Félix León (Observador Destacado LIADA de Venezuela) reportó estas estupendas imágenes del Eclipse Lunar del 27 y 28 de agosto desde Santo Domingo, República Dominicana:
Observadores Lunares
sábado, 29 de agosto de 2026
viernes, 28 de agosto de 2026
EL ECLIPSE DE LUNA DEL 28 DE AGOSTO DESDE SANTA FE
En el Complejo Astronómico del Centro de Observadores del Espacio, en la costanera de la ciudad de Santa Fe, más de 200 personas se congregaron a observar el eclipse de luna parcial del 28 de agosto. Aunque estuvo nublado durante parte del eclipse, se pudo disfrutar de la totalidad del mismo en la proyección del Planetario Fulldome 360.
sábado, 22 de agosto de 2026
¿CRÁTER ENTERRADO O FOSA VOLCÁNICA CERCA DE DORSUM ARDUINO?
Traducción del texto publicado en la
edición de agosto 2026 de “The Lunar Observer”
Hace pocos días participé de la
Conferencia 2026 de la Association of Lunar and Planetary Observers con una
presentación sobre la observación visual de cráteres enterrados. Como ustedes
saben, ALPO tiene un programa conjunto con la British Astronomical Association
denominado “Basin and Buried Crater Project”. En mi presentación contaba
experiencias de observación visual, con telescopio o analizando imágenes
fotográficas tomadas anteriormente con otro propósito, en las que había
observado cráteres enterrados no catalogados en el listado del Proyecto. Por
cráteres enterrados se entienden todos aquellos cráteres completa o casi
completamente cubiertos por lava, o derruidos por otros impactos posteriormente
a su formación. Nos asomamos así al pasado lejano de la topografía lunar, a
cráteres de más de 3000 millones de años. Los cráteres enterrados son
prácticamente invisibles, o bien son apenas visibles con iluminación oblicua
cerca del terminador. Pensando al respecto en los días previos a la
presentación en la Conferencia, me vino a la mente que también se podía
analizar visualmente el Lunar Reconnaissance Orbiter Quickmap (compuesto a
partir de imágenes de dicha sonda, al final de cuentas) y buscar en él cráteres
enterrados. Empecé a tontear un poco, usando el layer Terrain Azimuth del LROC Quickmap (Esta capa aplica una
especie de sombreado artificial que permite resaltar la topografía sutil), analizando en
realidad la disposición general de los dorsa en la cara visible (para otro
proyecto de observación) cuando me topé con lo que vemos en IMAGEN 1. A la
izquierda es la apariencia general del ¿cráter? en el LROC Quickmap, a la
derecha la vista con el layer SLDEM2015
Terrain Azimuth del instrumento LOLA (Lunar Orbiter Laser Altimeter). Es
un accidente prácticamente casi invisible. IMAGEN 2 es una antigua imagen
nuestra en la que se aprecian Herodotus y Aristarchus muy cerca del terminador,
ese fue nuestro interés al tomarla, hacia la derecha (este) marcamos un
cuadrado que es la zona que se ve en el detalle que es la IMAGE 3. Una zona anodina,
la zona de transición entre Oceanus Procellarum (oeste, izquierda) y Mare
Imbrium (este, derecha). Es una zona de antigua actividad volcánica (cerca de
Vallis Schroteri), pero en la que el espesor de las capas de lava es entre
moderado y bajo, por encontrarse en la periferia de Oceanus Procellarum,
llanura de lava extensa pero estructuralmente menos profunda, y lo mismo puede
decirse de Mare Imbrium, un poco más profundo, pero siempre entre las zonas con
lavas más superficiales de la cara visible. Esto se comprueba con la cantidad
de accidentes selenográficos visibles en IMAGEN 2 y que marcamos en el detalle
de IMAGEN 3. Cráteres semicubiertos como Prinz (1), y antiguo relieve aflorando
de la lava como Mons Delisle (2) y Mons Vinogradov (3) atestiguan el carácter
poco profundo de la llanura de lava basáltica, que podemos presumir que además
de ser poco profunda es reciente en términos geológicos, correspondiendo al
periodo Eratosteniano, en el que la actividad magmática fue decreciendo, lo que
se comprueba con la presencia de numerosos dorsa en la región. Para descubrir
al posible cráter enterrado que proponemos tenemos que ubicar a Dorsum Arduino
(4). Robert Garfinkle en “Luna Cognita” lo define como “Una ancha y ondulada
cresta se extiende a lo largo de unos 99,73 km (61,96 millas) en dirección
generalmente norte-sur a través del Mare Imbrium. Este dorsum se extiende desde
las proximidades del cráter Diophantus D hasta la región al noroeste del Mons
Vinogradov”. En IMÁGENES 2 y 3 se ve apenas como una línea poco brillante, a
pesar de que el terminador se encuentra bastante cerca, se puede apreciar mejor
en IMAGEN 1 y, definitivamente en IMAGEN 4, que es un detalle de la página 375
del Volume 2 de “The
Photographic Lunar Atlas for Moon Observers” de Kwok Pau. En las
imágenes del increíble Atlas de Kwok se notan, como siempre, los detalles de un
dorsum tan esquivo como Dorsum Arduino, con un arco estrecho y luego que se
ensancha y la cresta corriendo siempre sobre un margen. En IMAGEN 4, justo a la derecha de la flecha
con que Kwok señaló Dorsum Arduino, se encuentran 3 accidentes selenográficos
claramente definidos, similares pero no iguales. De abajo hacia arriba tenemos Brayley
G, nuestro posible cráter enterrado sin nombre, y Brayley S. Brayley S es un
cráter de 3 kms de diámetro, mientras que Brayley G, es evidentemente oblongo (5
x 3 kms diámetro). Hay un consenso en que Brayley G es “un respiradero
volcánico carece de borde elevado, tiene
forma oblonga (no circular) y no presenta manto de eyección. Además, se
observan líneas concéntricas en el borde interior de Brayley G, que podrían ser
evidencia de fallas concéntricas, dejadas por el colapso parcial del respidero”
(“Brayley G”, por Sarah Braden, https://lroc.im-ldi.com/images/369). Las líneas concéntricas, como
pequeñas terrazas, se pueden apreciar en la IMAGEN 1, obtenida en órbita por el
Lunar Reconnaissance Orbiter.
¿Cuál es la naturaleza del
accidente que se encuentre entre Brayley S y Bradley G? Nosotros lo reportamos
al Director del Basin and Buried Crater Project como posible cráter enterrado,
basándonos en que parece una depresión poco profunda en IMAGE 1 y que parece no
contradecir el grado de elipticidad de los cráteres cercanos. IMAGEN 4 también
puede ser un indicio, pues se ve como una depresión oscura con bordes muy poco elevados. De hecho Kwok Pau se
refiere a este probable cráter enterrado como “una depresión que es un antiguo
cráter enterrado por lava, por lo que el descubrimiento le corresponde en
realidad a él.
Ahora bien: ¿no podría ser también
un respiradero volcánico, ya que es una zona de tanta actividad volcánica, como
el cercana Brayley G? Un argumento en contra sería su forma circular (aunque no
es totalmente circular). Los perfiles obtenidos con el LROC Quickmap de este posible cráter enterrado y de Brayley
S y Brayley G pueden verse en IMAGEN 5. Nuestro posible cráter enterrado (en el
centro) tiene un relieve mucho más suave que los profundos y verticales Brayley
S (arriba) y Brayley G (abajo). El cráter Brayley S es un cráter muy pequeño y
con relieve en forma de “V”. El relieve de la fosa volcánica Brayley G es
similar, pero se notan líneas de relieve que podrían ser colapsos de sus
paredes. El relieve de nuestro posible cráter enterrado es suave como lo sería
el de un cráter similar en tamaño a Brayley S pero parcialmente inundado. Que
nuestro posible cráter (que tiene un diámetro aproximado de 4 kilómetros) haya
sido tan poco cubierto por la lava como para aparecer en IMAGEN 4 se explicaría
porque se ubican en una zona de borde en que la actividad magmática fue menor. Además,
el hecho de estar al lado de Dorsum Arduino indica que la lava allí es delgada,
ya que pudo experimentar las fuerzas tectónicas de flexión y comprensión que
originaron tantos dorsa (entre ellos Dorsum Arduino). Como dice Garfinkle en
Luna Cognita: “Una serie de dorsa se formaron en la región donde confluyen
Oceanus Procellarum y Mare Imbrium. Estos parecen ser el resultado de flujos de
lava que chocaron entre sí y, en muchos casos, se extendieron sobre flujos
opuestos. Una de ellas es Dorsum Arduino, que se extiende de norte a sur al
sureste de Montes Harbinger. Esta cresta delgada, sinuosa y alargada serpentea
a lo largo de unos 110 km (68,35 millas). Al noreste de Montes Harbinger se
encuentran los tres dorsa platicúrticas paralelas de Dorsa Argand, que se
extienden de norte a sur. Estos dorsa tienden a tener pendientes más
pronunciadas en sus lados orientales que en los occidentales, lo que les da la
apariencia de haber fluido hacia Imbrium desde Procellarum”
Así es que postulamos que este
cráter de 4 kilómetros de diámetro al oeste de Dorsum Arduino (cuyo centro se
ubica en latitud 24.58, longitud 323.41) puede ser un cráter enterrado por una
delgada capa de lava.
IMAGE 1 AND 5: LROC QUICKMAP
IMAGE 2 AND 3:
Name and
location of observer: Luis Francisco Alsina Cardinalli (Oro Verde, Argentina).
Name of
feature: Herodotus.
Date and
time (UT) of observation: 12-11-2016-03:17.
Filter:
Astronomik ProPlanet 742 IR-pass.
Size and
type of telescope used:
IMAGE 4: The Photographic Lunar Atlas for Moon Observers (by Kwok
Pau).
miércoles, 12 de agosto de 2026
¿CRÁTER FANTASMA O CRÁTER ENTERRADO EN HIPPARCHUS?
Traducción del texto
aparecido en la edición de julio 2026 de “The Lunar Observer”
La orilla oriental de Mare Imbrium es una zona muy interesante. El atractivo trío de Alphonsus, Arzachel y Ptolemaeus, el extraño Alpetragius y más al norte las enormes “llanuras amuralladas” (como antaño se las llamaba) de Albategnius e Hipparchus. Ptolemaeus es conocido por tener un suelo engañosamente liso, que con iluminación oblicua y un poco de insistencia en la observación, se muestra repleta de hoquedades playas, sin bordes, conocidas como “saucers”. Más alla de las posibles explicaciones (cráteres antiguos cubiertos por lava o por eyecciones provenientes del impacto que formó Imbrium, lo que explicaría la tonalidad clara del suelo de Ptolemaeus), parece que los grandes cráteres de las tierras altas centrales parecen esconder un relieve tortuoso que solamente se puede percibir de manera ocasional. Además de Ptolemaeus, se han propuesto otros cráteres en los que aparecería el relieve enterrado de “saucers”: Fracastorius, Archimedes y Albategnius. Hoy a nosotros nos interesa Hipparchus, que como vemos en la IMAGE 1, está al noreste de Ptolemaeus. Es un cráter Pre-Nectariano de 151 kms de diámetro. No he encontrado referencias a que haya “saucers” en su suelo, tan similar a Ptolemaeus y Albategnius; pero el relieve oculto del suelo de Hipparchus es similar al de estos. A simple vista vemos en el centro del suelo de Hipparchus el enorme cráter Horrocks (30 kms de diámetro) al norte Hipparchus X (17 kms de diámetro), del que Garfinkle en “Luna Cognita” dice que “es un cráter fantasma parcial con el arco de su borde sur visible en el suelo irregular de Hipparchus. El arco del borde de otro cráter enterrado se puede ver en la esquina sur, cerca del cráter Halley. Se pueden detectar diferentes tonalidades de gris en el suelo de Hipparchus”. Ahora, si ven la IMAGE 1, ¿alcanzan a distinguir dos líneas de relieve que corren de norte a sur? En IMAGE 2 (que es un detalle de la anterior) las señalamos con flechas. Observando visualmente, hace unas semanas, con el terminador cerca de Hipparchus, pude observar bastante claramente este relieve, que incluso proyectaba sombras y en el que en un punto de la pared oeste se observaba claramente una zona alta y brillante (IMAGE 3), que coincide con el punto más brillante en la pared oeste de IMAGE 2. Visualmente, el cráter ¿fantasma? ¿enterrado? se veía más elongado de lo que es en realidad. En realidad, mi precario dibujo parece indicar dos líneas prolongadas, pero al momento de la observación las líneas más largas al sur parecían claramente el contorno de un cráter (así lo anoté en mi diario de observación), mientras las más cortas al norte parecían más bien elevaciones paralelas.
4
IMAGE 4 muestra toda la zona, incluido Hipparchus, IMAGE 5 es un detalle, que muestra menos claramente nuestro supuesto cráter, pero si la tonalidad más oscura de la zona (que mencionaba Garfinkle), usualmente un indicador de terreno deprimido. IMAGE 6 es el relieve de Hipparchus, obtenido con el layer LRO LOLA SLDEM 2015 Azimuth del Lunar Reconnaissance Orbiter QuickMap, en el que marcamos lo que postulamos como un cráter, que tendría unos 30 kms de diámetro. Si vemos el mismo relieve, pero a menor escala (IMAGE 7) se ve claramente que se trata del contorno de un cráter. No es un cráter completamente enterrado, ya que sus paredes este y oeste son claramente visibles, sería un cráter fantasma. Lo interesante es que es bastante evidente, pero nadie parece haberlo notado, al menos para darle un merecido nombre. Tan evidente es este cráter, que hace pocos días un amigo me mostró un relieve de la zona hecho en una impresora 3D y este cráter se podía ver, y tocar, tanto como los cráteres reconocidos en el interior de Hipparchus, como Horrocks e Hipparchus X. El cráter que postulamos es muy evidente en la Lámina 15 del “Extreme Illumination Atlas of the Moon” (Charles Wood and Michael Collins), en donde se lo menciona como “a large shallow depression”, aunque los datos del altímetro LOLA en el LRO Quickmap lo muestran como un cráter bastante profundo. Hipparchus tuvo la suerte de ser uno de los primeros cráteres en ser retratado en detalle en el famoso dibujo de Robert Hooke para su libro “Micrographia” (1664). En dicho dibujo, es probable que Hooke haya registrado como elevaciones (parecidas a dorsa) lo que postulamos como un cráter (IMAGE 8), o dos cráteres. Y quizás habría más… En ese enorme cráter tan antiguo (unos 4000 millones de años) tiene que haber habido muchísimos cráteres hoy desaparecidos. En IMAGE 9, también del LRO Quickmap con el layer LRO LOLA SLDEM 2015 Azimuth, marcamos el cráter fantasma o enterrado que resaltamos, y otros posibles cráteres enterrados alrededor.
IMAGES 1 AND 2:
Name and location of observer: Marcelo Mojica Gundlach (Cochabamba,
Bolivia).
Name of feature: HIPPARCHUS
Date and time (UT) of observation: 2024-01-19 01.45 UT
Filter: IR
Size and type of telescope used: 90 mm Maksutov.
Medium employed (for photos and electronic images): ZWO ASI 178 B/W.
IMAGE 3:
Name
and location of observer: Alberto Anunziato (Paraná, Argentina).
Name
of feature: GHOST CRATER ON WEST HIPPARCHUS
Date
and time (UT) of observation: 2026-05-26 23.40 TO 00.10 UT
Size
and type of telescope used: 105 mm. Maksutov-Cassegrain
(Meade EX 105) .
Magnification:
154X
IMAGE 4 AND 5:
Name and location of observer: Sergio Babino (Montevideo, Uruguay).
Name of feature: Ptolomeus.
Date and time (UT) of observation: 12-05-2019 01:10
Size and type of telescope used: 250 mm. catadrioptic.
Filter (if used): None.
Medium employed (for photos and electronic images): ZWO 174 mm.
IMAGE 6, 7 SNF 9: LRO
QUICKMAP
IMAGE 8: MICROGRAPHIA
(ROBERTO HOOKE, 1664)
lunes, 10 de agosto de 2026
NUEVO NÚMERO (64) DE "EL MENSAJERO DE LA LUNA"
Amigos de la Sociedad Lunar Argentina;
Compartimos un nuevo número de “El Mensajero de la Luna”, la revista de la Sociedad Lunar Argentina y la Sección Lunar de la Liga Iberoamericana de Astronomía.
En el número 64 podrán encontrar las distintas secciones de nuestra revista: las numerosas Actividades de nuestra Sociedad, la Galería Lunar con las últimas imágenes de nuestros miembros; en Crónicas Lunares contamos la historia de la primera misión en orbitar la Luna y volver con seres vivos (las tortugas de la sonda soviética Zond 5), en Selenología compartimos artículos de Alberto Anunziato (la observación visual y un supuesto nuevo cráter enterrado en Hiparchus) y Marcelo Mojica (la observación de la conjunción Luna y Venus y La Luna revela sus secretos); en Traducciones traemos un texto para los que quieran iniciarse en el descubrimiento de cráteres enterrados por el Director del Proyecto Cuencas y Cráteres Enterrados, y cerramos con Luna de Papel y un poema lunar de Lope de Vega.
Link para ver y/o descargar:
https://drive.google.com/file/d/1hG6vo9TA2SFojxsg-carWSYBfG9kr1el/view?usp=drive_link
Todos los números de “El Mensajero de la Luna”:
https://archive.org/details/@sociedad_lunar_argentina
lunes, 3 de agosto de 2026
ALERTA LUNAR LIADA Nº 18: IMPACTO EN LA LUNA EL 5 DE AGOSTO DE 2026
El 5 de agosto a las 6.35 Tiempo
Universal (que en Argentina son las 3.35) impactará en la Luna la etapa
superior de un cohete Falcon 9. Se trata del mismo Falcon 9 lanzado el 15 de
enero de 2025 que llevó hasta la Luna dos landers privados, el Blue Ghost de la
empresa Firefly y la fallida misión japonesa Hakuto.
Hay un cierto nivel de
incertidumbre en la hora exacta, ya que la etapa superior del Falcon 9 además
de la atracción gravitatoria de la Luna es impulsada por la presión de la
radiación solar, y ese impulso no es uniforme (al ir dando tumbos). Por eso, lo
mejor es empezar a grabar unos minutos antes de la hora anunciada.
¿Dónde será?
En el limbo (borde) noroccidental,
cerca del cráter Einstein.
¿Qué veremos desde la Tierra?
Es muy poco probable que veamos el
impacto, en la forma de un flash como los que se observan cuando impacta un
meteorito en la superficie lunar. Esto se debe a que nuestro objeto viaja a
2.43 kilómetros por segundo, que podrá parecer mucho, pero es considerablemente
menor a la velocidad con que impactan los meteoritos en la Luna (entre 10 y 70
kilómetros por segundo). Esto implica que no habrá suficiente energía liberada
en el impacto como luz visible, a lo que hay que agregar que el impacto se
producirá en la parte iluminada de la cara visible, mientras que los flashes de
impacto se suelen registrar en la parte en sombras (donde la oscuridad favorece
la visibilidad del pequeño destello).
La gran esperanza es poder ver el
polvo y las rocas eyectados por el impacto, con la forma de un penacho. De
acuerdo a la masa de la etapa superior del Falcon 9 y de su velocidad, las
rocas eyectadas alcanzarían una velocidad de 100 metros por segundo, lo que
alcanzaría para que escapen de la atracción lunar hasta unos tres kilómetros de
altura por un tiempo de 1 minuto, para luego caer. 3 kilómetros es una
separación angular de nuestros telescopios desde Tierra difícilmente puedan
resolver, es decir, no podríamos distinguir el penacho de polvo y rocas del
limbo lunar. Pero, si hay rocas que salen eyectadas mucho más fuerte, digamos a
300 metros por segundo, alcanzarían unos 9 kilómetros de altura por unos 3
minutos, lo que podría ser detectable. A su vez, el sitio de impacto en el
limbo, permite un fondo oscuro que favorecerá la visibilidad de la nube de
polvo y rocas.
El cráter estimado será de unos 17
metros de diámetro por 2 metros de profundidad, invisible desde Tierra, aunque
lo veremos en imágenes de la sonda LRO en órbita lunar.
Todavía no se ha observado un
penacho de material eyectado por un impacto en la Luna desde Tierra, ni
siquiera durante la misión LCROSS, que impactó en 2009 en el cráter Cabeus para
analizar el material eyectado. Por eso, la detección de un penacho de eyección
el 5 de agosto es muy improbable, pero la importancia de su detección es tan
enorme que vale la pena intentarla.
Recomendamos grabar varios minutos
antes y varios minutos después de la hora prevista para el impacto.
Envía tus observaciones al
siguiente email: sociedadlunarargentina@gmail.com
sábado, 1 de agosto de 2026
LA LUNA DESDE SAN NICOLÁS DE LOS ARROYOS
Fernando Sura (destacado observador de la LIADA) nos ha reportado esta hermosa imagen de Aristarchus desde la ciudad argentina de San Nicolás de los Arroyos, Provincia de Buenos Aires:
jueves, 23 de julio de 2026
LA LUNA DESDE SANTA FE
Ignacio Podesta (nuestro observador lunar más activo actualmente) sigue reportando estupendas imágenes lunares para nuestro programas de observación desde el Centro de Observadores del Espacio de Santa Fe,. Argentina:
sábado, 11 de julio de 2026
ALGUNAS IDEAS SOBRE EL VALOR DE LA OBSERVACIÓN VISUAL DE LA LUNA
Traducción del
texto aparecido en la edición de Junio 2026 de “The Lunar Observer”
Imagen extraída de
Manasek, Francis J.: “Tratado sobre mapas lunares: Estudios visuales en papel,
1610-1910”: “En 1647, Johannes Hevelius publicó su monumental obra sobre la
Luna, Selenographia: sive, Lunæ descriptio”, el principal atlas lunar del siglo
XVII. Una parte del cuadrante inferior derecho, muy ampliada, de su Mapa P
muestra dos ángeles, uno observando a través de un telescopio y el otro tomando
notas”.
Recientemente pude
disfrutar dos encuentros del podcast de ALPO (The Observers Notebook) referidos
a un tema que me interesa mucho, la observación visual lunar y planetaria. En
el episodio 234 Mary McIntyre nos mostraba su asombrosa técnica en el dibujo de
los accidentes selenográficos a partir de la observación visual, y en el
episodio 232 Daniel Mounsey nos enseñaba como “una buena observación planetaria
no se trata de perseguir equipos o condiciones perfectas, sino de paciencia,
percepción y comprensión de la atmósfera que nos rodea” (la cita es de la
descripción del video en Youtube), lo que es la base del ALPO’s Lunar and
Planetary Training Program. Y cómo suelo colaborar en esta, nuestra revista,
con observaciones visuales de la Luna documentadas con sketchs, The Observers
Notebook Podcast me hizo pensar, una vez más, acerca del valor actual de la
observación visual lunar.
EL NO TAN LEJANO
PREDOMINIO DE LA OBSERVACIÓN VISUAL
No debemos olvidar
que buena parte de los conocimientos que tenemos de la Luna provienen de la
observación visual, desde la primera observación telescópica de la historia de
Galileo Galilei en 1609, que demostró la tesis de Plutarco de que la Luna era
similar a la Tierra. En los 3 siglos que median entre 1609 y 1895, año de
publicación del maravilloso “The Moon” de Thomas Elger, miles de observadores
dedicados sacrificaron miles de noches (y algunos sus propias vidas) a la
dificultosa tarea de observar y dibujar. En el libro de Elger de 1895 hay una
descripción increíblemente precisa de la superficie de la cara visible, que
permitió que los astrónomos pudieran dedicarse al análisis geológico más que a
la descripción topográfica. Aún en el pasado siglo XX, la observación visual
continuó siendo más precisa que la fotográfica. El primer uso de una cámara
astronómica CCD fue en 1976 pero fue mucho más adelante que su uso se
popularizó entre los astrónomos amateur, sobre todo en nuestro siglo. Con
imágenes tan impresionantes como los ejemplos que vemos de los amigos de ALPO
en cada número de The Lunar Observer, poco campo parece quedar para la
observación visual. ¿La observación fotográfica se impuso? Obviamente que sí,
viendo estas estupendas imágenes y todas las que se reportan a las secciones
lunares de nuestra asociación, no solamente por su belleza sino también por su
valor científico.
CÓMO ADQUIRIMOS
INFORMACIÓN EN LA OBSERVACIÓN VISUAL
Al momento de la
observación visual el observador accede a más información (es decir, a más
detalles) que la que registra finalmente en el papel. El observador hace una
selección de la información que va a volcar en su registro, sabiendo
(consciente o inconscientemente) que lo que no se registra se pierde. Por eso,
siempre ha sido importante saber lidiar con la selección de la información que
el observador considera valiosa y merecedora de ser registrada en su dibujo o
descripción.
Antaño, la
información que se privilegiaba era la forma y la ubicación de los accidentes
selenográficos observados. En un texto clásico, como “Lunar work for amateurs”
(1891) de Thomas Elger, leemos que “La primera
consideración es, por supuesto, la precisión, y luego la exhaustividad. La
posición de cada elemento mostrado debe fijarse mediante medición micrométrica
o mediante una alineación cuidadosa, y su tamaño aparente debe estimarse, ya
sea en términos del diámetro de la formación con la que está asociado, o del de
algún otro objeto cuyas dimensiones relativas se hayan determinado de esa
manera”. Hoy podemos seleccionar otros aspectos, dado que la
información “posicional” ya no necesita ser registrada visualmente.
Debemos tener en
cuenta, además, que la observación visual aun hoy conserva los sesgos
observacionales de su época dorada (antes del predominio de la fotografía): a) subjetividad
en la interpretación de lo que se ve a través del telescopio, b) variación del
grado de agudeza visual del observador, c) grado de conocimientos previos que
determinan la selección del objetivo, d) habilidad para registrar en el papel
lo que se ve en el ocular. La selección es fundamental porque se registran los
rasgos que se consideran esenciales, no todos, por eso es fundamental tener
claro qué registrar y cómo nuestra observación selecciona información que se
añada a la existente, grado de práctica en el dibujo y la explicación de lo que
se observa.
CÓMO ADQUIRIMOS
INFORMACIÓN CON LA IMAGEN FOTOGRÁFICA
Cuando observamos
utilizando una cámara fotográfica, los problemas que enunciamos anteriormente se
reducen prácticamente a cero: no hay subjetividad ni previa a la producción de
la imagen, ni en la producción misma de la misma, la subjetividad se reduce al
apilado y procesado de la imagen. Luego del procesado, la información que
contiene la imagen se amplía enormemente (al aumentar la nitidez).
DIFERENCIAS ENTRE
OBSERVACIÓN VISUAL Y FOTOGRÁFICA
El observador
visual concentra su atención al momento de la observación, en el ocular,
seleccionando según un marco teórico conceptual previo, la información que debe
ser registrada. El observador fotográfico reparte su atención entre la elección
del objetivo de la toma y, sobre todo, en el procesado posterior.
VENTAJAS DE LAS
IMÁGENES FOTOGRÁFICAS
Además de anularse
casi por completo los aspectos relacionados con la subjetividad del observador,
la imagen fotográfica otorga certeza sobre tamaño y ubicación de los accidentes
selenográficos, permite que la información obtenida de la observación se comparta,
multiplicando su valor, ya que otros observadores pueden usarla (ampliando la
imagen o jugando con los contrastes) para otros usos distintos al que el
observador original tenía en mente. La información obtenida de la observación
fotográfica es claramente más valiosa, porque es más objetiva. Lo que nos lleva
a la siguiente pregunta.
¿ES TODAVÍA
VALIOSA LA OBSERVACIÓN VISUAL?
Yo creo que sí, y
no solamente por nostalgia de una gran tradición y goce estético de contemplar
la Luna (más que observar). Estas dos razones me bastarían, ya que somos
aficionados y nuestra primera motivación es disfrutar. Creo, sin embargo, que
hay otras razones que demuestran que la observación visual puede aportar datos
valiosos sobre la Luna. A continuación, enumeramos algunas:
1.-MULTIPLICAR LAS
OBSERVACIONES
Esta razón quizás
es poco evidente para nuestros amigos europeos y norteamericanos, pero en
muchos países los costos en equipo astronómico realmente comprometen la
economía familiar. El prejuicio de que solamente es valiosa la observación
fotográfica disuade de la observación a quién solo tiene un telescopio y no
puede realizar más gastos. En varias ocasiones he escuchado a aficionados con
telescopio afirmar que están esperando poder comprarse su cámara para aportar
observaciones. Y muchos aficionados (y también divulgadores y científicos) de
países como el mío, Argentina, difunden la idea de que la astronomía es “un
hobby caro”. Trato en la medida de mis fuerzas de luchar contra este prejuicio
elitista, y si las razones que aduzco más adelante fueran verdaderas, la
observación visual sumaría muchos aficionados inteligentes y dedicados de
países menos desarrollados.
2.-MAYOR
SENSIBILIDAD
¿Hay aspectos que
el ojo humano pueda captar con más sensibilidad que las cámaras? Esto era una
verdad obvia hasta hace pocos años, es decir, hasta la llegada de los sensores
CCD. Pero todavía es parcialmente cierto. En 2022 mi presentación a la
Conferencia Anual de ALPO se refirió a la vigencia de la observación visual y
recuerdo que Anthony Cook me comentó que un observador visual experimentado
puede superar en resolución a una cámara CCD (no así en precisión, se
entiende). Esto me parece bastante obvio en ciertos aspectos, como grados de
brillos y sombras.
3.-MEJORAS GRATIS
El sistema
ojo-cerebro puede mejorar con el entrenamiento y el conocimiento previo en
mayor grado de lo que puede progresar el sistema camera-software mejorando el
procesado. Ya lo dijo Elger en el trabajo citado: “Se ha dicho con razón que el
valor de un telescopio de cierto tamaño, como medio de investigación, depende
menos de su apertura real que del observador, y en ninguna rama de la
astronomía observacional se ejemplifica mejor la veracidad de esta afirmación
que en la selenografía (…) El entrenamiento recibido por el ojo, incluso en tan
poco tiempo, equivalía, de hecho, a un notable aumento en la capacidad óptica y
de emisión de luz del telescopio”. Tanto con el entrenamiento visual que da la
experiencia, a que se refiere Elger, cuanto con la ampliación de lo que
conocemos sobre la Luna (marco teórico previo), mejoramos la observación visual
de manera gratuita.
LA PRUEBA
FOTOGRÁFICA.
Hoy la observación
visual tiene ventajas respecto a los épicos y gloriosos años de la observación
visual antes de las misiones espaciales a la Luna y del auge de las imágenes
fotográficas con equipos dotados de sensores CCD.
A) Hoy observamos
con un marco conceptual previo, con una carga teórica de la observación, que
permite maximizar la información que obtenemos visualmente. Los grandes
observadores visuales del pasado trazaron mapas de increíble precisión y
realizaron descripciones de los accidentes selenográficos increíblemente
acertadas (como las de Thomas Elger en “The Moon”) sin saber nada sobre los
procesos geológicos que formaron los accidentes que descubrían. Además, tenían
que ser sumamente precisos: los mapas dependían de dicha precisión (en
observación y dibujo). Hoy no tenemos que preocuparnos por la precisión
topográfica, ya tenemos instrumentos como el Lunar Reconnaissance Orbiter
Quickmap. Hoy sabemos casi todo sobre los procesos geológicos que formaron la
superficie de la Luna, por lo que percibimos con más precisión.
B) Hoy podemos
confirmar lo que observamos con imágenes fotográficas y la increíble cantidad
de datos disponibles, por ejemplo, con el LRO Quickmap. Si vemos un círculo
oscuro podemos verificar si es un cráter enterrado, si vemos una zona brillante
sobre un dorsum podemos verificar su altura con los datos del altímetro del LRO
Quickmap.
UN NUEVO PARADIGMA
PARA LA OBSERVACIÓN VISUAL
Hoy conocemos la
superficie de la Luna con un grado de detalle enorme, nuestras observaciones
son casi innecesarias, pero todavía las observaciones desde Tierra con luz
oblicua pueden mejorar las imágenes en órbita con luz frontal (como el estudio
de los domos). Un nuevo paradigma para la observación visual podría ser partir
de: a) la selectividad del observador visual, y b) confirmar fotográficamente
la información.
a) El
observador visual debe saber interpretar lo que ve y seleccionar lo importante
de acuerdo a lo que busca; para ello es fundamental enmarcar nuestras
observaciones en programas de observaciones. Ya lo decía hace más de un siglo
Elger: “Se necesita cierta experiencia para apreciar el verdadero carácter de
los detalles lunares; por ejemplo, para evitar confundir un valle estrecho o
una grieta con una cresta, la sombra de una masa montañosa con una depresión
profunda, un hueco entre rocas con un verdadero cráter, etc.; y también es muy
necesario comprender el tamaño real de los objetos examinados”. Por ello, es
fundamental el papel del mentor, del que sabe más que el observador, del que
diseña el programa. ALPO es fundamental en ese sentido. Yo soy testigo de eso.
Entre los aficionados de mi país, Argentina, hace 11 años (cuando empezamos
reportar nuestras observaciones a The Lunar Observer), la Luna no era más que
el primer objetivo en el aprendizaje de la astrofotografía (cuyo objetivo son
los objetos de espacio profundo). Como nunca me interesó la astrofotografía por
sí misma, siempre busqué conocer más sobre astronomía amateur, y haber
encontrado “The Lunar Observer” online, abrió un enorme tesoro de
conocimientos, posibilidades de participar de programas de observación, un
grupo de expertos dispuestos a compartir lo que saben y poder ser parte de una
tradición.
b) A
través de imágenes de otros observadores y datos científicos como los del LRO
Quickmap. Muchas veces vemos detalles que la observación fotográfica
(probablemente por el procesado) no registra. El sistema cerebro-ojo sigue
siendo una poderosa herramienta observacional. Si sabemos interpretar lo que
vemos y registrar, por ejemplo, algo anómalo, podemos recurrir a las
fotografías y confirmar en ellas ese detalle anómalo, o bien recurrir a los
datos del LRO Quickmap y ver si lo podemos confirmar. Podemos decir que, sin
confirmación fotográfica la observación visual hoy no es válida.
Es
por estas razones que suelo acompañar mis dibujos con imágenes fotográficas de
la zona observada. No es solamente porque de esa manera suplo las deficiencias
de mi mano en el dibujo y facilito la interpretación de mi dibujo por el
lector, sino también porque conociendo con precisión el relieve de la zona
podemos entender mejor la información obtenida visualmente.
LA OBSERVACIÓN
VISUAL DE IMÁGENES FOTOGRAFICAS
El entrenamiento
visual del observador al que se refería Elger repercute también al momento de
interpretar las imágenes fotográficas, el ojo ávido del observador recorre la
superficie de la foto como recorre la superficie captada en el campo del
ocular, con la ventaja de que puede ampliar la imagen fotográfica aumentando la
información a costa de perder solamente un poco de nitidez. Hay mucha
información topográfica esperando a ser descubierta en las imágenes lunares.
EL FUTURO: LA
OBSERVACIÓN VISUAL DE IMÁGENES EN SUPERFICIE
Y el ávido ojo del
observador también puede acceder a las imágenes que algunas sondas en descenso
a la superficie han captado, como la sonda india Vikram hace poco tiempo. Son
imágenes sin pretensiones científicas, pero que documentan zonas que aparecen en
primer plano, mucho más cerca que las sondas en órbita lunar. Y si entrenamos
nuestro ojo detrás del ocular, tratando de llegar a esos diminutos detalles,
nuestra vista se soslaza en esos inmensos primeros planos. Y espero
ansiosamente el futuro no tan lejano, en que cámaras de última generación
montadas en rovers de exploración accedan a detalles de formaciones que hoy
conocemos “desde arriba”. Creo que será una magnífica oportunidad de hacer
ciencia ciudadana con habilidades de observador, interpretando imágenes en
primer plano.
UN RETORNO A LA
COROGRAFÍA
Es probable que
asistamos a un renacer de lo que Manasek llama la “aproximación corográfica” de
la selenografía clásica: cada observación suma un detalle al panorama completo
de una región particular de tamaño cada vez más reducido, tendiendo más a la
descripción minuciosa y comprensión de una zona pequeña que a la descripción
sistemática de lo totalidad.
UN ÚLTIMO APORTE
La observación
visual, o más bien la observación detallada, de la Luna, todavía es valiosa por
cuanto un observador experimentado puede reconocer y seleccionar un detalle
anómalo en lo que observa e iniciar un análisis posterior de la zona con el
material teórico y observacional a su disposición. La observación visual
dispara una búsqueda fotográfica que confirme lo observado. Luego pasamos al
soporte teórico para saber si hay explicación para la presunta anomalía.
En síntesis, la
observación visual (cuyo aporte ha sido fundamental para el conocimiento de la
luna) hoy ha sido superada por la imagen fotográfica, pero su uso todavía puede
ser marginalmente valioso como una actividad para los nostálgicos que encontramos
placer en mirar y dibujar. Los observadores visuales no somos la última
patrulla perdida sino unos maduros caballeros de la antigua selenografía.
Elger,
Thomas G: “Lunar Work for Amateurs”, Astronomical
Society of the Pacific, June 13, 1891, Vol. 3, No. 16 (June 13, 1891), pp.
162-172 (available on: https://www.jstor.org/stable/pdf/40669839.pdf
).
Manasek,
Francis J.: “Treatise on Moon Maps Visual Studies on Paper, 1610-1910” (2022).
jueves, 9 de julio de 2026
NÚMERO ESPECIAL DE "EL MENSAJERO DE LA LUNA": VALLIS ALPES
Amigos de la Sociedad
Lunar Argentina;
Compartimos un
número especial (el número 63) de nuestra revista, dedicado a Vallis Alpes, el
gran cañón de la Luna. Es
uno de los accidentes lunares más reconocibles, porque evoca similitudes con el
paisaje terrestre. Pero este desfiladero que divide Montes Alpes y que une Mare
Frigoris con Mare Imbrium es único en su especie, no se repite en la Luna.
Compartimos imágenes de esta fosa tectónica para estudiar sus detalles,
incluida la grieta central (famosa como test de la resolución de los
telescopios), así como de las espléndidas montañas cercanas, que se elevan
dramáticamente sobre la orilla de Mare Imbrium.
Links para ver y/o
descargar:
https://drive.google.com/file/d/1wbsYd0TcJbBTrMk5pBXB9ZvUYnYqQufs/view?usp=sharing
Todos los números de “El
Mensajero de la Luna”:
https://archive.org/details/@sociedad_lunar_argentina
miércoles, 8 de julio de 2026
Cuando la Luna abrazó a Venus: una noche de unión bajo el cielo de Bolivia
POR MARCELO MOJICA
La tarde/noche del 17 de junio de
2026 quedará grabada en la memoria de muchos observadores bolivianos como una
de esas fechas que parecen sencillas en los calendarios astronómicos, pero que
en el corazón adquieren una dimensión mucho más profunda. Aquella noche, la Luna
y Venus protagonizaron una hermosa conjunción visible desde gran parte del
planeta. Sin embargo, más allá de la mecánica celeste, ocurrió algo mucho más
importante: cientos de kilómetros desaparecieron y decenas de personas quedaron
unidas bajo un mismo cielo.
Desde Cochabamba hasta Potosí,
aficionados a la astronomía dirigieron sus miradas hacia el oeste, poco después
de la puesta del Sol. Allí, suspendidos sobre el crepúsculo, se encontraban los
dos protagonistas de la noche: una delicada Luna creciente y el brillante
Venus, el astro más luminoso del firmamento después del Sol y nuestro satélite
natural. Fig.1.
IMAGES 1 Dos imágenes
obtenidas por Marcelo Mojica utilizando una cámara Canon SX40 HS con zoom de
80X. Se sobre expuso la imagen de la
izquierda para lograr visualizar la denominada “Luz Cenicienta” y la imagen de
la derecha es con una correcta exposición para mostrar los detalles de los
cráteres
Entre quienes participaron en la observación había jóvenes de apenas 13 años y observadores experimentados de más de 50. Algunos utilizaron telescopios, otros binoculares, cámaras fotográficas con teleobjetivos, celulares, o simplemente sus propios ojos. Pero en aquel instante todos compartían exactamente la misma emoción: la sensación de pertenecer a algo inmenso y eterno.
La astronomía posee esa
extraordinaria capacidad de borrar diferencias. No importa la edad, la
profesión, el lugar de residencia o la experiencia acumulada. Cuando levantamos
la vista hacia el firmamento nos convertimos nuevamente en exploradores. Volvemos
a ser aquellos seres humanos primitivos que contemplaban el cielo con asombro y
buscaban comprender los mensajes escritos entre las estrellas.
Y precisamente esa conexión con
nuestros ancestros fue imposible de ignorar durante esta conjunción.
Mucho antes de la existencia de
los telescopios, antes de los observatorios, antes incluso de la escritura,
nuestros antepasados observaban cuidadosamente los movimientos de la Luna y de
Venus. Diversos estudios arqueológicos sugieren que numerosos pueblos
prehistóricos representaron fenómenos celestes en pinturas rupestres y grabados
sobre piedra. Investigaciones sobre arte rupestre han identificado símbolos
relacionados con la Luna, ciclos celestes y posibles observaciones planetarias,
mostrando que el interés humano por los fenómenos astronómicos tiene miles de
años de antigüedad. Algunos especialistas han encontrado evidencias de
representaciones asociadas a ciclos lunares y a observaciones de Venus en
diferentes culturas antiguas. [1]
Resulta emocionante imaginar a
aquellos observadores prehistóricos contemplando una escena muy similar a la
que admiramos nosotros el 17 de junio. Quizás una pequeña comunidad reunida
alrededor del fuego observaba cómo la fina hoz lunar se acercaba visualmente a
una brillante estrella vespertina. Tal vez desconocían la verdadera naturaleza
de ambos cuerpos, pero sin duda experimentaban el mismo sentimiento que
nosotros: admiración.
La historia humana está llena de
registros relacionados con Venus. Este planeta ha fascinado a prácticamente
todas las civilizaciones conocidas. Los antiguos pueblos de Mesopotamia lo
asociaron con divinidades celestes y desarrollaron símbolos específicos para
representarlo. [2] La observación sistemática de Venus fue tan
importante que muchas culturas llegaron a registrar cuidadosamente sus
apariciones y desapariciones en el cielo.
La Luna, por su parte, ha sido la
compañera inseparable de la humanidad desde el inicio de los tiempos. Sus fases
marcaron calendarios, cosechas, migraciones y ceremonias. Durante miles de
generaciones ha acompañado nuestros sueños, nuestras preguntas y nuestros
miedos. Cuando ambos astros aparecen juntos en una conjunción, sentimos
intuitivamente que estamos presenciando algo especial, algo que conecta el
presente con una herencia cultural que se extiende hasta los albores de la
civilización.
Esa noche de junio, mientras las
cámaras capturaban imágenes y los telescopios mostraban detalles cada vez más
finos, ocurrió algo difícil de describir con palabras. No observábamos
solamente dos cuerpos celestes alineados desde nuestra perspectiva terrestre.
Observábamos una historia que lleva miles de años desarrollándose.
La luz de Venus que llegó a
nuestros ojos había viajado durante varios minutos desde un mundo cubierto por
densas nubes. La luz reflejada por la Luna había recorrido aproximadamente
384.000 kilómetros para encontrarnos. Y, sin embargo, ambas parecían encontrarse
allí, tan cerca una de la otra, como si estuvieran participando en una danza
cuidadosamente ensayada para nosotros.
Las fotografías obtenidas por los
aficionados bolivianos capturaron mucho más que una configuración astronómica.
Capturaron la emoción de una comunidad unida por la curiosidad y el deseo de
conocer. Capturaron las sonrisas silenciosas que aparecen cuando alguien
contempla por primera vez un fenómeno celeste. Capturaron la certeza de que aún
vivimos en un universo capaz de sorprendernos.
Vivimos en una época
extraordinaria. Disponemos de tecnología que nuestros antepasados jamás habrían
imaginado. Podemos fotografiar planetas, registrar nebulosas distantes y
compartir imágenes instantáneamente con personas situadas a cientos de
kilómetros. Sin embargo, la esencia permanece intacta.
Seguimos maravillándonos.
Seguimos sintiendo un pequeño
estremecimiento cuando Venus aparece brillante en el crepúsculo. Seguimos
observando la Luna con la misma mezcla de curiosidad y admiración que sintieron
incontables generaciones antes que nosotros. Y seguimos reuniéndonos para
compartir esos momentos.
La conjunción de la Luna y Venus
del 17 de junio de 2026 fue, en términos astronómicos, un fenómeno
relativamente frecuente. Las leyes orbitales garantizan que configuraciones
similares volverán a repetirse en el futuro. Pero ninguna será exactamente igual
a esta.
Porque esta conjunción tuvo los
rostros de los aficionados de Cochabamba y Potosí. Tuvo la energía de los
jóvenes que comienzan a descubrir el universo y la experiencia de quienes
llevan décadas observándolo. Tuvo el entusiasmo de quienes prepararon sus equipos
y la emoción de quienes simplemente levantaron la vista hacia el horizonte.
Y, sobre todo, tuvo la capacidad
de recordarnos algo fundamental: que el universo sigue siendo una fuente
inagotable de belleza. Quizás esa sea la mayor lección de la astronomía. Mientras
existan personas dispuestas a mirar hacia arriba, mientras haya niños y adultos
capaces de detenerse unos minutos para contemplar el cielo, las maravillas del
cosmos continuarán despertando nuestra imaginación. Así ocurrió hace miles de
años frente a las paredes de roca donde quedaron grabados los primeros símbolos
celestes. Así ocurrió el 17 de junio de 2026 en los cielos de Bolivia. Y así
seguirá ocurriendo mientras la Luna continúe recorriendo su órbita y Venus siga
brillando en el crepúsculo, invitándonos una y otra vez a recordar que formamos
parte de algo infinitamente más grande que nosotros mismos.
Bibliografía.
1.
https://www.acta.es/medios/articulos/ciencias_y_tecnologia/062033.pdf
2.
https://historia.nationalgeographic.com.es/a/mesopotamia-ciencia-estrellas_24873
Galería.
Aportes de los astrónomos
Aficionados de Potosí y Cochabamba:
IMAGE 2.- A la izquierda la imagen obtenida por Ariana
Garcia y a la derecha por Ralf Schlitt, ambas con celulares.
IMAGE 3.- Imagen obtenida por María Renée Rico con celular
OnePlus 15R
IMAGE 4.- Imagen obtenida por Joaquín Triveño, Nikon d7500 - lente Nikon AF-S FX NIKKOR
800mm f/5.6E FL
IMAGE 5.- Imagen obtenida por Libert Arrueta, Refractor Celestron StarSense 102mm, Celular Redmi note 13 pro
IMAGE 6.- Imagen obtenida por Kevin Flores Poco F5, Xiaomi
IMAGE 7.- Imagen obtenida por Drakmer Rodríguez.
Binoculares 7X35 y celular Poco


































