Observadores Lunares
miércoles, 20 de mayo de 2026
MARE SERENITATIS DESDE SAN NICOLÁS DE LOS ARROYOS
sábado, 16 de mayo de 2026
DORSA EN LA ZONA DE LANSBERG C Y ¿UN CRATER CON RAYOS BRILLANTES?
Traducción del texto aparecido en la edición de mayo 2026 de "The Lunar Observer"
La zona este de Oceanus Procellarum y al norte de Kepler
es un lugar muy particular, donde el relieve anterior a la inundación de lava
es inusualmente visible. También es una zona donde se entrelazan numerosos
dorsa no muy escarpados que corren muchas veces de norte a sur y de este a
oeste, cerca de Flamsteed P, Wichmann, Norman, Euclides F y también cerca de
Lansberg. IMAGE 1 es el registro de mi observación. Allí aparecen los
siguientes cráteres, de norte a sur: Lansberg C (20 kms de diámetro), Lansbeg E
(6 kms. de diámetro), Lansberg F (9 kms de diámetro) y Lansberg D (10 kms de
diámetro). Lansberg se veía bastante brillante, con pequeñísimos rayos, como el
dibujo estereotipado de una estrella. No se veía su interior. En el listado de
Cráteres con Rayos Brillantes de ALPO aparecen Lansberg A y B, pero no Lansberg
E. Es, por su brillo evidente, un cráter geológicamente reciente, del periodo
copernicano. IMAGE 2 pertenece a mi atlas lunar favorito, el “Photographic Lunar
Atlas for Moon Observers” de Kwok Pau, es un detalle de la imagen que aparece
en la página 293 del Tomo 2. Lansberg E aparece brillante también.
Vamos a los dorsa,
que es lo que me interesó la momento de la observación. IMAGE 2 muestra la
intrincada red de dorsa que corren de norte a sur y de este a oeste al sur y al
oeste. Son dorsa no muy escarpados, en los que no es fácil distinguir su
componente superior, estrecho y escarpado, que nosotros llamamos “cresta”. En
IMAGE 1 dibujamos solo una parte de los dorsa que se podían observar, son dorsa
que corren de norte a sur (los dorsa que corren de este a oeste son muy
díficiles de observar visualmente), y los marcamos con flechas en IMAGE 2. Las
flechas 1 indican dos dorsa bastante prototípicos, que visualmente (IMAGE 1) se
confundían en 1 solo. La cresta más evidente es la que se percibe como una zona
brillante en ambas imágenes, aunque visualmente en IMAGE 1 la sombra del arco
del dorsum se ensancha en la zona de la cresta, en IMAGE 2 está indicada por la
flecha 1 inferior (la iluminación en IMAGE 2 es distinta). La flecha 2 indica
un dorsum que casi se toca con el anterior en IMAGE 1, pero que en realidad sí
se cruzan (IMAGE 2). En IMAGE 2 la zona en que dorsum 1 se cruza con dorsum 2
más iluminada, fácil es inferir que es una zona más elevada, lo que se confirma
en IMAGE 1, visualmente esa zona de union entre ambos dorsa es más elevada
porque proyecta una sombra más prominente y oscura (con iluminación opuesta a
IMAGE 2). La flecha 3 indica el dorsum más interesante. Su arco (componente
inferior de los dorsa, ancho y poco elevado) es muy prominente y parece
ensancharse al este para englobar al brillante Lansberg E y a Lansberg F. Ese
arco tendría entre unos 15 y 17 kilómetros de ancho, excediendo bastante el
ancho promedio de los arcos. Y esa zona del arco es la que me pareció más
interesante al momento de la observación. En IMAGE 2 el dorsum marcado con la
flecha 3 aparece tan ancho como en IMAGE 2, pero también es cierto que parece
haber una division entre Lansberg E y F y el dorsum que corre a la izquierda.
Lansberg E (el crater más brillante) parece estar asentado sobre una altura de
forma cónica muy similar a los 3 domos que se ven al sur de Lansberg D. ¿Es
también un domo? IMAGE 3 fue obtenida del Lunar Reconnaissance Orbiter
Quickmap, con el agregado de los trazados que trae el layer Map of Lunar
Wrinkle Ridges. En esta imagen vemos que el dorsum registrado pasaría por el
oeste de ambos cráteres. Sin embargo, si vemos el perfil de relieve de la zona,
nos percatamos que la zona que dibujamos como un dorsum en IMAGE 1, cuyo margen
oriental intercepta Lansberg E y F, es claramente el perfil de un de un dorsum:
tiene 2 márgenes asimétricos, uno más escarpado (en este caso marcado con el
círculo 2) y otro de pendiente más suave, y tiene un punto más alto (la
cresta), en este caso marcada con el círculo 1. Ya en otras ocasiones me he
percatado que el catálogo de dorsa del LRO Quickmap registra la línea que marca
la dirección de cada dorsum. Es bastante evidente que Lansberg E es posterior
al dorsum (por ser tan brillante) y probablemente Lansberg F también lo sea.
Respecto a Lansberg
E, su brillo intrínseco y sus pequeños rayos brillantes no solamente se ven en
IMAGE 1 y 2 sino también el LROC Quickmap (IMAGE 3), por lo que probablemente
sea un crater con rayos brillantes.
Name
and location of observer: Alberto Anunziato (Paraná, Argentina).
Name
of feature: LANSBERG C
Date
and time (UT) of observation: 2026-03-28 23.20-23.45 UT
Size
and type of telescope used: 105 mm. Maksutov-Cassegrain
(Meade EX 105) .
Magnification:
154X
IMAGE 2:
Photographic Lunar Atlas for Moon Observers de Kwok C. Pau
IMAGE 3: Lunar
Reconnaissance Orbiter Quickmap.
viernes, 8 de mayo de 2026
LA CUENCA ORIENTALE OBSERVADA DESDE ARTEMIS 2
TRADUCCIÓN
DEL TEXTO APARECIDO EN LA EDICIÓN DE MAYO 2026 DE “THE LUNAR OBSERVER”
Los
seres humanos hemos tenido suerte con la Luna. Me explico. Solo había dos
posibilidades: podía habernos tocada la cara más uniformemente craterizada o la
cara con más contrastes entre las antiguas tierras altas y las oscuras llanuras
de lava, repletas de accidentes selenográficos de origen volcánico. Nos tocó la
cara más fascinante por los contrastes, lo que conocemos como la cara visible.
Ya sé, lo más probable es que haya una causa geológica para que haya
diferencias entre ambas caras de la Luna, relacionadas con el espesor de la
corteza y probablemente con la influencia gravitatoria terrestre. Pero lo
cierto es que me siento con suerte cuando comparo ambas caras de la Luna.
Solamente hay una zona que lamento no poder observar: Mare Orientale.
Mare
Orientale era una visión de libración hasta que con las misiones Lunar Orbiter
(a las que debemos mucho más de lo que pensamos) descubrimos que era la cuenca
más prístina de la Luna. En su clásico estudio sobre las cuencas de impacto (The Geology of Multi-Ring Impact Basins, Cambridge
University Press, Cambridge, 1993) Paul Spudis lo califica como “La cuenca
grande más joven (Howard et al., 191 A) se formó cuando la Luna ya había
desarrollado una litosfera gruesa y rígida (Solomon y Head, 1980). Por lo
tanto, su entorno geológico es análogo al de cráteres de impacto más pequeños y
la posterior modificación endógena de la morfología original de la cuenca
parece haber sido mínima. Es por esta razón, y por su falta de enterramiento
por unidades geológicas más jóvenes, que Orientale se ha utilizado como modelo
para el proceso de formación de cuencas en la Luna”
¡Tantas
cosas para observar y disfrutar en Orientale! Por supuesto, hoy podemos acceder
en detalle a la cuenca Orientale con las imágenes increíblemente detalladas de
la Lunar Reconnaissance Orbiter, pero no podemos observarla con nuestro
telescopio desde nuestro patio trasero. Las imágenes recientes obtenidas por
los tripulantes de la misión Artemis 2 en su sobrevuelo lunar vienen en parte a
compensar esta carencia.
El
objetivo principal de Artemis 2 fue probar en condiciones reales toda la
compleja ingeniería que nos llevará en un futuro cercano a volver a pisar la
Luna. Fue un único sobrevuelo y en órbita muy lejana, mucho más lejana que las
órbitas lunares de las misiones Apollo. No faltaron, sin embargo, ni la ciencia
ni la observación, cuyos resultados conoceremos con precisión en breve. Las
imágenes que se obtuvieron fueron espectaculares, pese a la distancia, y las
que más me atrajeron son las que muestran a la Cuenca Orientale
(correspondientes al 6 de abril), ya que parecen las que podríamos observar
desde la Tierra si la geometría de la cara visible fuera distinta.
IMAGE
1 es la imagen que recibe el nombre de “It’s All in the Details” en la galería
de imágenes de la misión Artemis 2, más concretamente en la sección “Lunar
Flyby” (https://www.nasa.gov/gallery/lunar-flyby/
), identificada como “art002e009279”: “La tripulación de Artemis II capturó
esta imagen a las 3:41 p.m. EDT, que muestra los anillos de la cuenca Orientale”.
Los 3 anillos confirmados se ven claramente, y fácilmente podemos interpretar
los potenciales anillos, ya que Spudis nos dice que “Orientale muestra al menos
tres y posiblemente hasta seis anillos concéntricos”. Lo que más me fascinó de
IMAGE 1, y de las que siguen es el increíble detalle de las cadenas de cráteres
secundarios que observamos en el centro de la imagen. Estas cadenas de cráteres
han existido en la formación de las grandes cuencas que conocemos (o que
descubriremos en el futuro), pero los turbulentos siglos posteriores borraron
con más cráteres e inundaciones de lava. Pero Orientale es la cuenca más
reciente y, por ende, no tuvo que sufrir lo que las otras cuencas sufrieron. Si
observamos el centro de la IMAGE 1 podemos notar cadenas de cráteres de
diversas estructuras (cráteres solapados, cráteres completamente separados,
cráteres unidos en lo que parece un surco).
Un
regalo extra: el complejo sistema de rayos brillantes de Byrgius A, que no
podemos disfrutar completamente desde casa, ya que está muy cerca del limbo
(centro a la derecha de la imagen).
Como
dice la propia NASA en la descripción de una de las imágenes: “Estas
características resaltan cómo las observaciones de la tripulación pueden
respaldar directamente la identificación de características de la superficie y
la ciencia en tiempo real”. Es fascinante cuanta información se puede obtener
con imágenes, aunque se las haya realizado sin propósitos científicos
específicos. En ese sentido son fascinantes las imágenes del descenso de la
sonda india Vikram, a la que nos referimos en un texto aparecido en la edición
de octubre 2023 de nuestra revista. El programa Artemis tiene planeados decenas
de alunizajes en el futuro cercano (¡esperemos que se cumplan!), imagínense las
imágenes en suelo lunar que tendremos en poco tiempo. Si pudiera elegir, me
encantaría ver un dorsum de costado. Ojalá lo pueda ver en poco tiempo.
IMAGES
1 TO 3: Credit: NASA
lunes, 4 de mayo de 2026
LA EXTRAÑA TOPOGRAFÍA DEL GRAN DORSUM DE SINUS AESTUUM
Traducción
del texto aparecido en la edición de abril 2026 de “The Lunar Observer”
Sinus
Aestuum es una de las zonas más peculiares de la cara visible, como uno de los
más importantes y conspicuos Dark Mantle Deposits, depósitos de materiales
piroclásticos expulsados durante la época de terribles explosiones volcánicas.
La zona está de moda porque sería muy probablemente el lugar de alunizaje de la
primera misión tripulada china a la superficie de la Luna. Sinus Aestuum será
el objetivo de la Sección Focus On de noviembre 2026.
Una
de las atracciones de esta zona es un prominente dorsum al que Charles Wood
califica, muy acertadamente, como “dorsum trenzadoe” (What’s Happening at
Aestuum?, en http://www2.lpod.org/wiki/February_8,_2005
). En el Capítulo 27 de Luna Cognita (“Observing Lunar Wrinkle Ridges”) Robert
Garfinkle hace una descripción bastante precisa de este prominente dorsum que
merece un nombre propio: “Un largo dorsum, sin nombre, se extiende de noreste a
suroeste a través de la región sur del Sinus Aestuum. El extremo oriental del
dorsum se encuentra al noroeste del pequeño cráter cónico Bode C y se extiende
hacia el suroeste hasta el cráter anular parcial Schröter C. Las superficies a
ambos lados de la cresta están compuestas de materiales con menor albedo que la
mayor parte del resto del sinus. Este dorsum podría formar parte de otra que se
extiende hacia el suroeste, en dirección al área del cráter Gambart en Mare
Insularum. Resulta difícil determinar si los dos dorsum sin nombre constituyen
una sola formación, ya que en el punto donde parecen unirse al oeste de
Schröter C, la superficie es relativamente plana incluso con muy poca luz solar”.
En
el texto que citamos de Charles Wood, este autor relaciona a este prominente
dorsum con un posible anillo interior de una cuenca, y también le asigna (muy
certeramente) la forma de una trenza: “También sugiere la posible existencia de
un anillo interior. La zona dentro del dorsum trenzado parece más baja que la
zona exterior; quizás el dorsum traza una falla y la parte interior del Sinus
se ha hundido”.
La imagen de Marcelo Mojica (IMAGE 1), estupenda, como
todas las suyas, nos muestra el panorama de Sinus Aestuum y sus alrededores, y
en el centro este dorsum “trenzado” que presenta una topografía muy particular
(y una forma muy similar a la del mapa de Italia). La zona marcada por la
flecha 1 marca dos segmentos paralelos, el de la derecha con una cresta bien
marcada. La flecha 2 indica un tercer segmento, que es una bifurcación. La zona
que sigue es la que más claramente amerita el adjetivo “braided” que le
atribuye Wood es la zona central, en la que las líneas parecen enlazarse. Luego
la topografía parece simplificarse, con una cresta que corre primero por un
margen (flecha 3) y luego migra al otro margen (flecha 4). Wood, en el texto
citado, dice que “contiene al menos dos depresiones circulares que podrían ser
simplemente accidentes de la iluminación y la topografía poco profunda, pero
sugieren fosas de colapso, que son raras en los dorsa de los mares”. Wood se
refiere a las dos depresiones centrales que marcamos con las flechas 5 y 6,
para nosotros hay una depresión paralela a la cresta en la zona marcada con la
flecha 7. Las depresiones internas son raras, pero son parte de la topografía
posible de los dorsa. Nunca había pensado que pudieran ser fosas de colapso, lo
que sería indicativo de una geología diversa del típico dorsum. A su vez, la
mayoría de las depresiones suelen ser más parecidas a la de la flecha 7 que a
las depresiones centrales parecidas a cráteres que marcan las flechas 5 y 6.
Name and location of observer: Marcelo Mojica
Gundlach (Cochabamba, Bolivia).
Name of feature: Sinus Aestuum.
Date and time (UT) of observation: 2020-05-01-23.10.
Filter: None
Size and type of telescope used:
150 mm. Maksutov-Cassegrain
Medium employed (for photos
and electronic images): ZWO ASI 178 B/W.
jueves, 30 de abril de 2026
LOS DORSA DE MARE HUMORUM
Traducción
del texto aparecido en la edición de abril 2026 de “The Lunar Observer”
Con
el terminador pasando cerca del borde oeste de Mare Humorum (luna creciente con
iluminación del 92%, colongitud 54.5º), Mare Humorum aparecía bello y pequeño,
tentadoramente pequeño como para dibujar su interior desprovisto casi de
cráteres y con pocos dorsa, todos concéntricos, salvo uno corto en el centro.
Me dediqué con entusiasmo, pero era una tarea engañadoramente fácil, pasaron
los minutos y el cansancio se hizo presente, pero aguanté, era la primera vez
que intentaba dibujar todos los dorsa de un mare (uno pequeño, pero mare al
fin). A los dorsa de Mare Humorum nos hemos referido en la Sección Focus On del
número de septiembre 2025, cuyo objetivo era precisamente Mare Humorum, y en la
edición de febrero 2026 nos referimos al solitario dorsum central que comienza
en Doppelmayer J.
Este
es el catálogo de dorsa de Mare Humorum según Danny Caes, los números hacen
referencia a los números indicados con flechas en la IMAGEN 2 para su correcta
identificación.
2)
“Gassendi Southeast: el dorsum pronunciado que va de Gassendi a Gassendi
O”. La flecha 2 en IMAGEN 2 indica el cráter Gassendi O (11 kms de diámetro). IMAGEN 4 es una imagen detallada de IMAGEN 2
en la que vemos este dorsum de estructura topográfica muy simple, en el que no
parece notarse detalles del componente superior escarpado, la cresta.
Visualmente se veía como una línea brillante, ya que el componente inferior (el
arco) es suficientemente ancho y no muy alto como para reflejar la luz solar
sin proyectar una sombra prominente.
5)
“Dorsum Doppelmayer J: el dorsum al noroeste de Doppelmayer J en la parte
oeste de Mare Humorum”. Este es nuestro favorito, marcado por las flechas 5 en
IMAGEN 2, la de arriba marcando el cráter Doppelmayer J (6 kms de diámetro), la
de abajo el fin de este dorsum. IMAGEN 7 es un detalle de IMAGEN 2. El trío de
cráteres casi iguales del centro de Mare Humorum se completa con, de sur a
norte, Doppelamyer K y L ( de 5 y 4 kilómetros de diámetro respectivamente).
En
IMAGEN 7 marcamos con los números 1 a 4 los distintos segmentos de Dorsum
Doppelmayer J que se ven en el catálogo del LROC Quickmap “Map of Lunar Wrinkle
Ridges” en IMAGEN 2. La flecha C indica la cresta en el extremo norte del
segmento 1 que se veía claramente en IMAGEN 1. Las flechas indicadas como 5
marcan un contorno “fantasma” al oeste del primer segmento de Dorsum
Doppelmayer J (las 3 de arriba) y al este del mismo (la flecha de abajo). Nada
parece haber ahí, pero visualmente (IMAGEN 1) puede observar un dorsum que
parecía segmentado en 3 segmentos de un discreto brillo (y una leve pero nítida
sombra) al sur y al oeste del cráter Doppelmayer J y que parece cruzar entre el
primer y segundo segmentos (de sur a norte) de Dorsum Doppelmayer J, cambiando
de dirección y pasando a ser solamente sombra. Este “dorsum fantasma” no está
en IMAGEN 2, ni en la excelente imagen de Kwok Pau ni en el catálogo Map of
Lunar Wrinkle Ridges. Y no es la primera vez que lo observo. En observaciones
anteriores (como la publicada en la edición de febrero de 2026 de TLO) la
observé como un contorno oscuro, una delgada sombra, esta vez como un relieve
ligeramente brillante que proyectaba una sombra. Parece ser un caso similar
otro “dorsum fantasma” que he tratado en ediciones anteriores de TLO, el que
cruza otro dorsum cerca del cráter Luther. Las similitudes son interesantes: en
ambos casos se trata de un “aparente dorsum” que no está registrado como tal y
cruza un dorsum “oficial”, seguramente irregularidades del terreno que “imitan”
un dorsum transversal a otro dorsum “verdadero”. En la IMAGEN 2 marcamos con la
flecha 6 el lugar donde parecen “cruzarse” ambos dorsa. En el “Extreme
Illumination Atlas of the Moon” de Charles Wood and Maurice Collins (2025)
podemos comprobar que ese relieve similar, pero no igual, a un dorsum existe.
En la Plate 10 (Humorum Basin) los autores se refieren a que esta zona central
de Mare Humorum es uno de los ejemplos más conspicuos de “lava flows”, cuyo
estudio resulta mucho más sencillo con imágenes generadas usando datos de la
sonda LRO con iluminación casi horizontal: “A lo largo de casi todo el centro
de Mare Humorum se extiende una franja de 200 km de ancho con una superficie
irregular, bordes bien definidos y patrones similares a flujos. Esta área
parece ser un extenso campo de lava centrado cerca de los tres cráteres
Doppelmayer J, K y L, de seis kilómetros de diámetro. El margen del flujo tiene
30 m de altura. Las alturas del flujo que se extiende hacia el oeste son de 16
m en el extremo distal, 30 m hacia el centro y unos 70 m cerca de Doppelmayer
J. Estas alturas se miden con datos de altimetría del LRO, pero los flujos no
aparecen en ninguna imagen del LRO. En términos de espectros y edad de conteo
de cráteres, estos flujos parecen ser iguales a otras lavas cercanas de Mare
Humorum”
IMAGEN
8 es una imagen obtenida con el LROC Quickmap, usando el SLDEM2015 Azimuth, que
permite resaltar el relieve. Con las flechas indicando lo que podría ser lo que
antes denominé “dorsum fantasma”. ¿Puede tratarse de un “lobate flow front”,
marcando el límite del flujo de lava que mencionan los autores del “Extreme
Illumination Atlas of the Moon”? Visualmente se veía igual a un dorsum,
mientras que en las imágenes aparece mucho menos definido del dorsum que cruza.
Esta
interesante analogía con la formación similar situada al sur del cráter Luther
amerita intentar un análisis comparativo, que seguramente haremos en el futuro.
Por
último, la flecha 7 marca en la IMAGEN 2 los dorsa del margen oeste de Mare
Humorum, que señalan uno de los anillos de la cuenca Humorum. Estos dorsa
tampoco parecen muy prominentes y complejos. Extrañamente, no se encuentran en
el catálogo de Danny Caes, aunque sí están registrados en el LROC Quickmap,
quizás podríamos darle el nombre provisorio de Dorsa Liebig y así completar el
catálogo de Danny Caes.
El
pequeño y hermoso Mare Humorum parece propicio para una catalogación completa
de los dorsa en su interior, y este texto pretende ser un pequeño aporte.
IMAGEN 1
Name
and location of observer: Alberto Anunziato (Paraná, Argentina).
Name
of feature: DORSA MARE HUMORUM
Date
and time (UT) of observation: 2026-02-28 01.20-01.55 UT
Size
and type of telescope used: 105 mm. Maksutov-Cassegrain
(Meade EX 105) .
Magnification:
154X
IMAGEN 2:
Photographic Lunar Atlas for Moon
Observers de Kwok C. Pau and Lunar Reconnaissance
Orbiter Quickmap.
IMÁGENES 3 a 7: Photographic
Lunar Atlas for Moon Observers de Kwok C. Pau
IMAGEN 8: Lunar
Reconnaissance Orbiter Quickmap.
lunes, 20 de abril de 2026
UNA RAMPA IMPOSIBLE EN GRIMALDI
Traducción del texto aparecido en “The Lunar Observer” de
abril 2026.
Grimaldi
es un gigante poco conocido. Este cráter de 230 kilómetros es, por su tamaño,
estructura y topografía una cuenca: “Grimaldi es otro ejemplo de una cuenca
multianular que nadie reconoció hasta que se descubrió el paradigma de las
cuencas. El borde de Grimaldi, de 230 km de diámetro, es en realidad el anillo
interior de una cuenca de 430 km de ancho” (Wood, Charles A., 2003, The modern Moon. A personal
view, Sky and Telescope, Cambridge). Cuando me refiero a
poco conocido, me refiero a que es difícil de observar, no hay muchas
fotografías que muestren con detalle a Grimaldi. Las causas para que sea tan
difícil observar detalles en Grimaldi parecen ser dos. Su interior sumamente
oscuro, como dice Thomas Elger (cada vez me gustan más sus descripciones): “Esta
se encuentra entre las llanuras rodeadas de muros más grandes de la luna, y es
quizás la más oscura” (Elger,
Thomas G., 1895, The Moon, George Philip & son, London).
Y su borde, que debió haber sido majestuoso por su diámetro, actualmente sumamente
derruido. No solamente porque es un cráter muy antiguo (más de 4000 millones de
años de antigüedad), sino también porque “su degradación ha sido ampliada por
las eyecciones bombardeadas desde Orientale” (Wood, The Modern Moon). Esta
degradación es especialmente notable en sus paredes, cuya descripción en Elger
es tan caótica como lo que se puede ver con iluminación oblicua cerca del
terminador, como en IMAGE 1: “Esta vasta superficie oscura está delimitada al
oeste por un borde bastante regular, con una altura media de unos 4.000 pies,
mientras que en el lado opuesto es mucho más accidentada y, en algunos lugares,
considerablemente más elevada, alcanzando en un pico al sureste una altitud de
9.000 pies. Aproximadamente a mitad de camino, esta muralla oriental también
alcanza una gran altura (…) Al sur, la muralla está interrumpida por una gran
depresión irregular, al este de la cual se encuentra un curioso valle fluvial
en forma de V. Al noreste es comparativamente baja y, en algunos lugares,
discontinua; e incluso en mayor medida que al sureste, está atravesada por
pasos. En el extremo norte, varios valles anchos cortan la muralla y se dirigen
hacia Lohrmann”.
Cuando
me esforzaba en registrar los detalles de los bordes de Grimaldi cerca del
terminador, pensé que estaba siendo preciso, y creo que las zonas brillantes
que se veían son las que registré, pero cuando comparamos mi IMAGE 1 con una
imagen extraída del Photographic Lunar Atlas for Moon Observers de Kwok C. Pau (página 416
del Volúmen 2) (IMAGE 2) vemos que IMAGE 1 no ayuda mucho para identificar los
detalles exactos de las derruidas paredes exteriores. Es evidente que los
restos de la pared este son más altos que los restos de la pared oeste.
Lo
que más me impresionó al momento de la observación visual fue que se observaba
una extensa zona oscura cerca del centro del cráter, en la parte occidental del
suelo (el terminador pasa por el oeste). Claramente parece ser una sombra que
indica una zona más baja, con una gradación de sombras, como si el suelo del
cráter tuviera su parte occidental hundida del centro hacia la pared
occidental. Usando de referencia dos puntos brillantes que se pueden ver en
IMAGE 1 y también en la imagen de Kwok Pau podemos marcar la zona en IMAGE 2: “Es
muy probable que estas colinas sean fragmentos remanentes de la eyección de
Orientale que no fueron cubiertos por las lavas posteriores” (Charles Wood, Professor and Student, in http://www2.lpod.org/wiki/October_10,_2004
), marcamos con flechas lo que sería la zona oscura observada visualmente y que
se nota más oscura en la imagen de Pau.
Ahora
bien, si vemos la IMAGE 3, extraída del Lunar Reconnaissance Orbiter Quickmap, con
los dorsa marcados (Map of Lunar Wrinkle Ridges), no encontramos la zona
oscura, ni siquiera hay una diferencia de altura en el relieve. El suelo de
Grimaldi solo presenta relieve en los dorsa cerca de las paredes oeste y este.
¿Cómo se explica la zona oscura? ¿Hay o no una rampa en la zona suroccidental
del suelo de Grimaldi? En el texto de Wood de 2004 se hace referencia a una
zona en sombras que implicaría una pendiente: “En el borde suroeste del mar
lunar hay una sombra (señalada con una flecha) que indica una pendiente
relativamente pronunciada donde la lava fluye sobre el fondo del cráter. Las
lavas de los mares lunares tenían una consistencia muy fluida, por lo que
siempre resulta peculiar encontrar una pendiente pronunciada; ¡algo era inusual
allí!”
La Luna está lleno de estos pequeños misterios selenográficos.
IMAGE 1
Name
and location of observer: Alberto Anunziato (Paraná, Argentina).
Name
of feature: GRIMALDI
Date
and time (UT) of observation: 2026-01-02-00.00 to 00.30 UT
Size
and type of telescope used: 105 mm. Maksutov-Cassegrain
(Meade EX 105) .
Magnification:
154X
IMAGE 2:
Photographic Lunar Atlas for Moon
Observers by Kwok C. Pau.
IMAGES 3 Lunar
Reconnaissance Orbiter Quickmap.
domingo, 5 de abril de 2026
LAS PRIMERAS OBSERVACIONES DE DORSA EN LA HISTORIA
Por Alberto Anunziato
Traducción del texto aparecido en la edición de marzo
2026 de THE LUNAR OBSERVER
1.-¿NADIE LOS VIO ANTES DE 1791?
Los dorsa han estado en la superficie de la Luna desde
hace millones de años, la primera observación telescópica de la Luna fue en
1609, entre 1609 y 1791 numerosos observadores registraron los accidentes
selenográficos, pero ninguno registro los dorsa, fácilmente visibles con
pequeños telescopios cerca del terminador. ¿Los observaron y no los registraron
o directamente no los observaron? La pregunta es provocativa y filosófica. ¿Por
qué la filosofía y la poesía no pueden invocarse para la observación lunar como
lo son para la cosmología? La respuesta certera quizás nunca la conozcamos,
pero podemos inferirla, aunque para ello debemos reflexionar sobre la
naturaleza de la observación. Abordamos esta cuestión en el texto que apareció
en la edición de julio 2025 de nuestra revista (“A proposed nomenclature for
the dorsa (and a little philosophy of science”), también refiriéndonos a la observación de dorsa (más
precisamente a la observación de la topografía interior de los dorsa). A este texto nos remitimos para el debate
filosófico-epistemológico. La pregunta histórica es la del título: ¿por qué
nadie registró dorsa antes de 1791? 1791 es el año de la publicación de
“Fragmentos Selenográficos” de Johannes Von Schroter, la primera obra en que se
registraron los dorsa lunares.
Epistemológicamente, hay 2 grandes tendencias. La
primera, la positivista. Observamos exactamente lo que perciben nuestros
sentidos, por lo que la observación solo depende del progreso técnico de los
instrumentos. La segunda, es que la observación depende en cierta medida del
marco teórico que la precede y condiciona. Una postura extremista es que solo observamos
lo que sabemos que existe, nuestros sentidos se subordinan al esquema mental,
una postura más moderada es la de la “carga teórica de la observación”: la
observación depende tanto de lo que percibimos con los sentidos como del marco
teórico previo.
Si analizamos los grandes mapas lunares de los siglos
XVII y XVIII, nos percatamos de que no hay registro de dorsa, aunque debieron
ser visibles con los telescopios que se usaron para confeccionarlos. Una
primera explicación para esta omisión sería la más simple: por la escala de
dichos mapas, que abarcaban toda la cara visible, no había espacio para estos
estos accidentes selenográficos. No siempre la explicación más simple es la
correcta, porque en “Selenographia” de Johannes Hevelius hay mapas detallados
para cada día de la lunación, y en ellos prácticamente no aparecen los dorsa.
Digo “prácticamente”, porque hay mapas como los de los capítulos 11 a 14 (que
elegimos por ser de Mare Crisium, lo que nos permite compararlos con
observadores posteriores), en los que hay un atisbo de lo que podrían ser dorsa.
IMAGEN 1 es una imagen tomada del Lunar Reconnaisance Orbiter Quickmap, que
será nuestra referencia para comparar las observaciones. IMAGEN 2 es una imagen
de uno de nuestros observadores, Jesús Piñeiro de Venezuela, que servirá como
referencia para tratar de recrear lo que visualmente puede verse en el interior
de Mare Crisium. IMAGEN 3 está compuesta por 4 detalles de láminas
pertenecientes a la Selenographia de Hevelius (izquierda arriba: capítulo 11,
derecha arriba, capítulo 12, izquierda abajo: capítulo 13, derecha abajo
capítulo 14).
Las flechas en IMAGEN 3 señalan lo que podrían ser
representaciones de Dorsum Oppel (izquierda, margen occidental de Mare Crisium)
y Dorsa Tetyaev y Dorsa Harker (derecha, margen oriental). Las imágenes
superiores corresponden al tercer día de la luna cresciente aproximadamente,
las inferiores a días posteriores, por lo que (obviamente) los dorsa no podrían
representarse tan nítidamente como en las noches anteriores, mas cerca del
terminador. Decíamos que no podemos decir con certeza que Hevelius haya querido
dibujar los dorsa de los bordes de Mare Crisium: los símbolos de ambos bordes
son completamente diferentes. La representación de las elevaciones en el margen
occidental parece indicar sombras, pero no podemos saber si señalan Dorsum
Oppel o la serie de elevaciones (relieve casi sumergido por la lava, como
Yerkes). La línea de rayas del borde oriental sería una extraña forma de
representar los dorsa que en IMAGEN 2 vemos como elevaciones sin
interrupciones. En fin, quizás no haya sido Johannes Von Schroter en 1791 el
primero en registrar los dorsa sino, probablemente (o inciertamente) Johannes
Hevelius en 1647.
El ejemplo de “Selenographia” también sirve para
descartar una segunda hipótesis: que Hevelius y los grandes selenógrafos de los
siglos XVII y XVIII no hayan registrado los dorsa porque son efímeros, visibles
solamente durante 1 o 2 noches. Pero otro accidente efímero, los cráteres con
rayos brillantes, si aparecen registrados tanto en los mapas de Selenographia
como en los demás mapas de la cara visible completa de la época. Quizás haya
una diferencia que sea fundamental: los cráteres con rayos brillantes solían
ser representados como hileras de pequeñas elevaciones que cruzaban los mares.
Y los mares lunares hasta bien entrado el siglo XVIII eran materia de debate:
¿estaban formados por agua o eran llanuras? A partir de la obra de Johannes Von
Schroter, “Fragmentos Selenográficos” (cuyo primer tomo se publicó en 1791),
este debate se saldó en favor de la falta de agua en la Luna (y en los mares,
obviamente). Seguramente fue esta certeza, que los mares lunares son llanuras,
la que permitió registrar las irregularidades de su superficie. Así los señalan
Sheehan and Dobbins: “Mientras que Cassini (o su grabador Patigny) había
representado las zonas gris oscuro de la Luna como completamente lisas y
uniformes, Schroeter reconoció innumerables irregularidades: picos aislados,
pequeños cráteres y los llamados “dorsa”, que de hecho fue el primero en
describir. Concluyó que todas estas regiones, denominadas “mares” por
selenógrafos anteriores, carecían por completo de agua» (páginas 61-62).
Así, retomando lo dicho sobre la epistemología de la
observación, diríamos que la explicación positivista sería que los instrumentos
de Von Schroter eran mejores que los de los selenógrafos anteriores (o él mismo
era mejor observador). La explicación relacionada con la carga teórica de la
observación sería que la observación de Von Schroter de las irregularidades de
los mares fue favorecida por la certeza previa de que eran llanuras y no mares.
2.-LOS DORSA EN “FRAGMENTOS SELENOGRÁFICOS”
La historia de la vida de Johannes Von Schroter es de lo
más increíble e inspiradora (sería un argumento increíble para una película). Von
Schroter nació en Alemania en 1745 y de profesión fue abogado, pero la
fascinación que sintió por la astronomía con la noticia del descubrimiento del
planeta que hoy conocemos como Urano en 1781 por William Herschel, marcó su
vida para siempre. Decidió postergar su carrera de leyes lejos de los puestos
más ventajosos pidiendo un traslado a la pequeña ciudad de Lilienthal (en la
Baja Sajonia), para poder dedicarse de lleno a la observación astronómica. Para
ello empezó a comprar instrumentos y levantó el observatorio que llamó el
Templo de Urania, que con los años sería el centro de la astronomía europea.
Con el anuncio de William Herschell en 1788 de que había observado un volcán en
el cráter Aristarchus, Von Schroter decidió dedicarse a la selenografía con la
pasión de un obseso. Casi todo lo que construyó se perdió en 1813, cuando en
las guerras napoleónicas los franceses en retirada quemaron la ciudad de
Lilienthal y saquearon su observatorio, poco tiempo después la pena se llevaba
a nuestro admirado maestro. Su historia es muy similar a la de Hevelius y su observatorio
en Danzig, destruido en un incendio.
Von Schroter
cambió la historia de la selenografía al introducir lo que Francis Manasek
llama “la representación corográfica de las áreas de la superficie lunar”,
recuperando la definición que hace Ptolomeo en su “Geografía: “La corografía se
centra principalmente en el tipo de lugares que describe, no en su extensión.
Su objetivo es plasmar una imagen fiel, no simplemente indicar la posición y el
tamaño exactos. La geografía, en cambio, se fija en la posición más que en la cualidad,
registrando la relación de las distancias en todas partes y emulando el arte de
la pintura solo en algunas de sus descripciones más importantes" (Manasek,
página 4). Este giro fundamental en la Selenografía fue casi accidental. Von
Schroter consideró fuera del alcance de sus habilidades como observador
realizar un nuevo mapa de la totalidad de la cara visible, por lo que decidió
publicar sus observaciones en la forma de dibujos a gran escala de sectores
pequeños: “Schroeter (…) decidió que su propuesta era demasiado ambiciosa para
un solo observador. En lugar de cartografiar toda la Luna, se concentraría en
elaborar “mapas especiales” de regiones seleccionadas” (Sheehan and Dobbins, página
61). Las observaciones lunares que aparecieron en el primer tomo de los
“Fragmentos Selenográficos” en 1791 fueron las más detalladas hasta ese momento
y las primeras en ser acompañadas por un extenso texto explicativo, parte
fundamental del registro: “Las ilustraciones de Schroeter iban acompañadas de
un texto descriptivo que analizaba en detalle cada lámina, a menudo en más de
un lugar del libro. En muchos sentidos, este texto tan exhaustivo resulta
encantador, especialmente cuando escribe sobre la observación, incluyendo
comentarios sobre el clima y anotando el aumento que empleó y el telescopio que
utilizó” (Manasek, página 186). La obra maestra de Von Schroter cambió para
siempre los estudios lunares, al ser el primero en estudiar y registrar la
morfología de los cráteres (término que fue el primero en utilizar) y el
primero en registrar las irregularidades en los maria (como domos, rimas y
dorsa): “Schroeter, tomando prestado de Hooke y Bianchini, reintrodujo una
forma fundamental y poderosa de observar y publicar detalles lunares: la de
concentrarse en áreas pequeñas y complementar el dibujo con un extenso texto
correlativo” (Manasek, página 188). Los pioneros en la aproximación corográfica,
es decir, en hacer mapas lunares de una región pequeña fueron Robert Hooke
(“Micrographia”, 1665) y Francesco Bianchini (“Hesperi et Phosphori Nova
Phenomena”, 1727), pero sus trabajos se limitaban a dos o tres dibujos que casi
no circularon entre sus colegas.
Es lamentable que hoy casi nadie, fuera de los amantes de
la selenografía, recuerde a Johannes Von Schroter, un ejemplo de observador
dedicado por completo a la Luna. Él sostenía ideas sobre la Luna que no eran
extrañas en la época pero que posteriormente fueron desmentidas, como que la
Luna podía estar habitada, tener una leve atmósfera y experimentar cambios en
su superficie, y eso ha pesado más que sus aportes fundamentales para nuestros
estudios. También es un lugar común criticar sus habilidades como dibujante,
cuando no parece que sea una cuestión de primer orden.
En los dibujos de “Fragmentos Selenográficos” aparecen
algunos dorsa, como en el mapa de Mare Crisium (IMAGE 4), en el que podemos ver
dos cadenas de elevaciones en el margen izquierdo, la inferior probablemente es
el relieve semisumergido (Yerkes, Yerkes V, Yerkes E y los picos más al norte)
pero la superior claramente corresponde a Dorsum Oppel. Es interesante que el
rasgo más destacado en IMAGEN 4 sea lo que se conoce como “Cuerno de Von
Schroter”, un accidente difícil de observar y de caracterizar, al que nos
referimos en el número de octubre 2024 (“Schroter’s Big Horn on Mare Crisium”).
IMAGEN 5 es una vista más detallada de Mare Crisium, más precisamente de su
orilla occidental. En ella podemos ver también parte de los elusivos dorsa
centrales de Crisium, mucho más difíciles de observar (nos remitimos a IMAGEN
2). Las representaciones de los dorsa en los “Fragmentos Selenográficos” son
bastante esquemáticas, las líneas horizontales en su interior indican la
diferencia de relieve con el interior de Mare Crisium, pero sin establecer
distinciones en el interior de los dorsa. El mismo procedimiento se utiliza con
otros tipos de relieve lunar, en la misma IMAGEN 5 vemos como la orilla
montañosa de Mare Crisium también es indicada esquemáticamente con pequeños
semicírculos, que meramente indican “relieve montañoso”, sin mayor detalle.
3.-LOS DORSA EN EL MAPA DE WILHELM LOHRMANN
Wilhelm Lohrmann (1796-1840) fue un cartógrafo
profesional que aplicó las técnicas de su arte al mapeo de la Luna. Construyó
un mapa de la cara visible en 25 secciones (1824), y fue el primero que, en
lugar de dibujar, usó el lenguaje cartográfico para expresar la topografía de
la superficie lunar. No es injustificado que se lo conozca como el verdadero
primer cartógrafo lunar. En la IMAGEN 6 podemos ver un signo que se usaba para
indicar “pendiente” en los mapas terrestres de la época: la “hachure” (una
especie de raya corta) que tenía la ventaja de suministrar información sin
depender de la habilidad como dibujante del observador: “Cuando Lohrmann
utilizó sombreados en la cartografía lunar a principios del siglo XIX, se
emplearon principalmente para indicar la presencia de la pendiente y solo
secundariamente para sugerir una inclinación pronunciada” (Manasek, página
193).
Si comparamos la sección de Mare Crisium cartografiada en
la IMAGE 6 (que recortamos del Treatise on Moon Maps” de Manasek), vemos que
Lohrmann registra más dorsa que Von Schroter, registra los elusivos dorsa
centrales con más detalle (ver IMAGE 2). Si la comparamos con la IMAGE 1 (LROC
Quickmap), vemos que los dorsa en ambas imágenes coinciden bastante. Lo que más
me sorprendió de IMAGEN 6 es que Lohrmann también indica las zonas de los dorsa
en los que la pendiente es más aguzada, indicamos con flechas negras algunos
ejemplos de registro de diferencias de altura, los más evidentes. Manasek en la
obra citada (página 193) dice que “Si dependemos únicamente de las líneas de
sombreado, a menudo no podemos determinar si una formación está elevada o
deprimida”, lo que no sería un problema para el caso de los dorsa, ya que las
depresiones internas en la topografía de los mismos son muy pocas, y casi
imposibles de notar visualmente, mientras que las alturas (llamadas “crestas”)
son mucho más comunes. Es evidente que las “hachures” en IMAGEN 6 indican
elevaciones. Manasek nos informa (página 191) que las observaciones de Lohrmann
fueron realizadas por un refractor de 4.8 pulgadas, por lo que me animo a decir
que el selenógrafo alemán observó zonas brillantes en el interior de los dorsa
y las interpretó como zonas elevadas, y así las registró.
Von Schroeter fue el primero que registró los dorsa
(salvo que consideremos que pudo haber sido Hevelius), destacándolos en el
relieve plano de los maria, indicando dirección y anchura. Lohrmann se animó a
indicar diferencias de altura en los dorsa que registró. Siendo los dorsa tan
pequeños, tendremos que esperar a las imágenes en órbita lunar y, sobre todo, a
las fotografías con CCD con iluminación cerca del terminador para avanzar en la
caracterización de su topografía, primero distinguiendo sus componentes
(predichos por Lohrmann) y luego los detalles más pequeños en su interior.
Caminamos a hombros de gigantes, no hubiéramos podido saber lo que sabemos de
la Luna sin selenógrafos heroicos como Hevelius, Von Schroeter y Lohrmann.
REFERENCIAS
Hevelius.
Selenographia. Gdansk (1647). En: www.e-rara.ch/zut/content/titleinfo/160230
Manasek,
Francis J, (2022), A Treatise on Moon
Maps.
Sheehan
W. and Dobbins T., (2001), Epic Moon,
Willmann-Bell, Richmond.
martes, 31 de marzo de 2026
NÚMERO ESPECIAL DE "EL MENSAJERO DE LA LUNA": RIMA HYGINUS
Amigos de la
Sociedad Lunar Argentina;
Compartimos
un número especial (el número 61) de nuestra revista, dedicado a Rima Hyginu,
que es una espectacular fisura de más de 200 kilómetros de largo con una
caldera en su centro de 10 kilómetros de diámetro. Junto con Vallis Schroteri
es el accidente lunar de origen volcánico más espectacular de la Luna. Vamos a
describirlo con imágenes, junto con los cráteres de colapso que jalonan esta
grieta, las elevaciones oscuras sin nombre que se encuentran al norte y el
complejo sistema de las Rimae Triesnecker. Esta región tan interesante hubiera
sido casi con seguridad el lugar de alunizaje de la cancelada misión Apollo 19,
y probablemente lo será de una futura misión lunar.
Links para ver
y/o descargar:
https://drive.google.com/file/d/10oRurWraguOOXQQkQeOOSivLQ7XF-upZ/view?usp=sharing
Todos los
números de “El Mensajero de la Luna”:


























