jueves, 17 de noviembre de 2022

UNA VISIÓN IMPRESIONISTA DE GALILAEI AND GALILAEI A

 

Traducción del texto aparecido en la edición de octubre 2022 de “The Lunar Observer”

Galilaei es un cráter poco conocido, como homenaje a quién nos mostró la verdadera naturaleza de la Luna con la primera observación telescópica es bastante modesto, un cráter bastante anodino de 15 kilómetros de diámetro en medio de las lavas de Oceanus Procellarum, relativamente cerca de Reiner Gamma. Con una iluminación favorable, me refiero a los rayos oblicuos del sol naciendo sobre estos dos cráteres, y con un instrumento pequeño como el mío, la impresión que daban es la de pequeños montículos brillantes (IMAGE 1). Solamente cuando nuestra vista se acostumbró a los detalles de la zona (la observación visual siempre implica un proceso de adquisición gradual de información) percibimos la muy sutil sombra que separaba el brillo más fuerte de las paredes de los cráteres del brillo más débil de lo que parecía las laderas de dos elevaciones sobre los que se encontraría Galilaei y Galilaei A. La topografía entre ambos cráteres parecía tortuosa con zonas en sombras y más brillantes. Lo que parecía un dorsum terminaba en el extremo norte de Galilaei A. Por supuesto, lo que más quería confirmar es si estos cráteres se encuentran en una zona elevada, lo que no surge de los mapas. Al día siguiente recurrí al LROC Quickmap. 




La IMAGE 2 ilustra la zona utilizando uno de los Filter Layers disponibles con los datos de Lunar Orbiter Laser Altimeter (LOLA), el SLDEM2015 Azimuth, que muestra la línea de base de la pendiente de la superficie, combinada con la indicación de los dorsa en la zona (líneas anaranjadas). Si agregamos el perfil topográfico (IMAGE 3) vemos que, efectivamente, ambos cráteres se encuentran más elevados que la superficie adyacente, incluso más elevados que el dorsum de la izquierda, que en la IMAGE 1 no se ve por las sombras. Parece ser que esa visión de montículos brillantes se debe a la combinación de la altura sobre la que se encuentran los cráteres y de sus paredes este que reciben los primeros rayos de Sol. Esta zona es muy poco conocida. La única descripción completa se encuentra en los estupendo texto y dibujo de Robert H. Hays, Jr. en el número de enero de 2016 de “The Lunar Observer”, al que me remito para los detalles de la zona sin la sombras que marcaron mi observación “impresionista”.

Name and location of observer: Alberto Anunziato (Paraná, Argentina).

Name of feature: GALILAEI

Date and time (UT) of observation: 2022-10-09-04:25 to 04:45.

Size and type of telescope used: 105 mm. Maksutov-Cassegrain (Meade EX 105)

Magnification: 154X

lunes, 14 de noviembre de 2022

LOS OBSERVADORES LUNARES DE LA SOCIEDAD LUNAR ARGENTINA EN “THE LUNAR OBSERVER” DE OCTUBRE 2022

 

Con este número de “The Lunar Observer” sumamos 87 meses consecutivos de reportes latinoamericanos en la revista que es la biblia de la observación lunar a nivel internacional.

La revista se puede descargar de la web de ALPO: 

https://alpo-astronomy.org/gallery3/var/albums/Lunar/The-Lunar-Observer/2022/tlo202210.pdf?m=1664586099

En la portada se referencian los artículos de miembros de la SLA aparecidos en este número (ya publicados en entradas anteriores):

Lunar Reflections, D. Teske 2 Observations Received 3 By the Numbers 5 Call for Observations: Hypatia, R. Parish 6 Aristotele’s Crater, R. Hill 7 Searching for New Elusive Rilles, KC Pau 8 Gardner Mega-Dome to Lamont, H. Eskildsen 12 Crater Chains, R. Hill 14 Piccolomini Dome, H. Eskildsen 15 Wrinkle Ridges Near Piazzi Smyth, A. Anunziato 17 Posidonius, H. Eskildsen 20 Craters as Kepler Moon Villages, A. Anunziato 21 The Moon by Edouard Manet and the drawing on the trunk, G. Scheidereiter 24 Enigmatic Schiller, F. A. Cardinalli and A. Anunziato 29 Thermal Imagery of the November 2021 Lunar Eclipse, D. Wilson 32 Recent Topographic Studies 40 Lunar Geologic Change Detection Program, T. Cook 63 Basin and Buried Crater Project, T. Cook 73 Lunar Calendar, October 2022 78 An Invitation to Join A.L.P.O. 78 Submission Through the ALPO Lunar Archive 79 When Submitting Image to the ALPO Lunar Section 80 Future Focus-On Articles 80 Focus-On Announcement: Ever Changing Eratosthenes 81 Focus-On Announcement: Land of Cracks: Petavius 82 Key to Images in this Issue 83

En las páginas 3 y 4 se referencias nuestras contribuciones al número de mayo. Los artículos ya han sido publicados en entradas anteriores.

Alberto Anunziato Paraná, Argentina Article with drawing Wrinkle Ridges Near Piazzi Smyth, Enigmatic Schiller and Craters as Kepler Moon Villages. Rafael Benavides Cordoba, Spain Images of Cauchy, Mare Nectaris, Fracastorius and Castillo de Almodóvar del Rio (Córdoba). Ioannis (Yannis) A. Bouhras Athens, Greece Image of Last Quarter Moon. Cardinalli, Francisco Alsina Oro Verde, Argentina Article and image Enigmatic Schiller and image of Tycho. Jairo Chavez Popayán, Colombia Images of the Waning Crescent Moon and the Waning Gibbous Moon. Maurice Collins Palmerston North, New Zealand Images of Aristarchus (2), Rümker (2), Marius Hills and 12-day-old Moon. Massimo Dionisi Sassari, Italy Images of Sinus Fidei, Huxley (2), Alphonsus and Rupes Recta. Howard Eskildsen Ocala, Florida, USA Articles and images Gardiner Megadome to Lamont, Piccolomini Dome and Posidonius. István Zoltán Földvári Budapest, Hungary Drawings of Dorsum Higazy, Hesiodus A, Moretus, Montes Carpatus, Montes Carpatus and Pytheas β, Montes Carpatus, Draper and Draper C, Kies A and Kies B, Mons La Hire and Helicon. Marcelo Mojica Gundlach Cochabamba, Bolivia, LIADA Image of Tycho. Rik Hill Loudon Observatory, Tucson, Arizona, USA Articles and images Crater Chains and Aristotele’s Crater. KC Pau Hong Kong, China Article and images Searching For New Elusive Rilles, images of Aristarchus and Petavius. Raúl Roberto Podestá Formosa, Argentina Images of Theophilus, Albategnius, Montes Caucasus and Proclus. Guillermo Scheidereiter LIADA, Rural Area, Concordia, Entre Ríos, Argentina Article The Moon by Edouard Manet and the drawing on the trunk, image of the Waxing Crescent Moon and Mare Serenitatis. Fernando Surá San Nicolás de los Arroyos, Argentina Images of Aristarchus, Gassendi and Proclus. Fabio Verza SNdR, Milan, Italy Images of Eratosthenes (2), Cleomedes, Petavius, Mare Crisium and Langrenus. Paul Walker Middlebury, Vermont, USA Image of Copernicus. Darryl Wilson Marshall, Virginia, USA Article and images Thermal Imagery

Y además de las imágenes ya publicadas en entradas anteriores y en la sección Focus On, se eligieron las siguientes imágenes para ilustrar la Sección:

Fernando Sura:




Raúl Roberto Podestá:





Jairo Andrés Chavez:

 




En la Sección “Lunar Geological Change Detection Program” (páginas 63 y siguientes), se reportan nuestras observaciones:

 Routine Reports received for August included: Jay Albert (Lake Worth, FL, USA – ALPO) observed: Adams, Agrippa, Aristarchus, Proclus, and Theophilus. Massimo Alessandro Bianchi (Italy – UAI) observed: Torricelli B. Francisco Alsina Cardinali (Argentina – SLA) imaged: Campanus and Mons Piton. Maurice Collins (New Zealand – ALPO/BAA/RASNZ) imaged: Fracastorius and several features. Anthony Cook (Newtown, UK – ALPO/BAA) imaged: several features in the Short-Wave IR (1.5-1.7 microns) and the Long Wave IR (7.5-15 microns). Walter Elias (AEA) imaged: Alpetragius, Alphonsus, Hercules, Maskelyne, Montes Apenninus, and Plato. Trevor Smith (Codnor, UK – BAA) observed Mons Piton. Bob Stuart (Rhayader, UK – BAA) imaged: Atlas, Langrenus, Petavius, Snellius, Timaeus and Vendelinus. Franco Taccogna (Italy - UAI) imaged: Lassell, Montes Teneriffe and Plato. Aldo Tonon (Italy – UAI) imaged: Aristarchus and Descartes. Fabio Verza (Italy – UAI) imaged: Aristarchus. Ivan Walton (UK – BAA) imaged the lunar crescent. Luigi Zanatta (Italy – UAI) imaged: Aristarchus.

Una imagen de Francisco Alsina Cardinalli de Campanus permitió analizar un reporte de FLT de 2014.

miércoles, 2 de noviembre de 2022

NUEVO NÚMERO DE EL MENSAJERO DE LA LUNA

 

Compartimos un nuevo número de “El Mensajero de la Luna”, la revista de la Sociedad Lunar Argentina y la Sección Lunar de la Liga Iberoamericana de Astronomía. El número 30 tiene las secciones de siempre: Galería Lunar, con las últimas imágenes de nuestros miembros;  Crónicas Lunares (en la que contaos la asombrosa historia de cómo Kepler consideraba que los cráteres eran ciudades y como se construían); en Selenología aprendemos un poco sobre uno de los cráteres más extraños de la Luna, Schiller, en Galería Planetaria tenemos imágenes de Júpìter y Saturno de nuestros miembros; en Traducciones presentamos un texto sobre los futuros lugares de alunizaje de Artemis 3 y en Luna de Papel poesías de nuestro amigo Jairo Chavez (con una bonita imagen) y de Leopold Sacher-Masoch. Y como 30 es un número especial, agregamos dos nuevas secciones, relacionadas con dos proyecto PRO-AM en los que participamos junto a la Association of Lunar and Planetary Observers (ALPO) y la Lunar Section de la British Astronomical Association (BAA), en las que vamos a dar a conocer casos interesantes que aportamos a los Proyectos, ambos dirigidos por el Dr. Anthony Cook: en este número en Proyecto Cuencas y Cráteres Enterrados proponemos un tercer anillo a la cuenca Zucchius-Schiller y el análisis del Dr. Cook, y en Proyecto de Verificación/Eliminación de Reportes Históricos de Fenómenos Lunares Transitorios analizamos un reporte nuestro realizado en la observación del último eclipse lunar que permitió retirar de la base de datos un antiguo reporte de un rayo brillante que pasa por Grimaldi y se ve solamente en ciertas condiciones de iluminación.

Como siempre, los alentamos a compartir sus observaciones a través del email albertoanunziato@yahoo.com.ar

Este es el link para descargar:

https://drive.google.com/file/d/10MlhM1yC_lKzPN3dlUP1HCycG0qtwcRb/view?usp=sharing


sábado, 29 de octubre de 2022

LA CUENCA SCHILLER-ZUCCHIUS

 ¿Una cuenca con dos o tres anillos?

Este es el título y el texto del reporte que enviamos a Anthony Cook como contribución al Basin and Buried Craters Project (Proyecto de Cuencas y Cráteres Enterrados), del que la Sociedad Lunar Argentina es parte:

Paul Spudis en “The geology of Multi-Ring Impact Basins” (Table 2.2 en página 40) incluye esta cuenca en la lista de cuencas con menos de tres anillos. En la imagen que tomamos hace ya 6 años (IMAGE 1) de Schiller cerca del terminador, que pasa por el borde de Zucchius opuesto a Schiller, tratamos de determinar los anillos de esta cuenca, para ello retocamos un poco la imagen original (IMAGE 1 más clara). En IMAGE 2 sugerimos lo que pueden ser los bordes de los dos anillos mencionados por Spudis (marcados por flechas rojas y amarillas). Ahora bien, ¿puede ser que haya un tercer anillo, más interior, marcado con flechas violetas en la IMAGE 3? Si fuera así, nuestra cuenca sería una más típica cuenca de 3 anillos (IMAGE 4). Este supuesto anillo, más interior y pequeño, puede verse como una depresión en IMAGE 5 (LROC QUICKMAP AZIMUTH LOLA layer) y podría deducirse de la IMAGE 6, que es una captura del LROC Quickmap GRAIL CRUSTAL THICKNESS layer.

IMAGE 1




IMAGE 2



IMAGE 3



IMAGE 4



IMAGE 5



IMAGE 6



En la edición de octubre de 2022 de The Lunar Observer (páginas 73 a 75) Anthony Cook comentó nuestro reporte:

“Alberto Anunziato ha enviado un trabajo realizado por la SLA sobre un posible tercer anillo en esta cuenca y comenta: “Paul Spudis en “The geology of Multi-Ring Impact Basins” (Tabla 2.2 en la página 40) incluye esta cuenca en la lista de cuencas con menos de tres anillos”. Puede ver la cuenca con bastante claridad en la capa LROC Quickmap GRAIL Crustal Thickness (Fig. 1), (nuestra IMAGE 6), pero no los anillos. Figura 1. Mapa de espesor de la corteza GRAIL: el azul es delgado y el rojo es grueso. Del sitio web LROC Quickmap. Usando una imagen que el grupo SLA tomó hace seis años (Fig. 2) de Schiller cerca del terminador, que pasa por el borde de Zucchius frente a Schiller, intentaron representar los anillos de esta cuenca. La figura 2 (arriba) (nuestra IMAGE 2) muestra dónde están los dos anillos propuestos, según Spudis. La figura 2 (abajo) (nuestra IMAGE 4) muestra un anillo interior adicional que el grupo SLA sugiere que podría ser un anillo interior. El Lunar Wiki: http://the-moon.us/wiki/SchillerZucchius_Basin da dos diámetros de anillo: 175 y 335 km. El anillo interior propuesto tiene un diámetro de 91 km, pero también podría ser un cráter enterrado; sin embargo, parece coincidir con el centro de la cuenca SchillerZucchius. Los tres anillos se ven más claramente en el diagrama de Azimut de pendiente en la Fig. 3 (nuestra IMAGE 5).

Data:

Name and location of observer: Luis Francisco Alsina Cardinalli (Oro Verde, Argentina).

Name of feature: Schiller.

Date and time (UT) of observation: 12-11-2016-03:33.

Filter: Astronomik ProPlanet 742 IR-pass.

Size and type of telescope used: 250 mm. Schmidt-Cassegrain (Meade LX 200).

domingo, 23 de octubre de 2022

LOS CRÁTERES COMO POBLADOS LUNARES DE KEPLER



 Traducción del texto aparecido en la edición de octubre 2022 de “The Lunar Observer”

La observación visual continuada, siempre que las implacables nubes de nuestro invierno austral lo permitan, nos acostumbran a reflexionar sobre la relación entre lo que observamos en la superficie lunar, a través del ocular, y lo que sabemos acerca de lo que estamos observando, por habernos previamente informado. Somos privilegiados al poder observar sobre la base de lo que una serie de misiones espaciales fotografiaron desde órbita lunar, sin hablar de lo que sabemos sobre geología lunar, por ejemplo. Pero los primeros observadores no tuvieron nada que los orientara, fue una auténtica exploración sin mapas. Galileo realizó su primera observación telescópica en 1609 e interpretó lo que observó como un paisaje montañoso por dos razones: porque lo era y porque había leído la opinión de algunos filósofos (especialmente Plutarco) que sostenían que la Luna era similar a la Tierra, su observación confirmaba la teoría. Pero la analogía entre ambos mundos no era completa, en absoluto. Los observadores que siguieron se encontraban en grandes problemas para interpretar lo que estaban observando con sus rudimentarios instrumentos. Lo señala claramente Francis Manasek en “A treatise in Moon Maps”, refiriéndose a las observaciones de uno de los más sagaces de los pioneros de la selenografía, el italiano Francesco Fontana (realizadas en 1629): “Fontana trabajó en un período en el que las imágenes de telescopios eran culturalmente muy nuevas y la creación de significado a partir de tales imágenes no tenía una base hermenéutica (…) Fontana es muy débil cuando se trata de describir su morfología y claramente está luchando con el problema de cuáles son las diversas características. realmente son y cómo puede llamarlos. El término genérico “mancha” prevaleció durante mucho tiempo. Lo siguiente ejemplifica sus incapacidades verbales para describir simplemente las estructuras mismas: “Pero otras regiones oscuras traicionan la presencia en el disco lunar de huecos, hoyos, hendiduras, pequeñas hendiduras y caminos angostos, con la excepción de algunos caminos brillantes que parecen indican huecos brillantes. Se observa que casi todas las áreas oscuras son menos oscuras en comparación con las áreas en la sombra” (página 103/105).

Estas dificultades epistemológicas son gigantescas, por eso son tan apreciables sus dotes observacionales, especialmente en la interpretación de lo que en ese momento se conocía con el genérico e impreciso término en latín de “maculas”, cuya naturaleza no se conocía: “Era obvio para Fontana que algunos cráteres tenían picos centrales y los mostró con energía artística. El número de cráteres a los que atribuye picos centrales es bastante grande y posiblemente no todos los oscurecimientos centrales representan picos. Sugiere una morfología de cráteres más compleja que la de sus contemporáneos y, de hecho, Hevelius solo muestra dos picos centrales en toda la superficie lunar en su Mapa R (…) Fontana (…) representó algunos cráteres como cuencas cóncavas, otros con picos centrales, y otros con sugerencias de un piso plano”(página 107).

Por supuesto, Fontana no sabía que lo que observaba en el centro de algunos cráteres era una montaña, nosotros la percibimos como tal porque ya sabemos que ciertos cráteres deben tener una en su centro. Manasek provee la noticia que Kepler también habría observado que algunos cráteres tenían algo en su centro y otros no: “Cuando su Somnium seu Opus Posthumun de Astronomia Lunari fue publicado en 1634 por su hijo, Ludwig, contenía una carta escrita en 1623 a Paulua Guldin en la que Kepler, presumiblemente usando un telescopio astronómico de su propio diseño, observó que algunos cráteres tenían picos centrales. mientras que otros cráteres no” (página 101).

¿Cómo interpretaba Kepler lo que veía en el centro? No, como montañas sino como una especie de elevación hueca que atribuía a la intervención de seres inteligentes. Su poco conocido Appendix Geographica, seu mavis, Selenographica” (Geographical, or, if   you prefer, Selenographical Appendix ) a su novela “Somnium” (que cuenta un viaje a la Luna), adelanta lo que en las notas a este apéndice tratará de demostrar a partir de sus observaciones telescópicas: que lo que ahora conocemos como cráteres (o al menos los que tienen pico central, en terminología moderna) son fruto de un diseño inteligente. Así dice el Appendix (la traducción es nuestra):

“Si piensas en los poblados lunares, te demostraré cómo los veo. Las cavidades lunares, que por primera vez observó Galileo, indican principalmente lugares que, como demuestro, son depresiones en la superficie, como lo son nuestros mares. Pero deduzco, por la forma misma de las cavidades, que estos lugares más bien son pantanos. En estos lugares los endimiónidas suelen medir el espacio de sus poblados, para poder protegerse de la humedad y el musgo, de los ardores del Sol y quizás incluso de sus enemigos. Su método es el siguiente: clavan una estaca en el centro del espacio que van a delimitar para la construcción, a este palo atan cordeles, largos o cortos según el tamaño del futuro poblado, el más largo que descubrí alcanza cinco millas germánicas; luego de haber fijado el cordel, lo extienden hasta el límite de la futura empalizada circular, que es el extremo del cordel. Posteriormente, dedican todos sus esfuerzos a levantar la empalizada, siendo el foso de una profundidad no menor a una milla germánica. En algunos poblados arrojan todo el material excavado hacia el interior, en otros lo arrojan hacia el exterior, en otros arrojan el material excavado en parte hacia el interior y en parte hacia el exterior, de manera que la empalizada es doble con un foso intermedio muy profundo. Cada empalizada tiene una forma circular perfecta, conseguida gracias a que todos los cordeles se extienden a la misma distancia de la estaca. De esta manera, no solamente el foso es muy profundo, sino que también el centro del poblado, como el ombligo en el vientre, forma una especie de laguna, y todo el borde circular queda muy elevado por el material excavado desde interior, pues sería muy difícil transportar el material excavado al cavar el foso hasta el centro. En el foso se recoge la humedad de los campos y todo ese líquido va drenando, de manera que llega a inundar el foso y este se vuelve navegable, y cuando está seco, puede atravesarse sin problemas. En consecuencia, cuando los que están en el centro del espacio sufren los ardores del Sol se desplazan hasta la parte que se encuentra a la sombra de su empalizada exterior, y los que están fuera del centro se desplazan hasta la zona en sombra de la empalizada interior del foso. Así, durante los quince días en los que Sol continuamente abrasa la superficie, siguen la sombra (peripatéticos-o sea los que pasean-en el verdadero sentido de la palabra), para poder soportar el verano. Estos problemas te propongo examinar punto por punto, partiendo de los fenómenos observados con el telescopio para comprobar si las conclusiones concuerdan con los axiomas de la óptica, la física y la metafísica”.

A este texto siguen las notas explicativas, punto por punto. No debemos olvidar que Kepler dedicó gran parte de su obra a los estudios lunares y que estos fueron fundamentales en la revolución epistemológica del cambio del paradigma geocéntrico al paradigma heliocéntrico. Pensar en la posibilidad de que la Luna estuviera habitada era una posibilidad cierta luego de corroborada experimentalmente la tesis de Plutarco de la similitud de esta con la Tierra. Kepler veía la forma circular de los cráteres como un indicio de una mente ordenadora y por esa ensaya una hipótesis de como esa mente ordenadora podría haber desarrollado una técnica para construir poblados (“oppida”) que permitieran a los endimiónidas (así llamó a los supuestos habitantes de la Luna, por Endimión, amado por la diosa Selene) eludir el abrasador sol de un cielo sin atmósfera (ya Galileo se había percatado de la inexistencia de atmósfera en la Luna).

Para Kepler no todos los cráteres (en nuestros términos) serían pantanos que albergan poblados, en la nota 29 al Appendix dice haber contado 23. Ilustramos con dos imágenes (que enviamos oportunamente al Focus On correspondiente a los números 1 a 10 del Lunar 100) de Tycho, en una fase de lunación que ilustra claramente lo que argumenta Kepler: los habitantes del centro pueden desplazarse hacia la parte sombreada, es decir hacia la izquierda, mientras que los endimiónidas que se encuentren en el foso (el suelo del cráter) pueden desplazarse hacia la derecha, a las sombras de una de las paredes del cráter (la empalizada en términos de Kepler). Ambas imágenes ilustran además como pudo haber observado Kepler lo que ahora llamamos pico central: como zonas luminosas redondeadas, que podrían interpretarse como un pequeño cráter dentro del cráter más grande, sobre todo en la IMAGE 1.

Estas especulaciones de Kepler no eran irracionales, repito, era una interpretación posible en los primeros intentos en desentrañar qué era lo que observaban en la superficie lunar. Y también es cierto que Kepler afirmó en una carta a su amigo Matthias Bernegger que con su telescopio buscaba constantemente las murallas circulares de las ciudades en la Luna.

 

IMAGE 1:

Name and location of observer: Francisco Alsina Cardinalli (Oro Verde, Argentina, SLA-LIADA).

Name of feature: Tycho.

Date and time (UT) of observation: 12-20-2015-00:45.

Size and type of telescope used: 250 mm. Schmidt-Cassegrain (Meade LX 200).

Magnification (for sketches): 168 x (with Telextender).
Filter (if used) : None.
Medium employed (for photos and electronic images) : Canon Eos Digital Rebel XS.

IMAGE 2

Name and location of observer: Marcelo Mojica Gundlach (Cochabamba, Bolivia, LIADA).

Name of feature: Tycho.

Date and time (UT) of observation: 07-07-2019-23.30.

Filter: None

Size and type of telescope used: 150 mm. Refractor.

Medium employed (for photos and electronic images): ZWO 120.

jueves, 13 de octubre de 2022

ENIGMÁTICO SCHILLER

 

Luis Francisco Alsina Cardinalli y Alberto Anunziato

Traducción del texto aparecido en la edición de octubre 2022 de “The Lunar Observer”

Schiller (IMAGE 1) es sin dudas uno de los cráteres más enigmático. Es un cráter elongado, pero de tamaño gigantesco, su eje mayor mide 179 kilómetros y el menor 71 kilómetros. Por supuesto, su forma extraña remite a su origen incierto. Inicialmente se pensó en un origen volcánico, de hecho, hasta hace pocas décadas se pensaba que la mayoría de los cráteres lunares eran volcánicos. Recurrí al viejo “The Moon”, de Thomas Elger, en busca de una descripción precisa y bella como todas las del libro. Pero Elger (página 112) no comenta lo más obvio, su extraña forma alargada. Esto tiene su explicación histórica, para el paradigma del origen volcánico, Schiller no es tan extraño. Pensemos que su forma y tamaño son casi los mismos que la caldera hoy cubierta por el lago Toba (en la isla indonesia de Sumatra), que provocó cambios climáticos muy significativos hace 70.000 años. La comparación es tentadora, pero los cráteres volcánicos en la Luna, los que hoy sabemos con certeza que son volcánicos, son muy diferentes en forma y tamaño de Schiller. Y, como dice Charles Wood en “The Modern Moon”: “La falta de depósitos de cenizas masivos en las cercanías y de paredes terrazas similares a las de un cráter de impacto hacen que esta teoría no sea probable” (página 177). Sin embargo, todavía en 1985 se consideraba una teoría relativamente reciente en “Implied origin for the craters Orcus Patera and Schiller fron the lunar channel Bouvard”, un texto en el que usando a lo que hoy conocemos como Vallis Bouvard, una cadena de impactos alineados radial a la cuenca de Mare Orientale, a los que la erosión da el aspecto de un valle (IMAGE 2),

introduce lo que parece haber originado a nuestro cráter, según Robert Garfinkle: “Schiller parece ser el resultado de cuatro o más impactos superpuestos en los que las montañas entre los cráteres fueron destruidas y el área dentro de las paredes exteriores restantes se inundó con lava generalmente suave durante la era Imbríca”. Si observamos los cráteres cercanos a Schiller, como Longomontanus o Clavius, vemos que sus suelos, como el de Schiller, son bastante lisos pese a ser cráteres muy antiguos. Pero también es cierto que “hay poca evidencia de que cualquiera de los cráteres postulados se superponga con cualquiera de los otros, lo que implica que los cráteres se formaron simultáneamente” (The Modern Moon, página 177), “Quizás un pequeño asteroide o cometa fue capturado en la órbita lunar y, mientras giraba en espiral hacia adentro, se rompió en múltiples pedazos con los impactos simultáneos casi rozando creando cráteres superpuestos” (The Kaguya Lunar Atlas) y, más precisamente: “¿Podría un impacto rasante ser responsable tan grande como Schiller? Las docenas de grandes cráteres alargados en Marte apuntan a una respuesta. Peter Schultz propuso que los impactos de ángulo bajo de Marte se produjeron cuando pequeñas lunas del tamaño de Fobos y Deimos entraron en espiral y se estrellaron contra la superficie del planeta. Quizás Schiller marque el lugar de descanso final de un pequeño ex satélite de nuestra Luna” (The Modern Moon. Página 177). La IMAGE 3 es una impresionante vista de Schiller desde la sonda japonesa Kaguya, que ilustra magníficamente la descripción que hace Robert Garfinkle: “El cráter es más ancho en el sur que en el norte, pero se estrecha en cada extremo. El suelo en el extremo sur es liso y en el norte hay dos cadenas montañosas que descienden por la mitad del cráter y terminan cerca de donde podría haber estado la pared del cráter que falta. El norte también ha sido golpeado por un par de cráteres de tamaño mediano. El piso está salpicado de pequeños puntos brillantes cuando se observa bajo altos ángulos de iluminación solar”. ¿Recuerdan algún otro cráter que presente a una cresta montañosa central? Solamente Heraclitus, según recuerdo, relativamente cerca de Schiller.



Referencias:

Bowker, David and Hughes, Kendrick (1971): Lunar Orbiter Photographic Atlas of the Moon, NASA.

Elger, Thomas (1895): The Moon, George Philip & son.

Garfinkle, Robert (2020): Luna Cognita, Springer.

Motomaro, Shimao and Wood, Charles (2011): The Kaguya Lunar Atlas, Springer.

Trego, Kent (1984): Implied origin for the craters Orcus Patera and Schiller fron the lunar channel Bouvard (Letter to the Editor), “Earth, Moon and Planets 33, pages 99-102.

Wood, Charles A. (2003): The modern Moon. A personal view, Sky and Telescope.

 

IMAGE 1:

Name and location of observer: Luis Francisco Alsina Cardinalli (Oro Verde, Argentina).

Name of feature: Schiller.

Date and time (UT) of observation: 12-11-2016-03:33.

Filter: Astronomik ProPlanet 742 IR-pass.

Size and type of telescope used: 250 mm. Schmidt-Cassegrain (Meade LX 200).

 

IMAGE 2: Plate 246 Lunar Orbiter Photographic Atlas of the Moon.

IMAGE 3: Plate 71 The Kaguya Lunar Atlas.


lunes, 10 de octubre de 2022

DORSA ALREDEDOR DE PIAZZI SMYTH

 

Traducción del texto aparecido en la edición de octubre 2022 de "The Lunar Observer"

La zona oriental de Mare Imbrium es, sin dudas, una zona fascinante. Una serie de picos montañosos y de dorsa indican la topografía oculta de la antigua cuenca sepultada por la lava que formó el Mare Imbrium. Cerca del terminador las montañas brillan intensamente, desde Montes Recti hasta Montes Spitzbergen. La zona que observamos son los alrededores del cráter Piazz Smyth, que pese a tener un tamaño considerable (22 kms de diámetro), no presenta detalle alguno, ya que está por debajo del límite de los cráteres complejos con paredes aterrazadas y picos centrales. Está atravesado por un dorsum espectacular, del que nos ocuparemos más adelante. Ahora compararemos la observación con el LROC Quickmap (de la misión Lunar Reconnaissance Orbiter) (IMAGE 2). 

Los números 1 a 3 indican picos montañosos aislados, que se veían muy brillantes y proyectando sombras nítidas. Los dorsa son indicados por las letras A, B y C. Como suele suceder cuando dos dorsa confluyen en un punto, se observan como uno, tal es el caso del dorsum A (al norte de Piazzi Smyth, es decir, arriba) y el dorsum B (al sur). El dorsum A es mucho menos prominente que B, aunque es probable que haya una suave elevación que alcance a Piazzi Smyth. El dorsum A aparece como poco brillante y con una sombra muy leve, por lo que parece ser una anomalía que haya lo que parece ser la cresta (zona más elevada de un dorsum) un poco al norte del pico 1 (sería más probable que fuera una elevación rocosa, pero si así fuera estaría en el LROC Quickmap). El dorsum B, en cambio, es magnífico. Se podían observar claramente la parte superior y más escarpada, llamada la cresta, con contornos definidos (por eso los dibujamos de esa manera) y sombra pronunciada, incluso dentro del arco del dorsum.


En la IMAGE 3, también obtenida del LROC Quickmap, marcamos tentativamente estas zonas más altas. El dorsum C, en cambio, es el menos evidente, se percibía como un semicírculo levemente brillante que delimitaba una zona de suelo levemente más oscuro. Tres dorsa muy distintos entre sí, como suele suceder. También realizamos una observación detallada de Mons Piton para el Lunar Geological Change Detection Program, que se encontraría en la zona superior izquierda de nuestra imagen, y que compartiremos en el próximo número.

Name and location of observer: Alberto Anunziato (Paraná, Argentina).

Name of feature: PIAZZI SMYTH

Date and time (UT) of observation: 09-04-2022-00:00 to 00:20.

Size and type of telescope used: 105 mm. Maksutov-Cassegrain (Meade EX 105)

Magnification: 154X


miércoles, 5 de octubre de 2022

NOCHE INTERNACIONAL DE OBSERVACIÓN LUNAR EN PARANÁ

 Este sábado 1º de octubre celebramos en la Costanera Baja de la ciudad de Paraná la Noche Internacional de Observación Lunar, una tradición de la Sociedad Lunar Argentina, cada año desde 2019 nos sumamos a este evento internacional. Los aficionados que participamos fuimos de la Sociedad Lunar Paranaense y del Centro de Observadores del Espacio de Santa Fe. Nos enorgullece seguir compartiendo nuestra afición con la gente. Observamos la Luna, Júpiter, Saturno e incluso un meteorito que trajeron los amigos santafesinos. Siempre libre y gratuitamente, como todas las actividades de nuestra SLA.












jueves, 29 de septiembre de 2022

LUNAR 100. LUNAR 29: RIMA ARIADAEUS.

 “Las rimas son canales que cortan la superficie de la luna. La mayoría cruzan los mares transversalmente y se relacionan con las cuencas de impacto y el vulcanismo. La rima Ariadaeus es grande y fácil de observar telescópicamente, pero difícil de entender porque es muy atípica. Es grande: 220 km de largo, 4,5 km de ancho, y unos 500 m de profundidad. Parecidos, pero generalmente más pequeños, estas grietas existen en la Tierra, donde se les llama graben o fosas tectónicas. El piso de un graben - o rima - se desliza entre dos fallas paralelas. Esto solo puede suceder si hay extensión o separación de la corteza para permitir que haya espacio y el piso se derrumbe. La mejor explicación del motivo de la expansión alrededor de Ariadaeus es que debajo hay un dique volcánico, una lámina vertical de magma que ligeramente levantó el suelo sobre la misma, agrietando la superficie” (Motomaro, Shimao and Wood, Charles (2011): The Kaguya Lunar Atlas, Springer).

 29 A: Marcelo Mojica Gundlach (LIADA, Cochabamba, Bolivia).

29 B: Francisco Alsina Cardinalli (SLA-LIADA, Oro Verde, Argentina).

29 C: Francisco Alsina Cardinalli (SLA-LIADA, Oro Verde, Argentina).

29 D: Desiree Godoy (SLA-LIADA, Oro Verde, Argentina).






miércoles, 28 de septiembre de 2022

NOS SUMAMOS A LA NOCHE INTERNACIONAL DE OBSERVACIÓN LUNAR


 

Por cuarto año consecutivo, la Sociedad Lunar Argentina participará de la Noche Internacional de Observación Lunar (un evento mundial organizado por la NASA). Acompañanos para celebrar nuestro amor por la Luna.

Este año será el sábado 1 de octubre, desde las 19.00 horas, en la Costanera Baja del Parque Urquiza (Plaza de las Colectividades). Haremos observaciones telescópicas de la Luna, Júpiter y Saturno, con charlas explicativas. Como todas las actividades de la Sociedad Lunar será libre y gratuita. ¡Te esperamos!

Auspician: Sociedad Lunar Paranaense-Centro de Observadores del Espacio-Liga Iberoamericana de Astronomía

sábado, 24 de septiembre de 2022

DORSA HARKER DE MONS USOV A PROMONTORIUM AGARUM (Y ALGUNAS PALABRAS SOBRE LA OBSERVACIÓN VISUAL)

 


Traducción del texto aparecido en la edición de septiembre 2022 de “The Lunar Observer”

Después de muchas noches nubladas en nuestro invierno austral, o noches despejadas cuando había que madrugar al día siguiente, la noche del domingo 14 de agosto estaba despejada, pero recién pude volver a mi casa a las 3 de la mañana. Mucho frío y sueño, pero ¡hacía tantos días que no sacaba el telescopio! Mi primer objetivo siempre son los accidentes lunares indicados para observar por el Lunar Geological Change Detection Program. Esa noche eran pocos y las observaciones a replicar implicaban usar filtros que no tengo. Pasé a observar las cercanías del terminador, el panorama era hermoso (como siempre lo es en esas zonas de sombras largas como las de un film expresionista), pero no parecía haber nada cuyo registro visual pudiera ser de utilidad. ¿O era que estaba demasiado cansado y esto afectaba mi percepción?

Aquí me interrumpo para una breve digresión. Hace tiempo que reflexiono sobre la observación visual, con el propósito de “conocerme a mí mismo como observador”, tanto en cuanto a los sesgos que me condicionan como en cuanto a las posibles ventajas de la observación visual. En la reciente conferencia anual de ALPO compartí estas reflexiones, que se vieron reforzadas por la reciente lectura de “A Treatise on Moon Maps”, de Francis J. Manasek, que trajo reminiscencias de la lectura de “Epic Moon”, de William P. Sheehan y Thomas A. Dobbins. Como observadores visuales, nos sentimos orgullosos de ser parte de una tradición que, con increíble esfuerzo durante siglos, y a costa de la salud e incluso de la vida de algunos observadores, hicieron comprensible la cara visible de la Luna. Conocer las observaciones anteriores al primado de las cámaras fotográficas amateur nos permite conocer más sobre nuestras experiencias de observación, especialmente las limitaciones de la observación visual.   Uno puede desalentarse ante la subjetividad que reina en cada una de las fases de la observación visual (en la interpretación de lo que vemos, en cómo lo dibujamos, etc.) y legítimamente preguntarse: ¿Tiene sentido observar visualmente si tenemos la observación fotográfica que es objetiva? Probablemente no. Pero podemos complementar la observación visual previamente con conocimiento teórico sobre lo que se va a observar (ahora sabemos muchísimo más que los grandes selenógrafos del siglo XIX) y posteriormente con la búsqueda de confirmación fotográfica (posibilidad que, obviamente, tampoco tenían), y de esa manera concentrarnos en los rasgos más importantes de lo observado para registrarlos.

Volvamos a la noche del 14. Como me dedico a la observación de dorsa, tratando de centrar mi observación en sus componentes topográficos, siempre busco dorsa cerca del terminador que presenten alguna particularidad que merezca un registro detallado. Los dorsa más prominentes eran los de Mare Crisium, pero mi preconcepto es que son dorsa poco elevados (lo recordaba de haber recopilado imágenes para el reporte de la Sección Focus On de Enero 2022). Bueno, registremos los dorsa del este de Crisium antes de ir a dormir. Empecé a dibujar los contornos del arco y con el pasar de los minutos me sorprendió ver con cuanta nitidez podía observar los detalles de la estructura de Dorsa Harker, especialmente las crestas. Recordemos que la estructura de un dorsum consiste en un arco ancho y de cumbres redondeadas y, encima, una cresta muy escarpada y a veces crestas secundarias de menor magnitud. Hasta esa noche podía inferir la presencia de crestas por la luz más o menos intensa que reflejaban, pero las crestas de Dorsa Harker se veían como se ven en las fotografías, con relieve, quedé fascinado. Registré lo más cuidadosamente su dirección con la intención de comprobar al día siguiente si coincidía con alguna fotografía (recordemos, el esquema: conocimiento previo que permite una observación provechosa, concentrada en los detalles que puedan ser útiles o anómalos, que pueda ser corroborada por una posterior confirmación fotográfica). Ya en la cama no podía dejar de pensar y preguntarme: ¿Vi las crestas con relieve porque ya conozco como son? ¿Fue por el relieve de Dorsa Hacker en particular? ¿Observé lo que quería observar, influido por las fotos? Al otro día mi esposa me preguntó si había observado y le conté este problema existencial. ¿Me habría comprendido o solo pretendió comprenderme? Somos extraños los astrófilos.

Ya he sostenido en anteriores textos mi preferencia por el “Photographic Lunar Atlas for Moon Observers” de KC Pau en cuanto es el Atlas que mejor ilustra la topografía de los dorsa. Y al Atlas me dirigí para confirmar la existencia de las crestas en los lugares en los que los había dirigido. Y encontré la IMAGE 2 en la página 85 del Volumen 1, que coincide bastante con la forma general del dorsum y la dirección de las crestas.



La IMAGE 1 no abarca la totalidad de Dorsa Harker (que se extiende unos 200 kilómetros), sino más o menos dos tercios de su longitud, como vemos en la IMAGE 2, desde su inicio en el extremo sur, al oeste de Mons Usov (que vemos en la IMAGE 1 como una mancha brillante de forma oval), hasta un poco más al norte de Promontorium Agarum (el punto más alto de Mare Crisium), que se veía como masa más clara con puntos brillantes (picos más altos) y que en la imagen está en la zona inferior izquierda (marcada esquemáticamente, sin pretensión topográfica). Las sombras marcan claramente las zonas más altas del dorsum, y obviamente son más marcadas en la zona donde se encuentran las crestas. Si vemos la zona inferior, vemos que hay dos zonas de sombras oscuras, se trata de zonas más bajas del dorsum o bien zonas comprendidas entre dos brazos del dorsa. Las crestas se distribuyen en ángulo recto respecto del arco en un patron de formación escalonada, lo que se conoce como “en echelon”.



Entre las imágenes que los observadores lunares enviaron para la Sección Focus On del mes de enero 2022, dedicada a Mare Crisium, seleccionamos la IMAGE 3, en la que se observa a Dorsa Harker en el panorama de Crisium, formando con Dorsa Tetyaev uno de los anillos de la Cuenca Crisium (retocamos un poco la imagen original para reasltar los dorsa, aunque se haya saturado el resto de la imagen). Sin dudas, una zona fascinante, cercana al lugar en el que alunizó la sonda soviética Luna 24 el 18 de agosto, que cuatro días después retornó a la Tierra con una muestra de 170 gramos obtenida a una profundidad de 2,25 metros. En internet podemos encontrar bibliografía relacionada con esa misión, nos pareció interesante “Luna 24: Geological setting of landing site and characteristics of sample core (preliminary data)” por C. P. Florensky et al. (https://adsabs.harvard.edu/full/1977LPSC....8.3257F ). En la página 3257-3260 encontramos una interesante descripción de la zona que observamos , relacionada con el análisis de las muestras que se trajeron a la Tierra y usando imágenes de las misiones Lunar Orbiter 4 y Apolo 15 (ya que Luna 24 no tenía cámaras) “utilizando el interpretoscopio de Karl Zeiss Jena. Este dispositivo utiliza imágenes estereoscópicas para dar estimaciones cualitativas y semicuantitativas del relieve de la superficie”. El paper contiene datos interesantes como dimensiones “Dorsa Harker se eleva varios cientos de metros por encima de las áreas marinas adyacentes y tiene entre 10 y 15 km de ancho en el área investigada” y componentes topográficos. En este último aspecto debemos interpretarlo con el estado actual de nuestros conocimientos sobre los dorsa, sobre todo en cuanto a nomenclatura. Cuando los autores se refieren al arco distinguen dos tipos de formaciones: “Se distinguen dos tipos de terreno elevado dentro de Dorsa Harker. El primer tipo es más común y está representado por tres elevaciones planas en forma de mesa, con bordes muy inclinados y dimensiones cercanas a los 30x15 km (…) El segundo tipo de terreno elevado está representado por colinas con suaves pendientes convexas. Su tamaño en planta es de aproximadamente 10x15 km. Sus superficies están complicadas por muchas pequeñas crestas que se cruzan de 2 a 3 km de largo y 100 a 200 m de ancho. Su topografía se asemeja a pequeños dorsa”. Y cuando los autores se refieren a lo que llamamos crestas (la parte escarpada encima del arco) también usan el término “wrinkle ridges”, pero claramente describen el componente superior de los mismos en Dorsa Harker: estos dorsa parecen estar compuestos por una serie de elevaciones asimétricas cortas orientadas a 45º con respecto al rumbo general del dorsum. A veces, estas elevaciones a su vez se componen de elevaciones más pequeñas desplazadas "en escalones".

Las dificultades terminológicas para entender el texto de Florensky muestran lo que ha sido una dificultad constante en el conocimiento cartográfico de la superficie lunar: interpretar lo que vemos en el marco de una taxonomía que facilite la comprensión. “A teatrise on lunar maps” ilustra la dificultad que generaba observar al mismo tiempo que se generaba el conocimiento teórico que hubiera debido guiar la observación. Piensen, por ejemplo, en que el término cráter solamente se impuso hace unas decenas de años para denominar lo que antes se conocían como, por ejemplo, “ring plains”, y las consecuencias que para la observación derivan entre pensar que estamos observando una llanura o una depresión formada por un impacto. Para los dorsa la normalización terminológica todavía no se ha completado, solamente encontramos la división entre “arco” y “cresta” en la bibliografía muy reciente, en textos más antiguos se describen a los dorsa como una unidad.

Y como los signos son importantes para estandarizar la observación, decidí marcar en el dibujo las crestas dentro de los dorsa con líneas contiguas en vez de los trazos blancos que venía utilizando, para distinguir el hecho de que se observan con precisión de relieve y no como zonas brillantes. Con el tiempo vendrá la representación más exacta de los detalles de las crestas.

IMAGE 1:

Name and location of observer: Alberto Anunziato (Paraná, Argentina).

Name of feature: DORSA HARKER

Date and time (UT) of observation: 08-14-2022-06:30 to 07:00.

Size and type of telescope used: 105 mm. Maksutov-Cassegrain (Meade EX 105)

Magnification: 154X

IMAGE 2:

“Photographic Lunar Atlas for Moon Observers” (KC Pau).

IMAGE 3:

Name and location of observer: Richard Martin (Canelones, Uruguay).

Name of feature: MARE CRISIUM.

Date and time (UT) of observation: 12-06-2021 23:37

Size and type of telescope used: Reflector 130 mm.

Filter (if used): None.

Medium employed (for photos and electronic images): ZWO ASI 120 mm.