viernes, 8 de mayo de 2026

LA CUENCA ORIENTALE OBSERVADA DESDE ARTEMIS 2

 


TRADUCCIÓN DEL TEXTO APARECIDO EN LA EDICIÓN DE MAYO 2026 DE “THE LUNAR OBSERVER”

Los seres humanos hemos tenido suerte con la Luna. Me explico. Solo había dos posibilidades: podía habernos tocada la cara más uniformemente craterizada o la cara con más contrastes entre las antiguas tierras altas y las oscuras llanuras de lava, repletas de accidentes selenográficos de origen volcánico. Nos tocó la cara más fascinante por los contrastes, lo que conocemos como la cara visible. Ya sé, lo más probable es que haya una causa geológica para que haya diferencias entre ambas caras de la Luna, relacionadas con el espesor de la corteza y probablemente con la influencia gravitatoria terrestre. Pero lo cierto es que me siento con suerte cuando comparo ambas caras de la Luna. Solamente hay una zona que lamento no poder observar: Mare Orientale.

Mare Orientale era una visión de libración hasta que con las misiones Lunar Orbiter (a las que debemos mucho más de lo que pensamos) descubrimos que era la cuenca más prístina de la Luna. En su clásico estudio sobre las cuencas de impacto (The Geology of Multi-Ring Impact Basins, Cambridge University Press, Cambridge, 1993) Paul Spudis lo califica como “La cuenca grande más joven (Howard et al., 191 A) se formó cuando la Luna ya había desarrollado una litosfera gruesa y rígida (Solomon y Head, 1980). Por lo tanto, su entorno geológico es análogo al de cráteres de impacto más pequeños y la posterior modificación endógena de la morfología original de la cuenca parece haber sido mínima. Es por esta razón, y por su falta de enterramiento por unidades geológicas más jóvenes, que Orientale se ha utilizado como modelo para el proceso de formación de cuencas en la Luna”

¡Tantas cosas para observar y disfrutar en Orientale! Por supuesto, hoy podemos acceder en detalle a la cuenca Orientale con las imágenes increíblemente detalladas de la Lunar Reconnaissance Orbiter, pero no podemos observarla con nuestro telescopio desde nuestro patio trasero. Las imágenes recientes obtenidas por los tripulantes de la misión Artemis 2 en su sobrevuelo lunar vienen en parte a compensar esta carencia.

El objetivo principal de Artemis 2 fue probar en condiciones reales toda la compleja ingeniería que nos llevará en un futuro cercano a volver a pisar la Luna. Fue un único sobrevuelo y en órbita muy lejana, mucho más lejana que las órbitas lunares de las misiones Apollo. No faltaron, sin embargo, ni la ciencia ni la observación, cuyos resultados conoceremos con precisión en breve. Las imágenes que se obtuvieron fueron espectaculares, pese a la distancia, y las que más me atrajeron son las que muestran a la Cuenca Orientale (correspondientes al 6 de abril), ya que parecen las que podríamos observar desde la Tierra si la geometría de la cara visible fuera distinta.

IMAGE 1 es la imagen que recibe el nombre de “It’s All in the Details” en la galería de imágenes de la misión Artemis 2, más concretamente en la sección “Lunar Flyby” (https://www.nasa.gov/gallery/lunar-flyby/ ), identificada como “art002e009279”: “La tripulación de Artemis II capturó esta imagen a las 3:41 p.m. EDT, que muestra los anillos de la cuenca Orientale”. Los 3 anillos confirmados se ven claramente, y fácilmente podemos interpretar los potenciales anillos, ya que Spudis nos dice que “Orientale muestra al menos tres y posiblemente hasta seis anillos concéntricos”. Lo que más me fascinó de IMAGE 1, y de las que siguen es el increíble detalle de las cadenas de cráteres secundarios que observamos en el centro de la imagen. Estas cadenas de cráteres han existido en la formación de las grandes cuencas que conocemos (o que descubriremos en el futuro), pero los turbulentos siglos posteriores borraron con más cráteres e inundaciones de lava. Pero Orientale es la cuenca más reciente y, por ende, no tuvo que sufrir lo que las otras cuencas sufrieron. Si observamos el centro de la IMAGE 1 podemos notar cadenas de cráteres de diversas estructuras (cráteres solapados, cráteres completamente separados, cráteres unidos en lo que parece un surco).


IMAGE 2
  es la imagen que recibe el nombre de “The Edge of Darkness” en la galería de imágenes de la misión Artemis 2, identificada como “art002e010208”, y su descripción se refiere precisamente las cadenas de cráteres: “Se pueden observar enormes cadenas de cráteres que emanan de la cuenca Orientale, de 3700 millones de años de antigüedad, erosionando la superficie y extendiéndose casi hasta el terminador. Esto nos cuenta una historia geológica: estas cadenas de cráteres, producidas por el impacto de Orientale, marcan la superficie de la relativamente plana cuenca Hertzsprung (en el centro de esta imagen), lo que significa que la cuenca Hertzsprung debe ser incluso más antigua que Orientale”. Orientale se ve con iluminación más frontal y lo que vemos como zonas oscuras cerca de sus anillos se revelan como zonas de bajo albedo y no sombras (recuerda a una imagen con iluminación similar obtenida por la sonda soviética Zond 8 y que se puede ver en la página 44 del libro de Spudis citado).


IMAGE 3 recibe el nombre de “Capture My Good Side –The Moon”, es identificada como “art002e012183” y muestra, según la descripción que la acompaña
“La tripulación de Artemis II capturó más de dos tercios de la Luna, mostrando las intrincadas características de la cara visible”. Aquí tenemos una visión de campo más amplio, pero es casi imposible distinguir las cadenas de cráteres secundarios con dirección este y sur, pero sabemos que también existen ya que podemos observarlas desde Tierra (en las cercanías de Schiller, por ejemplo).

Un regalo extra: el complejo sistema de rayos brillantes de Byrgius A, que no podemos disfrutar completamente desde casa, ya que está muy cerca del limbo (centro a la derecha de la imagen).

Como dice la propia NASA en la descripción de una de las imágenes: “Estas características resaltan cómo las observaciones de la tripulación pueden respaldar directamente la identificación de características de la superficie y la ciencia en tiempo real”. Es fascinante cuanta información se puede obtener con imágenes, aunque se las haya realizado sin propósitos científicos específicos. En ese sentido son fascinantes las imágenes del descenso de la sonda india Vikram, a la que nos referimos en un texto aparecido en la edición de octubre 2023 de nuestra revista. El programa Artemis tiene planeados decenas de alunizajes en el futuro cercano (¡esperemos que se cumplan!), imagínense las imágenes en suelo lunar que tendremos en poco tiempo. Si pudiera elegir, me encantaría ver un dorsum de costado. Ojalá lo pueda ver en poco tiempo.

IMAGES 1 TO 3: Credit: NASA

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