Raúl Roberto Podestá (Observador Destacado Liada) ha reportado estas excelentes imágenes lunares para los programas de observación de nuestra institución, obtenidas desde el Observatorio Nova Persei II de la ciudad de Formosa (República Argentina):
lunes, 29 de junio de 2026
viernes, 26 de junio de 2026
LA LUNA DESDE SANTA FE
Desde la ciudad de Santa Fe, República Argentina, el observador Ignacio Podestá nos ha reportado estas estupendas imágenes lunares para nuestros programas de observación, obtenidas con un Telescopio Refractor COOKE & SONS DE 1912 109 mm y una distancia focal de 1650 mm (que equivale a una relación focal de f/15) y una Cámara CCD: ZWO ASI120MM Mini. Las observaciones se realizaron del Observatorio y Planetario del Centro de Observadores del Espacio (CODE).
lunes, 22 de junio de 2026
ALGUNOS DORSA EN MARE COGNITUM
Traducción
del texto aparecido en la edición Junio 2026 de “The Lunar Observer”
Mare
Cognitum tiene un atractivo histórico, fue el lugar en el que se estrelló la
sonda Ranger 7 el 31 de julio de 1964 y transmitió las primeras imágenes de
televisión y detalladas de la superficie de la Luna, empezando a develar un
poco más como era el suelo lunar en detalle. A partir de esa hazaña la
International Astronomical Union le asignó a esta zona, antes perteneciente a
Mare Nubium, el nombre de Mare Cognitum (“The Sea That Has Become Known”).
IMAGE 1 es el registro de una observación un poco apresurada, ya que mi familia
me llamaba a cenar, y eso puede ser más perentorio que observar). Se ve una
parte de Mare Cognitum, la zona noroccidental, que comprende los dos cráteres
más importantes, aunque sean de pequeño diámetro: al este Kuiper (7 kms) y al
oeste Euclides D (6 kms). Sí, Kuiper es por Gerard Kuiper, el astrónomo
norteamericano quien, entre otros logros, fue el director científico de las
misiones Ranger. Telescópicamente, Mare Cognitum parece un poco anodino, por
eso es que me pareció interesante documentar los dorsa que observé. En IMAGE 2
(obtenida con el Lunar Reconnaissance Orbiter Quickmap), vemos los dorsa
registrados en el layer "Map of Lunar Wrinkle Ridges" en la región
noroeste de Mare Cognitum. El área cubierta por la IMAGEN 1 está marcada por un
cuadrado negro en la IMAGEN 2. Comenzamos de oeste a este. El dorsum marcado
con la flecha 1 en la IMAGEN 2 aparece en la IMAGEN 1 como una banda pálida
brillante que parece abrirse al fusionarse con la banda brillante, que es el
borde oriental y más empinado de Montes Riphaeus. En el centro de la IMAGEN 1,
entre Kuiper y Euclides D, es visible un complejo de dorsa, que se extiende
claramente de norte a sur, y sus segmentos son los únicos que proyectan sombras
(flecha 2 en la IMAGEN 2). Finalmente, al sureste de Kuiper, hay un dorsum redondeado
(flecha 3 en la IMAGEN 2), que parece más definido que el marcado con la flecha
1, pero no proyecta una sombra como la que se extiende entre Kuiper y Euclides
D (que puede ser más empinada o simplemente tener una ubicación más favorable,
extendiéndose de norte a sur, para proyectar sombras).
IMAGEN 1
Name and location of observer: Alberto
Anunziato (Paraná, Argentina).
Name of feature: EAST OF MARE HUMORUM
Date and time (UT) of observation: 2026-04-26
23.05 to 23.20 UT
Size and type of telescope used: 105 mm. Maksutov-Cassegrain (Meade EX 105) .
Magnification: 154X
IMAGEN 2: Lunar Reconnaissance Orbiter Quickmap.
viernes, 5 de junio de 2026
La Luna Revela sus Secretos
POR MARCELO MOJICA
Durante siglos, la Luna ha sido la compañera silenciosa de la humanidad.
Ha inspirado mitos, poemas, leyendas y descubrimientos científicos. Sus mares
de lava solidificada, sus montañas y sus innumerables cráteres han sido
observados por generaciones de astrónomos que, armados únicamente con sus ojos
y modestos telescopios, intentaron descifrar los misterios grabados sobre su
antigua superficie.
Hoy vivimos una época extraordinaria. La tecnología que hace apenas unas
décadas estaba reservada para observatorios profesionales se encuentra al
alcance de cualquier astrónomo aficionado apasionado. Las modernas cámaras CMOS
planetarias han revolucionado por completo la observación y fotografía lunar,
permitiéndonos registrar detalles que antes parecían inalcanzables para quienes
observamos desde nuestros patios, terrazas o pequeños observatorios personales.
La combinación de estas cámaras con telescopios relativamente modestos
ha abierto una nueva ventana hacia nuestro satélite natural. Un ejemplo notable
es el uso de un telescopio Maksutov-Cassegrain de 150 mm de apertura y 1800 mm
de distancia focal. Este instrumento, compacto y accesible, posee una capacidad
sorprendente para capturar los más finos detalles lunares cuando se combina con
las técnicas modernas de adquisición y apilado de miles de imágenes.
Los resultados son simplemente asombrosos.
Tomemos como ejemplo al majestuoso cráter Copérnico, una de las
estructuras más impresionantes de toda la superficie lunar. Con aproximadamente
93 kilómetros de diámetro, sus murallas escalonadas y su complejo sistema de
picos centrales aparecen en las imágenes modernas con una riqueza de detalles
que habría maravillado a los grandes observadores del pasado. Las sombras proyectadas
por el Sol rasante revelan terrazas, derrumbes, fracturas y variaciones
topográficas que permiten apreciar la historia geológica escrita sobre cada
metro de su superficie. Fig 1.
Igualmente, fascinante resulta la observación del cráter Bullialdus, una
joya situada en la región sur del Mare Nubium. Este antiguo impacto presenta
paredes internas de extraordinaria complejidad. Bajo determinadas condiciones
de iluminación, las imágenes obtenidas mediante cámaras CMOS muestran zonas
brillantes y oscuras que resaltan desniveles, colapsos de terreno y diferencias
en la reflectividad de los materiales. Cada amanecer lunar transforma el
paisaje, creando un espectáculo completamente distinto al de la noche anterior.
Fig. 1.
Lo verdaderamente extraordinario es que estos detalles ya no pertenecen
únicamente al dominio de los grandes observatorios. Hoy, un aficionado equipado
con tecnología moderna puede capturar imágenes capaces de revelar estructuras
cuya observación visual resultaba extremadamente difícil hace apenas algunos
años. El procesamiento digital, el apilado de video y las técnicas avanzadas de
realce permiten superar parcialmente las limitaciones impuestas por la
turbulencia atmosférica, acercándonos cada vez más a la verdadera apariencia de
la superficie lunar.
Sin embargo, más allá de la tecnología, existe algo que ninguna cámara
puede reemplazar: la emoción de contemplar la Luna.
Cada sesión de observación es un encuentro con un mundo antiguo. Un
paisaje inmóvil y silencioso que ha permanecido prácticamente inalterado
durante miles de millones de años. Mientras observamos las sombras desplazarse
lentamente sobre las paredes de Copérnico o los relieves complejos de
Bullialdus, contemplamos también la historia del Sistema Solar grabada en
piedra.
La Luna continúa ejerciendo una extraña fascinación sobre quienes
levantan la vista hacia el cielo. Tal vez sea porque representa el destino más
cercano de la humanidad. Tal vez porque sus montañas y cráteres nos recuerdan
que vivimos en un universo dinámico y antiguo. O quizá porque, en algún rincón
de nuestra memoria colectiva, aún conservamos el asombro de nuestros
antepasados cuando la observaron por primera vez.
Por eso, cuando llegue la noche y la Luna vuelva a elevarse sobre el
horizonte, no dejes pasar la oportunidad de dirigir hacia ella tus binoculares,
tu telescopio o tu cámara. Observa atentamente sus sombras, sus relieves y sus
antiguos mares.
Porque quién sabe...
















