguas, un paisaje melancólico. Lo que llamó mi atención fue un dorsum que parecía penetrar dentro de un antiguo cráter, o las ruinas de un antiguo cráter. Los que tienen el bellísimo Atlas of the Moon de Antonin Rükl y Gary Seronik, pueden conocer el área mirando la Carta 41. La zona se conoce extraoficialmente como Scheele Arc y estaría formada o bien por los restos de un antiguo cráter o bien por formaciones rocosas aisladas que forman la imagen de un cráter. Los lados oeste y este son formaciones rocosas que tienen el aspecto de la pared de un cráter. Lo que sería la pared sur, en realidad forma parte de Dorsa Ewing, los segmentos que observamos en IMAGE 1 se veían levemente brillantes, sin detalles. La pared norte presenta dos segmentos, el segmento este no existe, pero visualmente se percibía como un segmento más oscuro que el suelo de la zona (¿ilusión óptica para completar mentalmente la forma de cráter? ¿relieve sumergido?); el segmento oeste es una formación rocosa que parecía ser interceptada por el dorsum o, más probablemente, estar integrada en el mismo. El segmento de dorsum de IMAGE 1 es parte de un dorsum más largo, que se prolonga al norte. Las dos zonas brillantes que se observan, y que en su momento registré como posibles crestas (aunque la poca altura, deducible por la sombra, hacía difícil que fuera posible distinguir la cresta o parte superior) lo que en realidad son elevaciones rocosas que interrumpen el dorsum, como vemos en IMAGE 2, obtenida con el Map of Lunar Wrinkle Ridges del Lunar Reconnaissance Orbiter Quickmap. Aquí seguramente percibí como una continuidad lo que en realidad son segmentos separados, interrumpidos por partes de las paredes del cráter ya desaparecido.

IMAGE 1:

Name and location of observer: Alberto Anunziato (Paraná, Argentina).

Name of feature: SCHELEE ARC

Date and time (UT) of observation: 2022-12-04-00.30 to 01.15.

Size and type of telescope used: 105 mm. Maksutov-Cassegrain (Meade EX 105)

Magnification: 154X

IMAGE 2:

Lunar Reconnaissance Orbiter Quickmap

jueves, 29 de diciembre de 2022

LOS OBSERVADORES LUNARES DE LA SOCIEDAD LUNAR ARGENTINA EN “THE LUNAR OBSERVER” DE DICIEMBRE 2022

 

Con este número de “The Lunar Observer” sumamos 89 meses consecutivos de reportes latinoamericanos en la revista que es la biblia de la observación lunar a nivel internacional.

La revista se puede descargar de la web de ALPO: 

https://alpo-astronomy.org/gallery3/var/albums/Lunar/The-Lunar-Observer/2022/tlo202212.pdf?m=1669861762

En la portada se referencian los artículos de miembros de la SLA aparecidos en este número (ya publicados en entradas anteriores):

In This Issue The Contributors Lunar Reflections, D. Teske 2 Observations Received 3 By the Numbers 5 Articles and Topographic Studies Hipparchus X, R. H. Hays, Jr. 5 The Ridge that Crosses Mons Piton, A. Anunziato 6 Brahe’s Greatest Hit, R. Hill 8 The Canals of Aristillus, A. Anunziato 9 Gambart, R. Hill 12 A Wrinkle Ridge from Marius to Reiner A, A. Anunziato 13 Oppolzer, R.H. Hays, Jr. 15 Peculiar Shadows in a Drawing of Lacus Mortis by Phil Morgan, KC Pau 16 Where’s Walther? R. Hill 19 Do You Know How the Moon Originated? G. Scheidereiter 20 Total Lunar Eclipse of November 8, 2022 27 A Spectral Angle Mapper –A Hyperspectral Algorithm to Generate Surface Material Maps, D. Wilson 32 Recent Topographic Studies 42 Lunar Geologic Change and Buried Basins Lunar Geologic Change Detection Program, T. Cook 65 Basin and Buried Crater Project, T. Cook 77 In Every Issue Lunar Calendar, December 2022 80 An Invitation to Join A.L.P.O. 80 Submission Through the ALPO Lunar Archive 81 When Submitting Image to the ALPO Lunar Section 82 Future Focus-On Articles 82 Focus-On Announcement: Land of Cracks: Petavius 83 Focus-On Announcement: Expedition to Mare Nubium 84 Key to Images in this Issue 85

En la página 3 se referencias nuestras contribuciones al número de diciembre. Los artículos ya han sido publicados en entradas anteriores.

Alberto Anunziato Paraná, Argentina Article and images The Canals of Aristillus, A Wrinkle ide from Marius to Reiner A and The Ridge that Crosses Mons Piton. Esteban Andrada Mar del Plata, Argentina Image of Herodotus. Francisco Alsina Cardinalli Oro Verde, Argentina Images of Aristillus and Mons Piton. Maurice Collins Palmerston North, New Zealand Images of the 6.9 day old Moon, Copernicus, 9 day old Moon (3) and Lunar Eclipse (6). Walter Ricardo Elias AEA, Oro Verde, Argentina Images of Riccioli and Mare Crisium. István Zoltán Földvári Budapest, Hungary Drawings of Arnold, Montes Rook and Lacus Autumni, Mount Marilyn and Map of Posidonius crater. Facundo Gramer AEA Oro Verde, Argentina Images of Aristarchus and Tycho. Marcelo Guarda Santa Fe, Argentina Images of the Waxing Gibbous Moon and Waning Gibbous Moon. Robert H. Hays, Jr. Worth, Illinois, USA Articles and drawings Oppolzer and Hipparchus X and Lunar Eclipse timings. Rik Hill Loudon Observatory, Tucson, Arizona, USA Article and image Brahe’s Greatest Hit, Where’s Walther?, Gambart and image of the Total Lunar Eclipse. Eduardo Horacek Mar del Plata, Argentina Image of Herodotus. Felix León Santo Domingo, República Dominicana Images of Cleomedes, Janssen, Geminus, Mare Crisium, Langrenus, Petavius and Theophilus. Michael Owen St. Augustine, Florida, USA Images of Schiller and Northern Mare Imbrium. KC Pau Hong Kong, China Article and images Peculiar Shadows in the Drawing of Lacus Mortis by Phil Morgan. Guillermo Scheidereiter LIADA, Rural Area, Concordia, Entre Article Do You Know How the Moon OriginatMichael E. Sweetman Sky Crest Observatory, Tucson, Arizona, USA Images of Bullialdus, Clavius and Copernicus. David Teske Louisville, Mississippi, USA Lunar Eclipse timing. Larry Todd Dunedin, New Zealand Images of Aristarchus, Mare Humorum, Mare Humorum, Vallis Alpes, Theophilus, Messier (2), Arago and Kies. Paul Walker Middlebury, Vermont, USA Images of Hadley Rille and Clavius. Darryl Wilson Marshall, Virginia, USA Image of the Lunar Eclipse, Article and images Spectral Angle Mapper, A Hyperspectral Algorithm to Generate Surface Material Maps.

 Y además de las imágenes ya publicadas en entradas anteriores y en la sección Focus On, se eligieron las siguientes imágenes para ilustrar la Sección:

Marcelo Guarda (Santa Fe, Argentina):



Félix León (Santo Domingo, República Dominicana):








 En la Sección “Lunar Geological Change Detection Program” (páginas 65 y siguientes), se reportan nuestras observaciones:

Routine Reports received for October included: Jay Albert (Lake Worth, FL, USA – ALPO) observed: Alphonsus, Bulliadus, Plato, Proclus, and Sinus Iridum. Jonás Alonso (Argentina – SLA) imaged: Rupes Recta. Alberto Anunzatio (Argentina – SLA) observed: Beaumont, Eudoxus, Mons Piton, Ptolemaeus, Stofler and the western limb. Massimo Alessandro Bianchi (Italy – UAI) observed: Aristarchus and imaged the whole lunar disk. Maurice Collins (New Zealand – ALPO/BAA/RASNZ) imaged: Aristarchus, Copernicus, Gassendi, Sinus Iridum and several features. Anthony Cook (Newtown, UK – ALPO/BAA) imaged: several features in the Short-Wave IR (1.5-1.7 microns) and the Long Wave IR (7.5-14 microns). Walter Elias (Argentina – AEA) imaged: Albategnius, Aliacensis, Aristarchus, Aristotles, Beaumont, Mons Pico, Ross D, South and Stofler. Valerio Fontani (Italy – UAI) imaged Aristarchus and Prinz. César Fornari (Argentina – SLA) imaged: Endymion and Proclus. Massimo Giuntoli (Italy – BAA) observed: Cavendish E, the lunar south pole, and several features. Rik Hill (Tucson, AZ, USA - ALPO/BAA) imaged: Vallis Rheita. Erica Reisenauer (Argentina - SLA) imaged: Alphonsus. German Sávor (Argentina – SLA) imaged: Vallis Alpes. Trevor Smith (Codnor, UK – BAA) observed: Proclus. Aldo Tonon (Italy – UAI) imaged: Montes Teneriffe. Fabio Verza (Italy – UAI) imaged: Aristarchus, and Prinz

Una observación visual de Alberto Anunziato de Eudoxus permitió analizar un reporte de FLT de 1877 y una serie imágenes de observadores del Observatorio Galileo Galilei de Oro Verde (Jonás Alonso, Francisco Alsina Cardinalli, César Fornari, Erica Reisenauer y Germán Savor) permitieron analizar reportes de  FLT en Alpetragius, Yerkes y Plato.

 

miércoles, 28 de diciembre de 2022

Nuevos números de “El Mensajero de la Luna”

 

Amigos, compartimos los últimos números del año de nuestra revista. Con el número 31 continuamos la publicación de las imágenes recibidas por el Programa Lunar 100 junto con un breve texto explicativo para cada accidente incluido (los números 21 a 30). El número 32 es una monografía sobre el cráter Eratosthenes, traducción del texto aparecido en la edición de noviembre 2022 en “The Lunar Observer”.

Esperando que los disfruten, deseamos que el 2023 sea el mejor año de sus vidas!

Número 31:

https://drive.google.com/file/d/1CRLkX-JEZmV0tzqFzOrlpa_cedMZVEJJ/view?usp=sharing

Número 32:

https://drive.google.com/file/d/1Q70rsuquXnbDx5gFzWLTeMB7JvnVRaGP/view?usp=sharing


lunes, 26 de diciembre de 2022

LOS CANALES DE ARISTILLUS

 


Traducción del texto de Alberto Anunziato aparecido en el número de diciembre de “The Lunar Observer”

Cuando buscaba información sobre Eratosthenes para el anterior Focus On, más específicamente sobre las observaciones de W. H. Pickering de la supuesta vida vegetal o animal en dicho cráter, descubrí en el opúsculo de Walter Haas (publicado por ALPO) “Does Anything Ever Happened on the Moon?”, de 1942, la referencia a observaciones de las “Aristillus Dark Bands” (página 10): “En la pared interior noroeste de Aristillus hay una banda oscura que se extiende más allá del borde, donde se ensancha. Pickering observó el comportamiento de esta banda y de otras marcas en la vecindad, encontró que la banda en realidad consta de dos rayas juntas ("canales"), que se dividen más fácilmente fuera del borde que en la pared interior”. Pickering fue un excelente observador (con hipótesis alocadas), debo confesar que sentí cuan mediocre observador cuando me percaté de que yo había observado anteriormente las bandas oscuras y no me había percatado de que eran dos y que divergían. La IMAGE 1 apareció en el número de Octubre de 2016 de The Lunar Observer con un texto en el que yo contaba como me había sorprendido ver por primera lo que yo llamaba “una banda oscura”. Pero en IMAGE 1 se ve claramente que lo que parece una banda oscura comienza a dividirse aproximadamente en la mitad del borde interior. Haas dice que Pickering “sugiere que resolver los “canales” interiores es un test de la potencialidad de un telescopio”. Hace varios años que leí el opúsculo de Haas, que para mí conserva la fascinación por los últimos años de la edad heroica de la selenografía (cuando, según Pickering “pocos astrónomos profesionales miran a la Luna en nuestro tiempo, ha quedado completamente a cargo de los amateurs”), pero siempre es grato volver al mismo. Así lo hice para buscar observaciones antiguas de las bandas oscuras de Aristillus. En “The lunar crater Aristillus”, el italiano Mentore Maggini hace un concienzudo análisis de como van apareciendo y desapareciendo las bandas a lo largo de la lunación, utilizando sus observaciones realizadas desde Florencia y Arcetri en los años 1917-1920. Podemos resumir este ciclo así: “la primera duplicación del canal la he visto en la colongitud 35º en el segundo escalón del circo; la observación era muy difícil. Pero a los 39º de colongitud se había vuelto muy evidente y hermoso… A los 63º de colongitud el canal interno se vuelve menos visible, y la duplicación parece desaparecer… hasta los 80º de colongitud el canal permanece invisible… la configuración recién descrita se mantiene hasta los 117º-120º de colongitud, luego ya no se observa la duplicidad del canal… Después de 150º el aspecto de Aristillus vuelve a ser similar al descrito en la salida del sol” (páginas 143-144). Mas simplemente, las bandas oscuras no se pueden ver con la iluminación oblicua del sol naciente o poniente sobre Aristillus, se pueden ver en las cercanías de la Luna llena.

El sustantivo “canal” parece indicar que Maggini comparte con Pickering la creencia de que las bandas oscuras de Aristillus compartirían su “atractivo” con los supuestos canales de Marte: aparecerían en el momento de la lunación lunar que “correspondería en la tierra a un mes antes y después del solsticio de verano. Por otro lado, a partir de las observaciones de Schiapparelli y Lowell, el tiempo medio en el que se vieron por primera vez los canales marcianos duplicados es en la longitud solar 25º.8. Sin entrar en hipótesis inferimos que en los cambios internos y externos de Aristillus interviene un factor que depende de la estación” (páginas 145/146). También hay que decir que el mismo Pickering, quién, además de descubrir las bandas oscuras les dio el nombre de “canales”, aclaraba que “La atmósfera lunar... sin embargo, no es probable que su densidad supere unos pocos milímetros, y en ese caso el hielo al calentarse pasaría directamente a vapor sin pasar por la forma líquida. Por muy tentadora que sea la idea, y su apariencia ciertamente lo sugiera, estos canales no pueden ser, por tanto, canales de riego ni naturales ni artificiales”. (“The double canal of the lunar crater Aristillus, página 575). 

Otro de los observadores citados por Haas, E. C. Slipher, tiene otra hipótesis sobre estas marcas oscuras, son “grietas sombreadas”: “en toda su longitud se encuentran a un nivel generalmente más bajo que la zona contigua y con frecuencia parecen formar el borde de regiones elevadas similares a mesas, esto es particularmente cierto en el caso de las marcas dentro del cráter (…) las marcas son naturales características en la superficie lunar hechas para sobresalir por una iluminación desigual. Parecen meras grietas, quizás de gran profundidad”. (página 78).

Hoy sabemos que no se trata de grietas, como pensaba Slipher, ni de canales, como pensaban Pickering y Maggini, sino que se trata de una “rayo oscuro en forma de V”, relacionado con el impacto en ángulo inclinado que originó Aristillus, “con el impactador llegando desde el suroeste. La evidencia de esto se puede ver en la distribución de eyecta” (Fitz-Gerald and Lena). En este trabajo citado se precisa la topografía del rayo oscura con forma de V: “El rayo tiene aproximadamente 30 km de largo desde su aparente origen en la base de la pared nororiental del cráter. Sin embargo, la parte más baja del rayo está probablemente oscurecida por los depósitos de fusión del impacto que ocupan el suelo del cráter, por lo que es probable que la longitud total sea mayor. El rayo se divide en dos a unos 8,5 km de su origen, siendo el brazo occidental más ancho (aproximadamente 1,3 km) que el oriental”.  Su origen, según los autores citados, se habría producido “durante una etapa tardía en el proceso de formación del cráter y después de que se hubiera emplazado la eyección más proximal. Esto implica que el material que forma el rayo fue excavado en la parte más profunda de la cavidad transitoria”. El material que forma “los canales” procede de “una excavación de una intrusión ígnea máfica o ultramáfica localizada y profundamente asentada durante la última fase de la excavación del cráter. La orientación del rayo estaría influenciada por la geometría de ángulo bajo del impacto en la dirección del rango inferior”. Por último, la causa de que estas bandas oscuras, que son como la contraparte de la banda brillante que parece salir de Anaxagoras, se dividan sería, según Fitz-Gerald y Lena que “La pared del cráter tiene una pendiente de aproximadamente 13° en este lugar, pero la causa de la divergencia de los componentes este y oeste no es obvia. La explicación más probable es el bloqueo del rayo por una topografía ligeramente elevada en su camino, lo que da lugar a un efecto de sombra hacia abajo”

La IMAGE 1 fue tomada en cuarto menguante (colongitud 127.7º), con una iluminación del 90%, la IMAGE 2 fue tomada en cuarto creciente, casi luna llena (colongitud 77.9º), con una iluminación del 98%, ambas dentro de lo que serían los momentos de la lunación más propicios para observar las bandas oscuras, con la iluminación frontal que hizo soñar a Pickering y sus seguidores con algún fenómeno en la superficie lunar relacionado con el alza de la temperatura en Aristillus.

Cerramos con palabras que, aunque provengan del “loco de Mandeville” (como se lo conocía a William Pickering) siguen siendo furiosamente actuales (página 578): “Es la oportunidad del aficionado. Pero no le sirve de nada simplemente observar estos cambios por sí mismo. Lo que debe hacer para ser de alguna utilidad es hacer sus observaciones y dibujos con cuidado. siempre registrando los tiempos y computando las correspondientes colongitudes, y luego publicar sus resultados. Que cada uno haga su parte, aunque sea poco”.

 

IMAGE 1:

Name and location of observer: Alberto Anunziato (Oro Verde, Argentina).

Name of feature: Aristillus.

Date and time (UT) of observation: 08-21-2016-05:28.

Filter: Astronomik ProPlanet 742 IR-pass.

Size and type of telescope used: 250 mm. Schmidt-Cassegrain (Meade LX 200).

Medium employed (for photos and electronic images): QHY5-II.

IMAGE 2:

Name and location of observer: Francisco Alsina Cardinalli (Oro Verde, Argentina).

Name of feature: ARISTILLUS.

Date and time (UT) of observation: 06-19-2016-05:15.

Filter: Astronomik ProPlanet 742 IR-pass.

Size and type of telescope used: 250 mm. Schmidt-Cassegrain (Meade LX 200).

Medium employed (for photos and electronic images): QHY5-II.

REFERENCIAS:

Fitz-Gerald, B. and Lena, R. (2018), Aristillus: the unusual narrow ribbon of dark material, en: 49th Lunar and Planetary Science Conference 2018 (LPI Contrib. No. 2083). En: https://www.hou.usra.edu/meetings/lpsc2018/pdf/1010.pdf

Haas, Walter (1942), Does Anything Ever Happen on the Moon?, en: https://alpo-astronomy.org/publications/Monographs/ALPO%20Monograph%209.pdf

Maggini, Mentore (1922), The Lunar Crater Aristillus, Popular Astronomy Vol. XXX. En: https://adsabs.harvard.edu/full/1922PA.....30..140M

Pickering, William (1914), The Double Canal of Lunar Crater Aristillus, Popular Astronomy Vol. XXII. En: https://adsabs.harvard.edu/full/1914PA.....22..570P

Slipher, E. C. (1916), Markings on Aristillus, Popular Astronomy Vol. XXIV, Nº2. En: https://adsabs.harvard.edu/full/1916PA.....24...77S