Traducción
del texto aparecido en la edición de junio 2026 de “The Lunar Observer”
En
ediciones anteriores de nuestra revista nos hemos referido a los poco
prominentes dorsa que pueden observarse en Mare Humorum. IMAGE 1 es el registro
de la observación del sistema de dorsa del margen oriental de Mare Humorum
cerca del terminador (colongitud 34.7º).
Lo que me pareció sumamente interesante es que se veía una especie de
“super dorsum” al oeste de Hippalus A (8 kms de diámetro), que es el cráter en
la zona inferior izquierda. Por “super dorsum” me refiero a un dorsum mucho más
ancho de lo normal, que parecía tener lugares elevados (o crestas) en los dos
márgenes, de manera bastante simétrica. En el interior se veían sombras leves
que indicaban depresiones como barrancas. Cuando ajustamos un poco la vista,
nos percatamos de que en realidad eran dos dorsa unidos entre sí, como en una
especie de plataforma o meseta. En el dibujo de IMAGE 1 no pude reproducir las
diferencias de altura en esa “meseta”, pero en las notas en mi dibujo en el
cuaderno de observaciones asenté que “dentro de la estructura con dos
elevaciones, la elevación más alta es la del este. IMAGE 2 (perteneciente a la página 273 del Volumen 2 del “Photographic Lunar Atlas
for Moon Observers” de Kwok Pau, es la imagen más parecida que
encontré a mi observación. En IMAGE 2 marqué con un cuadrado negro la zona
correspondiente a la observación de IMAGE 1. En IMAGE 2 podemos ver zonas más
sombreadas que indican una pendiente “aterrazada” entre los dos dorsa del
extremo superior izquierdo de la imagen. Visualmente se notaba claramente el
relieve escalonado, que también podemos ver en IMAGE 3 (Lunar Reconnaissance
Orbiter), que a la derecha tiene el perfil del relieve de los 3 dorsa, vemos
como los dos de la derecha están unidos, más alto el del extremo este, luego se
ve un declive pronunciado y luego el perfil del dorsum occidental, más cercano
al terminador.
Estos 3 dorsa no son los típicos dorsa producidos por fuerzas tectónicas de compresión, sino más bien forman parte de uno de los anillos de la cuenca Humorum, las únicas partes del relieve de la vieja cuenca luego inundada por la lava que sobreviven. Este anillo según Garfinkle, es el más interno de la cuenca: “El anillo más interno de los cuatro anillos de la cuenca está completamente enterrado. Conocemos este anillo porque, tras el emplazamiento de la lava, su peso provocó la compactación de las capas subyacentes. Esto creó zonas de alta tensión en las laderas del anillo de la cuenca, pero no en su borde. Ahora podemos ver la mayor parte del contorno de este anillo en forma de dorsa casi circunferenciales, principalmente en la mitad oriental del mar”. El siguiente anillo, hacia el exterior, es la orilla de Mare Humorum.
A
diferencia de sus “primos”, generados por fuerzas tectónicas de compresión,
estos dorsa no presentan su complicada topografía interna. Creo que ni siquiera
correspondería hablar de “crestas”, ya que no migran de un margen a otro ni
tampoco aparecen en el centro del arco ni tampoco presentan el patrón “en
escalera” típico de dorsa más complejos. Lo que marqué como zonas brillantes
son simplemente zonas más elevadas, seguramente menos escarpadas que las
crestas de los dorsa formados por compresión tectónica. Estas elevaciones
parecen ser simétricas en cuanto a su ubicación, aunque aparecen en márgenes
distintos. El dorsum más cerca del terminador, en cambio, parece tener una
topografía más clásica (más sinuosos, presenta bifurcaciones). Lo que marqué
como una zona brillante en su centro no era una elevación ni una cresta, sino
que es el cráter Puiseux D (7 kms de diámetro), que se encuentra en su centro y
que no pude resolver con mi pequeño telescopio. Otro ejemplo de un dorsum
atravesados por cráteres, una asociación seguramente aleatoria, pero que no
deja de ser sugestiva. Cuando todavía no se conocía nada sobre el origen de los
dorsa, Elger registró esta cuestión en su “The Moon” de 1895: “Una peculiaridad
sugerente de muchos de los dorsa lunares, tanto en maría como en otros lugares,
es que generalmente se encuentran asociadas con cráteres de todos los tamaños.
Ejemplos de este hecho se dan casi en todas partes. Con frecuencia se
encuentran pequeños cráteres en las cumbres de estas elevaciones, pero más a menudo
en sus flancos y cerca de su base. Donde un dorsum cambia repentinamente de
dirección, un cráter de cierta prominencia generalmente marca el punto,
formando a menudo un nodo o punto de cruce de otras crestas, que de este modo
parecen irradiar desde él como un centro. A veces se introducen dentro de las montañas
anulares más pequeñas, atravesando huecos en sus paredes, como, por ejemplo, en
los casos de Madler, Lassell, etc.”. Elger propone dos hipótesis sobre el
origen de los dorsa. La primera es la más original: se habrían originado por la
acción aluvional, y para ello partía de la concepción imperante sobre los maria
lunares en la época: “si pudiéramos creer que los maria, como ahora las vemos,
son lechos marinos secos”. Elger citaba el trabajo del “El difunto profesor
Phillips, el geólogo, que dedicó mucha atención al examen telescópico de las
características físicas de la luna, comparó las crestas lunares con montículos
largos, bajos y ondulados, de origen algo dudoso, llamados "kames" en
Escocia y "eskers" en Irlanda, donde en la llanura central baja se
encuentran comúnmente en forma de bancos extendidos (principalmente de grava),
con lados más o menos empinados, que se elevan a alturas de 20 a 70 pies. A
veces tienen solo unos pocos metros de ancho en la parte superior, mientras que
en otros lugares se extienden en grandes jorobas, que tienen cavidades
circulares u ovaladas en sus cumbres, de 50 o 60 metros de ancho y hasta 40
pies de profundidad. Al igual que las crestas lunares, se bifurcan y muestran
muchas rupturas de continuidad. Algunos geólogos creen que representan antiguos
bancos submarinos formados por corrientes de marea, como barras de puerto, y
otros que son depósitos glaciares (…) Su parecido externo con algunas de las
crestas de la Luna es incuestionable”. La segunda opción es que tengan origen
volcánico: “su estrecha conexión con centros de actividad volcánica y la
cantidad de pequeños cráteres sobre o cerca de su trazado apuntan a la
suposición de que consisten más bien en material exudado de fisuras extensas en
la corteza de los mares y en otras superficies donde se superponen”. Esta
segunda opción parece bastante más moderna y es considerada entre las hipótesis
posibles de formación de los dorsa.
Elger
agrega una hipótesis sobre el origen de otro tipo de dorsa, similares a los de
Mare Humorum a los que nos referimos: “Sin embargo, no estamos obligados a
suponer que todas las múltiples ondulaciones observadas en las llanuras lunares
se deban a una misma causa; de hecho, es evidente que algunas son simplemente
indicios externos de descensos repentinos en la superficie, como en el caso de
las crestas que rodean el margen occidental del Mare Nectaris, y en otras
situaciones, donde el hundimiento se manifiesta mediante formaciones que
adoptan el aspecto externo de crestas ordinarias, pero que en realidad tienen
un carácter estructural muy diferente”. Es fascinante como Elger reconoce
visualmente los signos de hundimiento del terreno, que es lo que se observa
visualmente cerca del terminador en el caso del margen oriental de Mare
Humorum.
Al
extremo sur vemos el accidente más elevado de la zona, como podemos deducir de
la prolongada sombra que proyecta y porque su parte superior brillaba
intensamente. Se trata de Promontorium Kelvin, en palabras de Garfinkle: “Este
promontorio Kelvin, de forma triangular y perteneciente a la era preimbriana,
se eleva desde la llanura de la costa sureste del Mare Humorum. La montaña
tiene unos 25 km (15,5 millas) de ancho y unos 43 km (26,7 millas) de largo (de
norte a sur) (…) La línea costera sureste se eleva abruptamente en la pared de
Rupes Kelvin y la lava fluyó alrededor del promontorio, separándolo
básicamente, excepto por un pequeño puente de tierra, del “continente”, y
dejándolo erguido sobre el mare como una isla cónica”. Durante mi observación
anoté en mi cuaderno un detalle que no pude representar gráficamente en la zona
de lavas entre Promontorium Kelvin y el dorsum menos prominente que corre al
norte: “Esta zona es tan lisa como si fuera arena”. Es difícil atribuir una
razón a esta impresión subjetiva. Claro, la causa objetiva es que las lavas de
Mare Humorum son jóvenes, porque poseen pocos cráteres en el suelo (como dice
Garfinkle), pero esta zona especialmente parece ser extraordinariamente lisa y
homogénea.
REFERENCIAS
Elger, Thomas G. (1895), The Moon, George Philip &
son, London.
Garfinkle, Robert (2020), Luna Cognita, Springer, New
York.
Pau, Kwok The Photographic Lunar Atlas for Moon Observers
(Second Edition). Available at: http://lunaratlas.bl...is-returned.htm
IMAGEN1
Name
and location of observer: Alberto Anunziato (Paraná, Argentina).
Name
of feature: EAST OF MARE HUMORUM
Date
and time (UT) of observation: 2026-03-28 23.55 to 00.15 UT
Size
and type of telescope used: 105 mm. Maksutov-Cassegrain
(Meade EX 105) .
Magnification:
154X
IMAGEN 2:
Photographic Lunar Atlas for Moon Observers de Kwok C. Pau
IMAGEN 3: Lunar
Reconnaissance Orbiter Quickmap.



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